Pedro Calderón de la Barca
El divino Orfeo
Auto sacramental alegórico
[PERSONAS]
- EL PRÍNCIPE DE LAS TINIEBLAS.
- LA ENVIDIA.
- ORFEO.
- LA NATURALEZA HUMANA.
- DÍA 1.
- DÍA 2.
- DÍA 3.
- DÍA 4.
- DÍA 5.
- DÍA 6.
- DÍA 7.
- LETEO, barquero.
- PLACER, villano.
Suena un clarín. En el carro primero que será una nave negra y negras sus flámulas, banderolas, jarcias y gallardetes, pintadas de áspides por armas y dando vuelta, se ven en su popa el PRÍNCIPE DE LAS TINIEBLAS y la ENVIDIA con bandas, plumas y bengalas negras.
PRÍNCIPE
Ya que sulcar me veo
sobre las negras ondas del Leteo,
imaginado río
que entre el caos y el abismo, imperio mío,
corre veloz, por cuyas pardas nieblas
el gran Príncipe soy de las tinieblas,
ya que sulcar, digo otra vez, me veo
sobre las negras ondas del Leteo,
a quien por lo letal otro sentido
ha de llamar el río del olvido,
dé un bordo y otro esta supuesta nave,
no del Austro impelida, que süave
corre del mediodía,
sino del Aquilón que el Norte envía.
En corso ande hasta ver si erradas güellas
me vuelven a rozar con las estrellas,
y sí harán, si es que el día
llega que ya antevió la ciencia mía
en el retrato de la soberana,
siempre feliz Naturaleza humana,
por quien cosario intento
dar fuerza a un alegórico argumento
viendo que es ella, el día que ella sea
alto ejemplar de la divina idea,
el infestado triunfo que interesa
mi aborrecido amor, siendo la presa
con quien mi grande espíritu atrevido
vuelva a sulcar las ondas del olvido.
Suena el clarín, dando vuelta la nave.
ENVIDIA
Si el sacro texto, al prevenir tus artes,
ladrón te ha de llamar en tantas partes
cuantas tus robos ya en mi mente llora,
de Jericó en los campos de la aurora
errante peregrino;
cuantas al Padre de familias, digno
precepto manda que en su guarda anhele
y impedirá tus hurtos como vele;
cuantas ronde el portillo, porque advierta
el pastor que el ladrón no va a la puerta,
sin otros infinitos
lugares que baldón de tus delitos
tu ilustre ser disfamen,
¿qué mucho, ya que ellos ladrón te llamen,
que añadiendo pesares a pesares
te llames tú pirata de los mares?
Y no sin opiniones
auténticas también tribulaciones
las aguas se interpretan,
pues ¿qué daños habrá que no cometan
tus iras en su espuma,
si hay quien tribulaciones las presuma?
PRÍNCIPE
Hermosa Envidia mía,
ya que el día vagamos sin el día
y que hasta agora todo es noche oscura,
vestido del color de mi ventura,
al sacro solio mira,
pues siempre perspicaz tu vista aspira
a lo más alto, a ver si descubrimos
señas del rumbo que a buscar venimos.
ENVIDIA
Informe globo, aún la materia prima
se está como se estaba; nada anima,
nada vive ni alienta.
Dentro, un instrumento.
Sólo escucho una voz.
PRÍNCIPE
Pues oye atenta.
ENVIDIA
Suena muy lejos.
PRÍNCIPE
Para nuestro oído
no hay distancia que impida su sonido
y voz que agora dulcemente grave
quiera unir lo imperioso y lo süave,
no dudo que voz sea
que atraiga a sí cuanto atraer desea
y más si atiendo en la sabiduría
que debajo de métrica armonía
todo ha de estar constando en cierto modo
de número, medida y regla todo,
tanto que disonara
si faltara una sílaba o sobrara.
ENVIDIA
Pues siendo así, ¿qué mucho
músicas oiga?
PRÍNCIPE
Escucha, pues.
ENVIDIA
Ya escucho.
Puesta en través la nave y ellos en su costado, se abre el segundo carro que será un globo celeste pintado de astros, signos y planetas en dos mitades, cayendo la una sobre el tablado y quedando la otra fija, de suerte que ORFEO, que sale de la una, pueda representar sobre la otra. Adviértase que cuanto represente ha de ser cantado en estilo recitativo, a cuya primer copla se abrirá el carro tercero en otras dos mitades, viéndose dentro de él los siete DÍAS reclinados, como dormidos, y en medio de ellos la NATURALEZA HUMANA.
ORFEO
¡Ah de ese informe embrión!
¡Ah de esa masa confusa
a quien llamará el poeta
caos y nada la escritura!
TODOS
Dormidos.
¿Quién será quien nos busca?
ORFEO
Quien de la nada hacer el todo gusta.
ENVIDIA
En no bien formado acento
de torpe asonancia ruda
aquella unida cadena,
que todas las cosas junta
y nada cada una espera
ser un todo cada una,
le responden.
PRÍNCIPE
Atendamos
a lo que el misterio oculta.
ORFEO
¡Ah de ese lóbrego seno!
¡Ah de esa cárcel obscura
sobre cuya faz, de Dios
el espíritu fluctúa!
TODOS
¿Quién será quien nos busca?
ORFEO
Quien de la nada hacer el todo gusta.
Hágase la luz hermosa
y en esa trabada lucha
dividida de las sombras
ella arda y todo luzga.
TODO
Entre sueños.
¿Qué esplendor nos ilustra?
DÍA 1.º
El que en mi luz de las tinieblas triunfa.
Siendo del Día Primero
obra luciente esta pura
antorcha que dividida
de las sombras os alumbra.
Sale de la parte de adentro, como rompiendo el peñasco, una hacha encendida, despierta el DÍA 1.º y tomándola en la mano, representa yéndose con ella.
TODOS
¿Quién te dio luz tan pura?
DÍA 1.º
Voz que atractiva mueve a ir en su busca.
Vase.
ORFEO
Divididas de las aguas
también hoy las aguas, unas
queden en la tierra y otras
a ser firmamento suban.
TODOS
Entre sueños.
¿Qué esfera nos circunda?
DÍA 2.º
Del Día Segundo, la estación segunda.
Descúbrense en lo lejos del peñasco una perspectiva de ondas y despierta el DÍA 2.º
Pues las aguas divididas
en transparente cerúlea
tez forman un pabellón
que todo el ámbito cubra.
TODOS
En sueños.
¿Quién dio su arquitectura?
DÍA 2.º
Voz que atractiva mueve a ir en su busca.
Vase.
ORFEO
Las aguas que se quedaron
sobre la tierra que inundan,
dejándola árida y seca
a un espacio se reduzcan
que mar se llame; y porque
estéril no esté, produzga
fértiles plantas que crezcan
según las especies suyas.
TODOS
En sueños.
Qué golfos, qué verduras...
DÍA 3.º
Del Día Tercero son mansión fecunda.
Despierta el DÍA 3.º con guirnalda de flores y ramos de frutas en las manos.
Pues ya a la tierra, que estaba
llena de grietas y arrugas,
árboles, frutos y flores
a matices la dibujan.
TODOS
En sueños.
¿Quién les dio flor y fruta?
