Personajes
- DON ALONSO, viejo
- OTÁÑEZ, escudero
- DOÑA CLARA
- DOÑA EUGENIA
- MARI NUÑO, dueña
- BRÍGIDA, criada
- DON FÉLIX
- HERNANDO, su criado
- DON JUAN
- DON PEDRO
- DON TORIBIO
Jornada I
Salen don Alonso y Otáñez.
OTÁÑEZ
Una y mil veces, señor
vuelvo a besarte la mano.
DON ALONSO
Y yo una y mil veces vuelvo
a pagarte con los brazos.
OTÁÑEZ
¿Posible es que llegó el día
para mí tan deseado
como verte en esta corte?
DON ALONSO
No le deseabas tú tanto
como yo; pero, ¿qué mucho
si en dos hijas dos pedazos
del alma me estaban siempre
con mudas voces llamando?
OTÁÑEZ
Aun en viéndolas, señor,
mejor lo dirán tus labios.
¡Oh, si mi señora viera
este día!
DON ALONSO
No mi llanto
ocasiones con memorias
que siempre presentes traigo.
Téngala Dios en el cielo,
que a fe que he sentido harto
su muerte, pues desde el día
que Su Majestad, premiando
mis servicios, en el reino
de Méjico me dio el cargo
de que vengo, a no más ver
me despedí de sus brazos.
No quiso pasar conmigo
a Nueva España, no tanto
por los temores del mar
como porque en tiernos años
dos hijas eran estorbo
para camino tan largo.
Criándolas quedó en su casa,
fue Dios servido que al cabo
de tantos años murió,
a cuya causa, abreviando
yo con mi oficio, dispuse
volver para ser reparo
de su pérdida que no
estaban bien sin amparo
de padre y madre.
OTÁÑEZ
Muy justo
fue, señor, ese cuidado;
pero si alguno pudiera
no tenerle eras tú: es llano,
pues el día que faltó
mi señora, ambas se entraron
seglares en un convento
sin más familia ni gasto
que a Mari Nuño y a mí,
donde en Alcalá han estado
con sus tías hasta hoy
que obedientes al mandato
tuyo vienen a la corte,
y habiéndolas yo dejado
ya en el camino, no pude
sufrir del coche el espacio,
y así por verte, señor,
me adelanté.
DON ALONSO
Unos despachos
que para Su Majestad
truje, lugar no me han dado
de ir yo por ellas; demás
que el camino es tan cosario
que perdona la fineza,
pues es venir de otro barrio.
¿Cómo vienen?
DENTRO
¡Para, para!
OTÁÑEZ
Ya parece que han llegado:
ellas lo dirán mejor.
DON ALONSO
A recebirlas salgamos.
OTÁÑEZ
Excusado será, pues
están ya dentro del cuarto.
Salen doña Clara, doña Eugenia y Mari Nuño, de camino.
DOÑA CLARA
Padre y señor, aunque el cielo
enternecido a mi llanto,
me ha concedido piadoso
la dicha de haber llegado
a donde puesta a tus pies
merezca besar tu mano,
cuanto desde hoy viva, vivo
de más, pues no me ha dejado
ya que pedirle, si no es
sólo el eterno descanso.
DOÑA EUGENIA
Yo, padre y señor, aunque
logre en estas plantas cuanto
me prometió mi deseo
más que pedir me ha quedado
al cielo, y es que esta dicha
dure en tu edad siglos largos,
porque esto del morir, no
lo tengo por agasajo.
DON ALONSO
No en vano, hermosas mitades
del alma y vida, no en vano
al corazón puso en medio
del pecho el cielo, mostrando
que con dos afectos puede
comunicarse en dos brazos.
Alzad del suelo, llegad
al pecho que enamorado
vuelve a engendraros de nuevo.
DOÑA CLARA
Hoy puedo decir que nazco
pues hoy nuevo ser recibo.
DOÑA EUGENIA
Dices bien que tan abrazo
infunde segunda vida.
DON ALONSO
Entrad, no os quedéis al paso;
tomaréis la posesión
desta casa en que os aguardo
para que seáis dueños de ella
hasta que piadoso el hado
traiga a quien merezca serlo
de dos tan bellos milagros,
si bien en mí esposo y padre
y galán tendréis en tanto
que os vea como deseo.
¡Brígida!
Sale Brígida.
BRÍGIDA
Señor.
DON ALONSO
Su cuarto
enseña a tus amas.
BRÍGIDA
Todo
limpio está y aderezado,
hecho un cielo de dos soles.
DOÑA CLARA
Feliz yo, que a ver alcanzo
este día, aunque a pensión
de haber, hermana, dejado
las paredes del convento.
Vase.
DOÑA EUGENIA
Feliz yo, pues he llegado
a ver calles de Madrid
sin rejas, redes ni claustros.
Vase. Vanse Brígida y Otáñez.
MARI NUÑO
Ya, señor, que el alborozo
de dos hijas ha dejado
algún lugar para mí,
merezca besar tu mano.
DON ALONSO
Y no con menos razón
que ellas, el alma y los brazos,
pues por vuestra buena ley
en lugar de madre os hallo.