DÍA 3.º
Voz que atractiva mueve a ir en su busca.
ENVIDIA
¿Qué voz es la que tras sí
se lleva cuanto la escucha?
PRÍNCIPE
Absorto estoy, pero atiende
hasta ver lo que resulta.
ORFEO
Los dos bellos luminares
se hagan del sol y la luna,
que él presida al claro día
y ella a la noche nocturna.
TODOS
¡Qué dos bellas criaturas!
DÍA 4.º
Del Cuarto Día majestad augusta
Descúbrense en la cumbre del peñasco un sol, estrellas y luna y despierta el DÍA 4.º
son las dos y no en las dos
solas su esplendor se aúna,
que todo el cielo se esmalta
de hermosas estrellas rubias.
TODOS
En sueños.
¿Quién tanta luz divulga?
DÍA 4.º
Voz que atractiva mueve a ir en su busca.
Vase.
ORFEO
El vago espacio del aire,
del mar la estación profunda
habiten aves y peces,
bajeles de escama y pluma.
TODOS
En sueños.
¡Qué dos veloces turbas!
DÍA 5.º
Del Quinto Día el alto afán anuncian.
En las ondas que se descubrieron se ven correr por ellas algunos pescados y se echan a volar pájaros y despierta el DÍA 5.º
Pues en el de mar y viento
pueblan páramos y espumas
los peces que le atraviesan
y las aves que le cruzan.
TODOS
En sueños.
¿Quién hay que su alma infunda?
DÍA 5.º
Voz que atractiva mueve a ir en su busca.
Vase.
ORFEO
De diversos animales
valles y montes se cubran,
que rústicamente moren
las entrañas de sus grutas.
TODOS
En sueños.
¡Qué variedad tan bella y tan robusta!
DÍA 6.º
La fatiga del Sexto Día divulga
Por varias concavidades del peñasco se ven testas de diversos animales y despierta el DÍA 6.º
esa bruta especie, pero
no por eso se desluzga
su Hacedor, pues ser no deja
animada por ser bruta.
TODOS
¿Quién les dio la fiereza y la hermosura?
DÍA 6.º
Voz que atrativa mueve a ir en su busca.
Vase.
PRÍNCIPE
¡Absorto a tantos prodigios
estoy!
ENVIDIA
Yo elevada y muda
y aun temo que aquí no paren
las maravillas.
PRÍNCIPE
Escucha.
ORFEO
Ya que agua, aire, tierra y fuego,
firmamento, sol y luna,
estrellas, frutos y flores,
pieles, escamas y plumas
vienen a mi voz, de todos
con majestad absoluta
la humana Naturaleza
goce ufana, porque en suma
conozcan las criaturas
que la Naturaleza de todo triunfa.
Despierta la NATURALEZA HUMANA.
NATURALEZA
¿Qué soberano poder
del no ser al ser me muda
con vida para que anime
y alma para que discurra?
¿Qué soberano poder,
digo otra vez y otras muchas,
de potencias me ilumina
y de sentidos me ilustra?
Y esto el mismo día que llama
a los brutos, porque arguya
cuánto a su ser diferencia
mi ser, pues a vista suya
con perfección más suma
en mí el Día Sexto coronar procura.
Canta ORFEO como siempre y ella le escucha sin verle suspensa.
ORFEO
El que quiere que poseas
todo el universo, a cuya
causa en la porción del alma
te hace a semejanza suya.
Vive, pues, vive y anima,
ya que para que nos una
un lazo de amor y sea
süave nuestra coyunda,
mi voz te inspira, si ya
tú no haces en la caduca,
terrestre porción del cuerpo
del que es tu oriente, tu tumba.
Y pues de tanta tarea
es bien que al descanso acuda,
para que el Séptimo Día
a mi culto se atribuya.
Sobre todos esos seis,
en quien mi voz ejecuta
lo imperioso y lo atractivo,
de tu libre albedrío usa;
conozcan las criaturas
que la Naturaleza de todo triunfa.
MÚSICA
Conozcan las criaturas
que la Naturaleza de todo triunfa.
Ciérrase el globo con él dentro.
NATURALEZA
Suave acento que tras ti
me llevas aguarda, escucha,
que ya te sigo por donde
no sé, que absorta y confusa
dudo dónde se oculta
voz que atractiva mueve a ir en su busca.
Ciérrase el peñasco con ella dentro.
PRÍNCIPE
Aquella hermosa beldad,
que también en veloz fuga
va tras la voz, es, Envidia,
la que en sombras y figuras
de un retrato me enseñó
en mi primer patria augusta
para jurarla mi reina
y su esposa Dios, a cuya
vista a un tiempo padecí
las dos mortales angustias
de odio y amor, empleando
en mí sus dos fieras puntas,
siendo, para que no extrañes
el que me embistiesen juntas,
de amor, por hacerla mía,
de odio, por no verla suya;
y pues brotando en baldones,
en oprobios y en injurias
mi rencor, dije que siendo,
como era, inferior criatura,
yo no había de adorarla,
con cuya obstinada furia,
comunero del impíreo,
trayendo a mi bando muchas
rebeldes tropas, en arma
puse la celeste curia,
de que resultó, perdida
la batalla, hacer que huya
a las tinieblas adonde
sienta, llore, gima y sufra.
Ya es tiempo de que borremos
a Dios esta hermosa hechura
haciéndola mía, si tú,
Envidia, mi intento ayudas.
Veamos si es muerta en culpa,
que la Naturaleza de todo triunfa.
Él y MÚSICA, dentro, a lo lejos.
ENVIDIA
Si soy Envidia y padezco,
Príncipe, las penas tuyas
en la parte de ser de otros
felicidades, ¿qué dudas?
Áspid me llaman y pues
hay flores, plantas y frutas
y en frutas, plantas y flores
dicen que el áspid se oculta.
Ya que hay tierra, a tierra vamos
y no receles, que astuta,
arrastrando por la hierba
que es la piel de mis calumnias,
la planta le muerda el fiero
veneno de mi cicuta,
que corriendo al corazón
sentido y razón ofusca;
con cuyo desmayo tú,
si a la tierra se la hurtas
y con ella del olvido
otra vez las ondas sulcas...
ELLA y MÚSICA
Verás si el eco repetir rehúsa
que la Naturaleza de todo triunfa.
Dentro a lo lejos.
PRÍNCIPE
En esa esperanza y esta
ira, atiende a cuanto estudia
de delirios un amor
que en agua sus torres funda.
¡Oh tú, río del olvido!,
pues que mi voz te conjura,
para que también mi voz
por la oposición perjura
de Dios prodigios intente,
de la verdinegra bruma
de las ondas, cuyo seno
en bóvedas te sepulta
que han de ser a los mortales,
si puedo, lóbregas urnas,
la yerta cerviz levanta
y haciendo que se sacuda
de ella la escamada crencha,
mi mágica voz escucha.
Entre la ondas en que se mueve la nave ha de haber un escollo; este se abre y sale de él LETEO, vestido de barquero, con una guadaña por tridente.
LETEO
¿Qué es, Príncipe, lo que quieres?
PRÍNCIPE
Que esta nave que fluctúa
el negro Ponto a tus ondas,
en ellas se quede surta
a tu gobierno con orden
de que persona ninguna
pase tu golfo sin que
a mi imperio la reduzgas,
en tanto que a tierra yo
voy, llevado de mi astucia
(¡mejor mi rencor dijera!)
en otro traje a hacer una
presa por quien diga Pablo,
cuando al mundo te introduzgas,
«la culpa entró por el hombre
y la muerte por la culpa».
LETEO
De mí fía que no en vano
a mi amarillez adusta
el griego idioma Aqueronte,
que es decir fría, caduca,
vil, yerta y pálida imagen,
hará que el nombre traduzga,
cuando al tocar mis orillas
vea el cielo que se asustan
los humanos pavoridos
de mi macilenta, mustia
tez, haciendo que obedezcan
tus órdenes con tan dura
ley que el que una vez las pase,
no vuelva a pasarlas nunca.
PRÍNCIPE
De ti lo espero y yo haré,
si es que me vale mi industria,
que tu tridente sus fueros
pase al orbe.
LETEO
Sus agudas
cuchillas serán guadaña
que en fúnebres sepolturas
abran la tierra, si tú
la posees.
ENVIDIA
La chalupa
llegue a bordo, que has de verte...
LETEO
Sí hará, si mi horror te ayuda.
ENVIDIA
De aquesa presa pirata...
LETEO
Ladrón de aquesa hermosura...
ENVIDIA
Por más que dice ese acento...
LETEO
Por más que esa voz pronuncia...
PRÍNCIPE
Si ambos me ayudáis, ¿qué importa
que ellos repetir presuman:
ELLOS y MÚSICA
Puesto que es de tantas bellas criaturas
la Naturaleza reina absoluta,
hoy el Placer vea de todas juntas
que la Naturaleza de todas triunfa?
Con esta repetición, sonando a un tiempo el clarín, la MÚSICA y la representación, da vuelta la nave con el PRÍNCIPE y la ENVIDIA; el escollo se cierra con LETEO y salen del carro del peñasco los DÍAS cantando y bailando delante de la NATURALEZA y el PLACER con ellos, introducido en su festejo, cuya copla se repite lo que tarden en desaparecer escollo y nave.
MÚSICA
Puesto que es de tantas bellas criaturas
la Naturaleza reina absoluta,
hoy el placer vea de todas juntas
que la Naturaleza de todas triunfa.
PLACER
Si es que el Placer lo ha de ver,
bien es que a la fiesta acuda,
pues para aquesta ocasión
fue de otro festín resulta,
y así, pues todos tenéis
hoy el placer de que cumpla
el cielo las perfecciones
del ser que no fuera nunca,
si él no quisiera que fuera,
usando de la dulzura
de su voz no viene mal
que con todas me introduzga
Canta.
diciendo de fiesta, de jira y de bulla...
Con todos.
puesto que es de tantas bellas criaturas
Y baila.
la Naturaleza reina absoluta,
hoy el Placer vea de todas juntas
que la Naturaleza de todas triunfa.
NATURALEZA
Ya que vamos, claros Días,
en busca de aquella voz
que dulcemente veloz
vuestras dichas y las mías
del no ser al ser eleva,
sin ver a quién se le debe,
pues sólo un «sea» nos mueve,
sólo un «hágase» nos lleva,
¿no será bien que rendidos,
en fee de que pretendemos
conocerle, que a él pasemos
la alabanza agradecidos
que a mí me ofrecéis y en muestras
de amor, de nuestra alegría,
al descanso de su día,
de las grandes obras nuestras
debidas gracias?
TODOS
Sí.
NATURALEZA
Pues
conmigo decid en tanto
que a él hallemos ahora un canto
que será salmo después.
Ella representa y todos cantan alrededor de ella, danzando y bailando. Representando.
Al Señor confesemos...
[TODOS]
Cantado.
Al Señor confesemos...
NATURALEZA
Que con una voz sola...
MÚSICA
Que con una voz sola...
NATURALEZA
Es el principio y fin...
MÚSICA
Es el principio y fin...
NATURALEZA
De tantas bellas obras.
MÚSICA
De tantas bellas obras.
NATURALEZA
Confesemos su gloria...
MÚSICA
Confesemos su gloria...
NATURALEZA
Pues es en eterno su misericordia.
MÚSICA
Pues es en eterno su misericordia.
NATURALEZA
Al que es Dios de los dioses
y, según la fee informa,
es en la esencia uno
y trino en las personas.
MÚSICA
Confesemos su gloria
pues es en eterno su misericordia.
NATURALEZA
Señor de los señores,
que con su poderosa
mano da a la más ruda
materia bella forma.
MÚSICA
Confesemos su gloria
pues es en eterno su misericordia.
NATURALEZA
Al que en su entendimiento,
con sólo querer obra
de nuevas maravillas
las fábricas hermosas.
MÚSICA
Confesemos su gloria
pues es en eterno su misericordia.
NATURALEZA
Al que afirmó la tierra
sobre las vagas ondas
y hizo dos luminares
de luces y de sombras.
MÚSICA
Confesemos su gloria
pues es en eterno su misericordia.
NATURALEZA
Al que pobló la tierra
de escuadrones de rosas
y de peces y aves,
el mar y el aire a tropas.
MÚSICA
Confesemos su gloria
pues es en eterno su misericordia.
NATURALEZA
Al que manchó de varios
colores pieles toscas,
que en solo brutos pueden
ser las manchas curiosas.
MÚSICA
Confesemos su gloria
pues es en eterno su misericordia.
NATURALEZA
Y pidámosle todos
con mil ansias devotas
que de los que le buscan
ni se oculte ni esconda.
Sale ORFEO cantando.
ORFEO
No hará, beldad hermosa,
porque es en eterno su misericordia.
PLACER
¿Siempre su voz ha de ser
suave, dulce y amorosa?
LOS DÍAS
Sí, que como es perfección
el canto, hasta de él se adorna.
ORFEO
Y para que vean los Días
que alimentaron las horas,
que quien me busque me halle,
que a quien me llame responda
y a quien me pida conceda,
al paso os salgo, de forma
que agradecida mi fee
a esas ansias amorosas
quiero que se conozca
cuánto es en eterno mi misericordia.
Enamorado de ti,
porque a mi amor correspondas,
la gala de las finezas
vestí en traje de lisonjas
usando de aquella voz,
que a tus ojos misteriosa
la gran fábrica del mundo
puso en primores de solfa,
y tanto que si a la tierra
sobresaliera una roca,
un átomo al aire, al fuego
un rayo, al mar una gota,
todo disonara y siendo
así que es música toda
su acorde unión, bien en fee
de habilidad tan heroica
y de ser Hijo del Sol
de Justicia, cuya antorcha
Dios de Dios y Luz de Luz
en sus símbolos me nombra,
espero que de mi amor
te obligues, zagala hermosa,
pues ya se sabe que un alma
en gracia es mi mejor boda,
mostrando al ser mi esposa
cuánto es en eterno mi misericordia.
NATURALEZA
Bello músico que inspiras,
galán poeta que formas
tan perfectos los acentos
que a sus cláusulas sonoras
las aves su vuelo inclinan,
los peces su esfera cortan,
los brutos su estancia dejan,
las flores dejan su alfombra,
los árboles sus raíces
y aun yendo andando sus copas,
sin ser la voluntad tuya,
no se movieran sus hojas;
tan humilde, tan rendida,
tan voluntaria se postra
a ti el alma que confiesa
ser más esclava que esposa.
Mas ¿qué mucho, si te ama, si te adora?
MÚSICA
Porque es en eterno tu misericordia.
ORFEO
Entra a mi florido alcázar
cuya estancia deleitosa
tu eterna patria será
edades siempre dichosas
sin que conozcas qué es
penalidad ni congoja,
pues aun lo que es muerte yo
haré que no lo conozcas,
mientras tú advertida vivas
de que entre flores y rosas
puede haber áspid que intente
verter la amarga ponzoña
de sus iras, infestando
la más matizada poma
que yo te señale en quien
su mortal veneno ponga.
NATURALEZA
Si tú me adviertes y yo
a tu voz he de estar pronta,
¿qué veneno habrá que tema,
si no ha de haber ley que rompa?
ORFEO
Ven, pues, y todos venid,
pues en su edad venturosa
ella ha de gozar los días
que eternos siglos compongan.
NATURALEZA
Venid y cantando sea,
para que, hablando en su propia
frase, le suene mejor
lo que de nosotros oiga.
MÚSICA
Al Señor confesemos,
que con una voz sola
es el principio y fin
de tantas bellas obras.
TODOS
Confesemos su gloria,
pues es en eterno su misericordia.
Haciendo la MÚSICA y los DÍAS dos alas, se entran por en medio de ellos ORFEO y la NATURALEZA, dadas las manos, y todos con sumisión los siguen cantando. Queda el PLACER solo y salen el PRÍNCIPE y la ENVIDIA, vestidos de villanos.
PLACER
¿No es bueno que ya de miedo
no puedo entrar en la trova
al oír que entre las flores
hay áspides que se escondan?
PRÍNCIPE
Ya a la vista del empeño,
Envidia, estamos, si notas
que del damasceno campo,
donde la busca y la informa,
a su ameno paraíso
la lleva.
ENVIDIA
Pensemos forma
de introducirnos en él.
PRÍNCIPE
Pues lo primero que topa
la Envidia es con el Placer
de otros y el ser nos emboza
villanos como él y el traje
tal vez las almas conforma,
de él nos valgamos.
ENVIDIA
¿No fuera
más conveniente por otra
razón?
PRÍNCIPE
¿Qué razón?
ENVIDIA
Que siendo
su Placer, fuera gran cosa
le hiciéramos su pesar.
Vanse acercando a él.
PLACER
¿Quién anda por aquí? ¡Hola!
¿Qué fuera que fuera el áspid?
PRÍNCIPE
Quien no se atreve, no logra;
ignorantes nos finjamos
con sencillez cautelosa
para asegurarle.
ENVIDIA
Pues
atrás le deja la tropa,
quizá porque menester
no ha más Placer del que goza,
tenle.
PRÍNCIPE
Sí haré; mas ¡ay, triste!
Retírase de él.
ENVIDIA
¿Qué te retiras y asombras?
PRÍNCIPE
¡Ay! Que es Placer y no puedo
tenerle yo.
Tiénele la ENVIDIA.
ENVIDIA
Llega agora,
que para hacerle pesar
que sea Placer, ¿qué importa?
Tente, rústico pastor.
PRÍNCIPE
Villano, tente.
Cógenle los dos en medio.
PLACER
¡Ay de mí!
¿Si anda el áspid por aquí?
LOS DOS
¿Pues de qué tienes temor?
PLACER
De veros a vos y a vos.
PRÍNCIPE
¿Eso qué te desconfía?
PLACER
Que cuando un áspid temía,
pienso que he dado con dos.
ENVIDIA
¿Por qué lo dices, villano?
PLACER
Porque tenéis, a mi ver,
cara de echar a perder
a todo el género humano.
¿Quién diablo sois que no os vi
otra vez ni veros quiero?
PRÍNCIPE
Tan instante mi primero
placer fue que sería así.
ENVIDIA
Dos extranjeros pastores
somos que huyendo venimos
de otra patria en que nacimos
los siempre usados rigores
con que la propia nos trata;
y así a restaurar su pena
vamos buscando la ajena
y viendo que se dilata
de esta la voz, en cuanto es
abundante, rica y bella,
nos quedaremos en ella,
si hay en qué ocuparnos, pues
habiendo jardines bellos
y sabiendo agricultura,
será de todos ventura
introducirnos en ellos.
A aqueste efecto de ti
nos quisiéramos valer.
PRÍNCIPE
Y de camino saber
qué tierra es y quién aquí
vive y qué voz es aquesta
que hace los montes mudar.
PLACER
Por Dios, que me he de vengar
del susto y que ha de haber fiesta,
pues para dar que reír,
propio oficio del Placer,
una fábula ha de ser
la que les he de decir.
La tierra a que habéis llegado,
haced labradores cuenta
que es la gran isla de Tracia,
fértil pedazo de Grecia,
Aparte.
bravos delirios les digo,
si ya el curioso no atienda
que los delirios adrede
tal vez fueron sutilezas.
Entre otras grandezas suyas,
es hoy su mayor grandeza
un músico que a su voz
no hay cosa que no se mueva,
a cuya causa es su nombre
Orfeo, que se interpreta
dorada voz o voz de oro,
porque como el oro tenga
virtud atractiva, pasa
a la voz sus excelencias.
Hijo dicen que es del Sol
y aun el Sol mismo pudiera
ser, según igual el Padre
concepto de luz le engendra.
Este músico de Gracia
(equivocóse la lengua,
de Tracia quise decir...);
pero poco hay que se pierda
en que de Gracia le llame
y pues es la suya inmensa,
con tuis amicis non te
ponas in una litera,
tiene una esposa tan linda
que lo menos que hay en ella
es la belleza, mirad
cuáles en sus excelencias
las demás serán, si es
la de menos la belleza.
No hay ciencia de que no esté
dotada, tanto que al verla
tan sabia que incluye toda
la erudición de las ciencias,
Eurídice la han llamado
los que al pronunciarla alteran
al nombre de erudición
el acento o la cadencia
(¡cuáles están, aunque en griego
les hablo, la boca abierta!).
Dríade, ninfa del agua,
hay quien diga que es; mas esta
razón pienso que es porque
una gran ventura espera
que por agua ha de venirla.
En fin, en estas florestas
que son bello paraíso
(bien que poco el serlo cuesta,
pues si él dice: vengan flores,
vienen flores; frutos vengan,
vienen frutos, fuentes, ríos,
troncos, aves, peces, fieras)
tanto a Eurídice Orfeo ama
que pienso que si la viera
Dentro, los instrumentos.
en el infierno... Mas esto
para adelante se queda
pendiente agora, porque
él se ha retirado y ella
discurriendo espacios ya
de jardines, ya de selvas,
viene hacia aquí; si servirla
deseáis, la diligencia
con ella haced, no conmigo,
que si por mi voto fuera,
no os recibiera, porque,
si no me mienten las señas,
traza tenéis de no ser
buenos en Dios y en conciencia
para nada de esta vida.
Con esto, adiós; buenos quedan
con la fabulilla y más
si agora engañados llegan
como a Eurídice a decirla
que en su servicio los tenga.
Vase.
ENVIDIA
¿De qué suspenso has quedado?
PRÍNCIPE
De que este villano crea
que con la verdad me engaña.
ENVIDIA
Pues ¿puede ser verdad esta?
PRÍNCIPE
La Gentilidad, Envidia,
idólatramente ciega,
teniendo de las verdades
lejanas noticias, piensa
que a falsos dioses y ninfas
atribuya las inmensas
obras de un Dios solo y como
sin luz de fee andan a ciegas,
hará con las ignorancias
sospechosas las creencias.
¡Cuántas veces se verán
los poetas y profetas
acordes donde se rocen
verdades en sombra envueltas!
¿Qué más Faetonte que yo,
que por gobernar la excelsa
carroza del Sol caí?
Y de esta misma manera
habrá infinitos lugares
que por repetidos deja
mi voz en que se confronten
divinas y humanas letras,
en la consonancia amigas
y en la religión opuestas.
Y siendo así que aquel texto
de la sabiduría eterna
que la armonía del mundo
medida y número tenga,
careado con Isaías
adonde cantar intenta
lo que Cristo cantará
a su viña que es la Iglesia
de este soberano Orfeo,
le han de entender cuantos vean
que la música no es más
que una consonancia y que esta
está tan ejecutada
en la fábrica perfecta
del instrumento del mundo
que en segura consecuencia
es Dios su músico, pues
voz y instrumento concuerda.
¿Quién quita que haya adelante
quien una verdad tan cierta
la vicie hacia algún mortal,
refiriendo a la elocuencia
de su voz, que a su dictamen
se mude cuanto le atienda?
Y así, para ver si sale
la fábula en todo entera,
he de ser yo el Aristeo
que esta hermosura previerta,
no sin etimología
también; ¿de Antitheos la letra
contra Dios no se traduce?
Y corrompida, ¿no suena
casi lo mismo Antitheo
que Aristeo? Pues atenta
desde aquí, Envidia, a dos luces,
a dos visos, dos ideas,
verás si dice la historia
lo que a la fábula resta.
ENVIDIA
Yo, pues en la alegoría,
si algo penetro a tus ciencias,
discurro que ha de haber áspid
que el pie a la Eurídice muerda.
Haré mi papel en flores
y frutos, pues nadie llega
a ignorar cuánto la Envidia
áspid es.
Los instrumentos.
PRÍNCIPE
Calla, que llega.
ENVIDIA
Bien las músicas lo dicen
de la hermosa primavera
de sus días.
PRÍNCIPE
Toda es
aplausos, dichas y fiestas.
Salen los DÍAS y músicos cantando y la NATURALEZA ricamente vestida detrás, como señora de ellos; cada uno tray las insinias de su creación, la hacha el DÍA 1.º y el 3.º, las frutas y flores, etc.
MÚSICA
Pisa, pisa con tiento las flores,
quedito, pasito, divina belleza;
pisa, pisa, con tiento las flores,
que dice el amor que anda el áspid en ellas.
NATURALEZA
¡Qué alegres que son los días
que en esta apacible esfera
me asisten, pues no hay sentido
que sus obras no diviertan!
MÚSICA
Quedito, pasito, divina belleza.
NATURALEZA
Dígalo la vista en luces,
dígalo el oído en tiernas
cláusulas de fuentes y aves;
el tacto, en las auras bellas;
el olfato, en los aromas
y el gusto, en frutas diversas.
MÚSICA
Quedito, pasito, que anda el áspid en ellas.
NATURALEZA
Feliz yo, que tantas dichas
gozo. Mas... ¿qué gente es esta?
Ve a los dos.
PRÍNCIPE
¡Turbado estoy! Llega tú,
que yo inspiraré tu lengua.
ENVIDIA
Cuidado con que habla el áspid,
porque el demonio le alienta.
Llega a hablarla la ENVIDIA y el PRÍNCIPE detrás de ella, como que la dicta al oído lo que dice, representando lo mismo el uno quedo que la otra en voz.
Quien de otra extranjera patria,
sabiendo las dichas de esta,
no sin mérito en alguna
habilidad que profesa,
viene a servirte, si es
que tanta dicha merezca.
NATURALEZA
¿Qué habilidad es la tuya?
ENVIDIA
La agricultura en que emplea
mi estudio tantas auroras,
que no hay flor, planta ni hierba,
fruta ni hoja de quien yo
las cualidades no sepa.
PRÍNCIPE
Y para que lo conozcas,
Al oído.
pasemos a una experiencia.
ENVIDIA
Y para que lo conozcas,
En voz.
pasemos a una experiencia.
PRÍNCIPE
¿Por qué de todas las frutas...?
ENVIDIA
¿Por qué de todas las frutas...?
PRÍNCIPE
¿Que te previno la tierra...?
ENVIDIA
¿Que te previno la tierra...?
PRÍNCIPE
¿No comes?
ENVIDIA
¿No comes?
NATURALEZA
De todas como,
sino solamente de esta
que de mi esposo excetada
sólo me permite verla.
Señala un manzano que habrá entre otros árboles en el peñasco.
PRÍNCIPE
¿Por qué?
ENVIDIA
¿Por qué?
NATURALEZA
O porque más hermosa
está a más riesgos expuesta
de los tósigos de un áspid
o porque al mandarlo él, tenga
lo superior de su ser
algún culto en la obediencia
que inferior me reconozca.
PRÍNCIPE
¡Ay! Que no es la causa esa.
ENVIDIA
¡Ay! Que no es la causa esa.
NATURALEZA
Pues, ¿cuál es?
PRÍNCIPE
Que en ella está.
ENVIDIA
Que en ella está.
PRÍNCIPE
Del bien y del mal la ciencia.
ENVIDIA
Del bien y del mal la ciencia.
PRÍNCIPE
Porque no seas divina
como él, ese árbol te veda.
ENVIDIA
Porque no seas divina
como él, ese árbol te veda.
PRÍNCIPE
Y para que no lo dudes,
llega a examinarlo, llega.
ENVIDIA
Y para que no lo dudes
llega a examinarlo, llega.
PRÍNCIPE
Come y como Dios serás.
ENVIDIA
Come y como Dios serás.
Toma una manzana del árbol.
NATURALEZA
¡Qué misteriosa propuesta!
¡Y qué hermosa es la manzana!
Mas no a tocarla me atreva,
no se ofenda, aunque si soy
divina como él, no tema;
pues en viéndome su igual,
¿qué imperio tendrá la ofensa?
Tómala y hace como que la gusta.
Mas ¡ay infeliz de mí!
ENVIDIA
Mientras padece la fuerza
del veneno de que ya
la nueva Eurídice queda
herida, a esperarla tú
ve a la lóbrega ribera
del olvido, que yo haré,
pues me he de quedar con ella
sombra siendo de su culpa,
que, como noche funesta,
al ir pasando los Días,
a dar en tus manos venga.
Vase.
PRÍNCIPE
A esperarla voy.
Vase.
NATURALEZA
¡Ay triste!
¡Qué nuevo pasmo! ¡Qué nueva
ansia! ¡Qué nueva aflicción,
tanto el corazón estrecha
que ya no cabiendo en el pecho revienta
y para salir, a pedazos se quiebra!
TODOS
¿Qué es lo que sientes?
NATURALEZA
No sé.
¡Una agonía, una pena,
una angustia, una congoja,
un dolor, una violencia,
un parasismo, un letargo,
un frenesí, una tristeza,
un delirio, una ilusión...,
que tras sí la vida lleva
tan arrastrada que apenas conozco
mi ser, y es verdad, pues que sólo es a penas!
DÍA 6.º
¿No dirás de que te afliges?
DÍA 5.º
¿De qué lloras?
DÍA 4.º
¿De qué tiemblas?
DÍA 3.º
¿Qué te asusta?
DÍA 2.º
¿Qué te asombra?
DÍA 1.º
¿Qué te atemoriza?
NATURALEZA
Esa
llama que espada de fuego
Primer Día representa,
blandida en tu mano una
ardiente ondeada culebra
que de mi patria me arroja.
No, no la esgrimas, espera,
detente, no pases, que al ver que te acercas
me afliges, me asustas, me abrasas, me quemas.
Va pasando el DÍA 1.º y sale por detrás de él la ENVIDIA vestida de negro, con manto largo y banda en el rostro y, haciendo ación como que le apresura para que pase, se queda ella en su lugar y con todos hace lo mismo de suerte que siempre haya noche entre uno y otro DÍA.
ENVIDIA
¡Oh, quién hiciera que en culpa
pasaran los días apriesa!
NATURALEZA
Detente.
DÍA 1.º
¿Cómo es posible?
NATURALEZA
¿Qué?
DÍA 1.º
¿Que el Día se detenga
y más cuando está la noche
haciendo a que pase fuerza?
NATURALEZA
¿Qué me ha sucedido en ti?
DÍA 1.º
Dígalo el que me suceda,
que si hasta aquí fuimos todos
uno en la igualdad de aquella
tranquila paz, es preciso
que ya unos tras otros vengan.
Pasa el DÍA 1.º
NATURALEZA
¡Ay, que entre uno y otro Día
está la noche interpuesta!
¡Qué horrible! ¡Qué oscura! ¡Qué triste! ¡Qué negra!
Mas ¡ay, que es imagen de mi inobediencia!
¿Quién pudiera de ella huir?
Pasa el DÍA 2.º, apresurándole la Noche.
DÍA 2.º
¿Dónde has de ir?
NATURALEZA
Donde no vea,
Día Segundo, que tu cielo
se viste de nubes densas
en llegándole la noche
y que ellas rayos engendran
que en relámpagos y truenos
no hay monte que no estremezcan.
DÍA 3.º
Mira.
NATURALEZA
¿Qué, Tercero Día,
he de ver, si veo la Tierra
que en ti vi llena de flores,
de abrojos y espinas llena?
¡Mal hayan tus frutas, tus plantas, tus hierbas,
que perlas conciben y áspides engendran!
DÍA 4.º
Advierte.
NATURALEZA
¿Qué he de advertir,
si astros, sol, luna y estrellas,
adornos del Cuarto Día,
a la crisis se sujetan
de las fiebres de un eclipse?
DÍA 5.º
Atiende.
NATURALEZA
¿A qué, si me anegas,
Día Quinto, al explayar
de tus cárceles de arena
las ondas de mil marinos
monstruos tu espuma cubierta,
y tu aire de funestos
pájaros que en vez de tiernas
cláusulas, roncos gemidos
sólo entonan?
DÍA 6.º
Considera.
NATURALEZA
¿Qué puedo considerar,
Sexto Día, si tus fieras,
que humildes estaban, contra mí sangrientas
las garras aguzan, afilan las presas?
¿Qué rebelado motín
contra la Naturaleza
es este? ¿Todos los Días
contra mí?
TODOS
Sí.
NATURALEZA
¿Que aún no fuera
alguno en mi favor?
TODOS
No.
UNOS
Porque mires...
OTROS
Porque adviertas...
TODOS
Que los Días las desdichas
las ven, mas no las remedian.
Sale el PLACER.
PLACER
¿«Que los Días las desdichas
las ven, mas no las remedian»?
¿Qué alboroto será este?
NATURALEZA
¿Quién eres tú?
PLACER
Quien quisiera,
por no mirarte tan otra,
tan ajada y tan deshecha,
como hermosura por quien
pasan días, que la tierra
le tragara.
NATURALEZA
Pues, Placer,
¿también tú el pesar me aumentas?
PLACER
¿Qué culpa el Placer tendrá,
si tú el oficio le truecas?
NATURALEZA
Grande fue mi culpa, pues pudo su ofensa
hacer que el Placer en pesar se convierta;
mas ¿cómo si los Días pasan,
fija la noche se queda?
ENVIDIA
Es la imagen de tu culpa
y así que te siga es fuerza.
NATURALEZA
De ti huiré.
Vase hacia la nave del LETEO.
ENVIDIA
Será hacia donde
quiero yo, porque se vea
que no hay otra senda ya.
NATURALEZA
Y tan pavorosa senda
que, mal afirmado el pie,
al pisarla desalienta,
el corazón desfallece;
mas si los Días me dejan,
claro es que faltar los Días
es morir, ¿dónde suspensa,
helada, torpe, caduca,
desmayada, absorta y ciega
iré a parar?
PRÍNCIPE
A mis brazos,
de donde pasarte pueda
a las ondas del olvido.
¡Leteo!
Sale el PRÍNCIPE a tiempo que ella, tropezando, cay en sus brazos desmayada.
Sale LETEO.
LETEO
¿Qué mandas?
PRÍNCIPE
Esta
es la presa que cosario
del mar, ladrón de la tierra,
robada a mi imperio traigo;
ya es tuya, carga con ella
y pase de esotra parte
del vivir.
LETEO
Temor no tengas,
que ya en mi poder y ya
introducida mi fiera
saña en los mortales haya
quien pase mi línea y vuelva.
Vase LETEO, llevándola.
ENVIDIA
Yo lo dudo.
PRÍNCIPE
¿Tú lo dudas?
ENVIDIA
Sí, si hay curioso que atienda
que no es la muerte del cuerpo,
sino la del alma esta.
Vanse los dos. EURÍDICE, dentro.
EURÍDICE
¡Ay infelice de mí!
PLACER
¿Cómo, decí, a socorrerla
no vais, perezosos Días?
TODOS
Como nos faltan las fuerzas,
que los Días las desdichas
las ven, mas no las remedian...
Sale ORFEO.
ORFEO
¿Que los Días las desdichas
las ven mas no las remedian?
Bien lo sé; pero aquí importa
que humano modo se entienda.
¿Qué voces aquestas son?
DÍA 1.º
Dígalo esta llama muerta.
DÍA 2.º
Dígalo empañado el cielo.
DÍA 3.º
Las flores de espinas llenas.
DÍA 4.º
De luna y sol los eclipses.
DÍA 5.º
De viento y mar las tormentas.
DÍA 6.º
El rebelión de los brutos.
PLACER
Y el Placer vuelto en tristeza.
DÍA 1.º
Al ver que de un áspid.
DÍA 2.º
Herida se lleva.
DÍA 3.º
Tirano pirata.
DÍA 4.º
De esas ondas negras.
DÍA 5.º
Orfeo divino.
DÍA 6.º
A tu Eurídice bella.
ORFEO
Canta, como llorando.
¡Ay infeliz de aquella
que hizo verdad haber quien de error muera!
Moriste, ninfa bella,
en edad floreciente;
tu ocaso fue tu oriente,
pues su primera güella
ajó la luz de tu mejor estrella.
MÚSICA
¡Ay infeliz de aquella
que hizo verdad haber quien de error muera!
ORFEO
Mal mi amor has pagado,
mal las finezas mías;
díganlo alegres Días
que tristes han quedado,
llorando todos tu infelice estado,
y yo también lo diga,
pues si llorar pudiera
mi ser, de celos fuera,
cuando tan enemiga
ingratitud al sentimiento obliga.
Pero aunque nada abona
usar de tu albedrío
contra mí, el amor mío
de tan fino blasona
que lo que ama dirá lo que perdona,
y así, aunque es infinito
tu delito y le siento
por tal, un instrumento
que labrar solicito
dirá si es más mi amor que tu delito,
cuando en dulce querella
llegue al cielo mi llanto,
que, convertido en canto,
diga a su esfera bella...
Con la MÚSICA.
MÚSICA
¡Ay infeliz de aquella
que hizo verdad haber quien de amor muera!
Vase ORFEO.
DÍA 1.º
¿En qué pararán extremos
que unir saben armonías
y lágrimas?
PLACER
Pues sois Días,
id pasando y lo veremos.
Pasan los DÍAS mirando adentro.
DÍA 2.º
Los ojos en el madero
que el áspid avenenó
puso tiernos.
DÍA 3.º
Y notó
otro después, de que infiero
que ya que la muerte está
en un madero escondida,
piensa en otro hallar la vida.
PLACER
Así el himno lo dirá.
DÍA 4.º
Ya elegido con mil pías
ansias a él se abraza en fee
de su amor.
PLACER
¡Oh, lo que ve
el que ve pasar los días!
DÍA 5.º
Como es dar salud su intento,
de él (dejando lo historial
por lo mixto) el celestial
Orfeo labra el instrumento
en que ha de cantar humano
la letra de una canción,
que fue en la R, Redención.
DÍA 6.º
Dos líneas que soberano
cruzar en él solicita,
de tres clavijas compone.
DÍA 1.º
Y las cuerdas que le pone
de las manos se las quita.
PLACER
Con que en tres pruebas si dio
salud, si salud espera
dar y salud verdadera,
en Jesús se interpretó
ese instrumento de tres
clavijas y tres maderos
a los siglos venideros
cítara de Jesús es.
DÍA 2.º
Al hombro carga con ella.
DÍA 3.º
Y su yugo para él grave
a todos será süave.
PLACER
Oíd su amorosa querella.
Sale ORFEO con una arpa al hombro, cantando, en cuyo bastón vendrá hecha una Cruz.
ORFEO
Perdida esposa mía,
que mordida de un áspid
del Reino del Olvido
en las tinieblas yaces,
mira lo que me debes,
pues si en desdichas tales
te pierdo como esposo,
te busco como amante.
No sólo por ti al suelo
quiso el Amor que baje,
mas por ti también quiere
que hasta el abismo pase,
para cuyo camino
ha dispuesto que labre
instrumento que al hombro
arrodillar me hace,
siendo cada clavija
un hierro penetrante,
cada cuerda un azote
y un golpe cada traste.
Tan llena está de abrojos
la senda que dejaste
que al pisarla la voy
regando con mi sangre.
Mas aunque áspera sea
y el instrumento grave,
orillas del Leteo
por si le muevo, cante.
PLACER
Oigan cuales los Días
admirados no saben
lo que pasa por ellos.
TODOS
¿Quién quieres que lo alcance?
ORFEO
¡Ah de las negras ondas,
piloto de esa nave,
a quien llamó Aqueronte
su pálido semblante!
Sale LETEO del escollo.
LETEO
¿Cúya será esta voz
que el eco al viento esparce,
tal que aun a mí me elevan
sus cláusulas finales?
ORFEO
¡Ah del siempre temido
golfo cuyos embates
entre tierra y abismo
juridiciones parten!
LETEO
¿Quién sin temor se atreve
a pisar de este margen
las víboras nocivas
que en sus arenas nacen?
ORFEO
Quien su erizado golfo
pretende que le pases.
LETEO
El primer mortal eres
que voluntario trae
ese intento, que aquí
hasta hoy no llegó nadie
sino forzado.
ORFEO
Yo
no sólo he de mostrarte
que voluntario quiero
navegar tus raudales,
pero para volver
pasar de esotra parte.
LETEO
Pasar es fácil, pero
volver no será fácil,
que el pasar es morir
y es el morir cerrarte
las puertas de la vida.
ORFEO
Para ellas habrá llave.
LETEO
¿Cuál puede ser?
ORFEO
Mi voz,
pues hará que se ablanden
en láminas de bronce
candados de diamante,
por quien sagrado texto
dirá en altos anales
que al dejar exaltado
la tierra por el aire,
no hubo cosa que a mí
no trujese.
LETEO
Cobarde
tu voz escucho. ¿Quién
fue a suspender bastante,
con miedos en que viva,
temores con que mate?
Pero ¿yo me suspendo?
Tente, mortal, no pases
mi línea en confianza
de canto semejante,
que pues mortal te veo,
sin que respeto guarde
ni a luz que me retira,
ni a lira que me atrae,
harás que mi tridente,
blandidos los fatales
filos de tres cuchillas,
primero haya de darte
la muerte, si es que quieres
que en mi bajel te embarque.
ORFEO
Yo te doy la licencia
que antes di a otros ultrajes
y pues yo lo permito,
¿qué habrá que te acobarde?
LETEO
No sé, que a ti te teme
quien no ha temido a nadie.
Pero mortal te veo
y bañado en la sangre
de mortales heridas;
no sé más y así acabe
contigo mi fiereza.
Hace como que le hiere y, dado el golpe, cay a sus plantas y pasa encima de él ORFEO.
Mas, ¡ay!, que al mismo instante
que mato muero, pues
toda mi furia cae
a tus plantas, adonde
muerta la muerte yace.
Por encima de mí
trasciende los umbrales
del morir.
ORFEO
En tan triste,
en tan estrecho trance,
Padre mío, Padre mío,
¿por qué me desamparaste?
Cayendo LETEO y levantando y cantando ORFEO, se abre el peñasco y entran los dos en él, a cuyo tiempo se hace dentro ruido de terremoto.
UNOS
¡Qué asombro!
OTROS
¡Qué confusión!
DÍA 3.º
¡Todo es escándalo el aire!
DÍA 2.º
¡Toda temblores la tierra!
DÍA 4.º
¡Todos tormentas los mares!
DÍA 5.º
¡Todo el cielo confusiones!
Siempre el ruido.
DÍA 6.º
En terremoto tan grande,
¡ay infelice de mí,
la luz a mis ojos falte!
Cai el DÍA 6.º desmayado y todos alrededor de él, como asombrados.
TODOS
¿Qué es esto?
PLACER
Que el Sexto Día,
aunque habrá quien le consagre
a Venus por cuya estrella
Día Veneris se llame,
de quien se derive el Viernes,
viendo que a la media tarde
de su edad padece el sol
un parasismo tan grande,
El ruido.
se ha desmayado.
DÍA 1.º
¿Qué mucho
si a todos temblar nos hace?
UNOS
¡Qué pasmo!
OTROS
¡Qué horror!
DÍA 2.º
Más es
que al ruido de asombros tales
el Sexto Día no vuelva.
PLACER
Esto en silencio no pase
y es que la Naturaleza
fue del Sexto Día dictamen
y responde al que se críe
el día que se restaure.
DÍA 4.º
Vuelve en ti.
DÍA 5.º
Cobra el aliento.
DÍA 2.º
Respira.
DÍA 4.º
Anima.
DÍA 3.º
Dejadme
llegar a mí.
DÍA 1.º
Y a mí y todo.
DÍA 3.º
Que yo sé de sus pesares
el remedio ya.
DÍA 1.º
Y yo he visto
ya de su salud señales.
DÍA 3.º
Feliz Día, vuelve en ti,
que el Orfeo, a quien tan grandes
finezas debió su esposa
ya que se arrojó constante
a los golfos de la muerte,
de ella vitorioso sale.
DÍA 1.º
Y tanto que ya en el alto
árbol mayor de su nave
con ella a sus pies vencida
se ve.
DÍA 6.º
Vuelva a nuevas tales
en mí, pues que me le enseñan
en sus afectos iguales
la piedad del Primer Día,
al Tercero Día triunfante
de las fuerzas del abismo
y el instrumento que trae
en su mano, porque juntas
suenen realidad y imagen.
Vese en el carro de la nave negra, arrimado al árbol mayor, que será una Cruz, el ORFEO y a sus pies LETEO y, subiendo en elevación, da vuelta la nave con un CORO de música; y a este tiempo salen al tablado PRÍNCIPE y ENVIDIA.
ORFEO
Abrid las puertas, abrid,
funestas obscuridades,
las aldabas y cerrojos
de vuestra lóbrega cárcel.
PRÍNCIPE
¿Quién, Leteo, pudo ser
cisne que en tus ondas cante?
LETEO
Quien muriendo destruyó
la muerte, porque repare
la ajena vida, siendo hoy
él el muerto y yo el cadáver.
PRÍNCIPE
¡Qué miro, Envidia! ¿qué es esto?
ENVIDIA
No sé, porque la que antes
fue áspid al veneno, agora
también al conjuro es áspid.
ORFEO
Abrid las puertas, abrid.
PRÍNCIPE
Su vista y su voz me espanten.
¿A quién?
ORFEO
Al Príncipe vuestro.
PRÍNCIPE
No más, esas señas basten
y no es la primera vez
que el arpa espíritus lance,
pues sombra de esa Saúl
la tembló en David no en balde.
¿Qué quieres, divino Orfeo,
ya que tu voz en mí mande?
ORFEO
Que me vuelvas a mi Esposa
que en tus calabozos yace.
PRÍNCIPE
Es presa mía.
ORFEO
Representado.
No basta
a que mi voz no la saque
del limbo que la sepulta,
como repitiendo a él llame.
Cantado.
Abrid las puertas, abrid,
confusas obscuridades,
las aldabas y cerrojos
de vuestra lóbrega cárcel.
Ábrese el escollo y sale la NATURALEZA como admirada.
NATURALEZA
¿Quién ilumina las sombras
con tan divinos celajes,
que en ellas segundo sol
de segunda aurora nace?
ORFEO
Quien para sacarte de ellas
de este instrumento se vale,
logrando honores de esposo
sobre finezas de amante.
Vuelve a cobrarte en los Días
felices que antes gozaste
y pues yo en la nave quedo
de la muerte por librarte,
a la nave de la vida
pasa tú.
LOS DÍAS
Ven donde halles
en nosotros la obediencia
de antiguas felicidades.
NATURALEZA
Tan gran fineza de amor
solo el silencio la ensalce.
Llévanla los DÍAS al cuarto carro, que será una nave, en oposición de la primera, dorada, con flámulas y gallardetes blancos y encarnados, pintados en ellos el Sacramento y por fanal un Cáliz grande con una Hostia.
PRÍNCIPE
¿Qué importa que ellos la lleven,
si siempre que ella inconstante
peque y tú el rostro la vuelvas
ha de volver a mi cárcel?
PLACER
Cuidado, porque ni aun esto
a la metáfora falte.
ORFEO
Representado.
Ley es, el partido aceto,
pero para asegurarle,
en la nave de la vida
tendrá Sacramentos tales
que en ellos ese peligro
enmiende, asegure y salve.
ENVIDIA
¿Qué nave y qué Sacramentos?
ORFEO
Cielo y tierra los declaren,
cuando yo en muerte y en vida
digan al ver que se embarque...
Han subido a la nave los DÍAS con la NATURALEZA y dando vuelta, se ve en su árbol mayor el DÍA 5.º en otra elevación, con un escudo, pintado en él el Sacramento y dicen todos con otro CORO de música.
TODOS y MÚSICA
A la nave de la vida...
CORO 1.º
La Naturaleza pase,
pues la nave de la Iglesia
es de la vida la nave.
Buen viaje.
CORO 2.º
Buen pasaje.
Dan vuelta ambas naves, saludándose a coros.
LOS DOS
¿Qué Sacramentos son esos
en quien pueda asegurarse?
DÍA 5.º
Siete en quien los siete Días
logran su mayor realce,
de quien el mayor de todos
por obra de amor más grande
es el que en ese fanal
rayos brilla y luz esparce,
siendo el quinto Día del Jueves
el que a todos les declare,
como allí muerto, aquí vivo,
en esa Hostia y el Cáliz,
debajo de especies son
Pan y Vino, Cuerpo y Sangre.
CORO 1.º
Buen pasaje.
CORO 2.º
Buen viaje.
PRÍNCIPE
A tanto misterio tiemble.
ENVIDIA
A tanto prodigio pasme.
LETEO
A tanto sol me deslumbre.
NATURALEZA
Y yo a tanta luz me exalte.
ORFEO
Y yo a tanto triunfo vuelva
a decir en voces graves...
Canta.
A la nave de la vida
la Naturaleza pase...
DOS COROS
Buen viaje.
ORFEO
Pues la nave de la Iglesia
es de la vida la nave.
DOS COROS
Buen pasaje.
PRÍNCIPE
¡Oh, acaben con sus placeres
de una vez nuestros pesares!
ENVIDIA
Nuestros pesares no pueden,
mas basta que el Auto acabe...
PLACER
Diciendo al pedir perdón,
al compás de sus compases...
TODOS y MÚSICA
A la nave de la vida
la Naturaleza pase,
buen viaje, buen pasaje;
pues la nave de la Iglesia
es de la vida la nave,
buen pasaje, buen viaje.
Con esta repetición, sonando a un tiempo representación, música y clarín, dando una y otra vuelta las naves, acaba el auto.
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