Y ya que ausentes las dos,
solos, Mari Nuño, estamos,
decidme sus condiciones,
que habiéndolas yo dejado
niñas, no puedo hacer juicio
que no sea temerario,
para que prudente y cuerdo
pueda como maestro sabio
gobernar inclinaciones
que pone el cielo a mi cargo.
MARI NUÑO
Con decir, señor, que son
hijas tuyas, digo cuanto
puedo decir, mas porqué
no presumas que te hablo
sólo al gusto, aunque de entrambas
la virtud ejemplo es raro,
de lo general verás
que a lo particular paso.
Doña Clara, mi señora,
mayor en cordura y años,
es la misma paz del mundo,
no se ha visto igual agrado
hasta hoy en mujer. ¡Pues qué
su modestia y su recato!
Apenas cuatro palabras
habla al día; no se ha hallado
que haya dicho con enojo
a criada ni a criado
en su vida una razón.
Es, en fin, ángel humano,
que a solo vivir con ella
pudiera uno ser esclavo.
Doña Eugenia, mi señora,
aunque en virtud ha igualado
sus buenas partes, en todo
lo demás es al contrario.
Su condición es terrible;
no se vio igual desagrado
en mujer, dirá, señor,
una pesadumbre a un santo.
Es más soberbia y altiva,
tiene a los libros humanos
inclinación, versos hace,
y, si la verdad te hablo,
de recebir un soneto
y dar otro no hace caso.
Pero no por eso…
DON ALONSO
Basta,
que en eso habéis dicho harto,
y os estimo como es justo,
que, prevenido del daño,
sepa dónde he de poner
desde hoy desvelo y cuidado.
Y así, aunque en edad menor,
será primera en estado
que el marido y la familia
son los médicos más sabios
para curar lozanías,
flores de los verdes años.
Desde el día que llegué
a la montaña he enviado
por un sobrino que hijo
es de mi mayor hermano,
en él quiero de mi casa
y abuelos el mayorazgo
aumentar. Pobre es, yo rico,
y es bien que el caudal fundamos
de la sangre y del hacienda,
porque conservemos ambos
el solar de Cuadradillosas
con más lustre. Así, en llegando,
será Eugenia esposa suya:
veamos si el nuevo cuidado
enmienda las bizarrías
de esos verdores lozanos.
Sale Otáñez.
OTÁÑEZ
Un hombre te busca ahí fuera.
DON ALONSO
Quién es sé. Qué breve espacio
tardaré, decí a las dos.
¡Versos! ¡Gentil cañamazo!
¿No fuera mucho mejor
un remiendo y un hilado?
Vase.
OTÁÑEZ
¿Qué le has dueñado a señor
que es lo mismo que chismado,
que ya va tan desabrido?
MARI NUÑO
¿Ahora sabes, mentecato,
que apostatara de dueñas
si supiera callar algo?
Vanse.
Salen don Félix y Hernando.
HERNANDO
¡Bravas damas han venido,
señor, a la vecindad!
DON FÉLIX
El agasajo, en verdad
perdonara por el ruido,
que dormir no me han dejado.
HERNANDO
La una es dada.
DON FÉLIX
¿Qué importó
si a la una duermo yo
que haya dado o no haya dado?
Mas ¿qué género de gente
son?
HERNANDO
De lo muy soberano:
las hijas de aquese indianos
que compró el jardín de enfrente,
que dicen, señor, que lleno
de riquezas para ellas
a solamente ponellas
viene a estado.
DON FÉLIX
Eso es bueno.
¿Son hermosas?
HERNANDO
Yo las vi
al apearse y a fe
que por tales las juzgué.
DON FÉLIX
¿Hermosas y ricas?
HERNANDO
Sí.
DON FÉLIX
Buenas dos alhajas son,
dirémoslas al momento
todo nuestro pensamiento
por gozar de la ocasión
de vivir cerca de casa,
que estoy cansado de andar
lo que hay desde aquí al lugar.
HERNANDO
Un vejete cuanto pasa
me dijo, y al padre igualo
al hombre de más valor,
pues dice que por su honor
matara al Sofí.
DON FÉLIX
Eso es malo,
que aunque no soy yo el Sofí,
en extremo me pesara
que para que me matara
por él me tuviera a mí.
Y de las hijas, ¿qué dijo?
que escudero que empezó
a hablar, tarde lo dejó.
HERNANDO
Diversas cosas colijo
de ellas que apruebo y condeno,
porque hay del pan y del palo.
Una es cazurra.
DON FÉLIX
Eso es malo.
HERNANDO
Otra es risueña.
DON FÉLIX
Eso es bueno.
Para la alegre, por Dios,
habrá sonetazo bello
y para la triste aquello
de «ojos, decídselo vos».
HERNANDO
Alegre o triste me holgara
de verte, señor, un día,
con una galantería
que desvelo te costara.
DON FÉLIX
¿Desvelo a mí? ¡Bueno fuera!,
que alabarse, vive el cielo,
de que me costó desvelo
ninguna mujer pudiera.
Eso no, pues sabe Dios
que si las hiciere ya
algún terrero, será
por estar cerca y ser dos,
aunque a cualquiera me lleva
ya fuerza más poderosa.
HERNANDO
Será ser rica y hermosa.
DON FÉLIX
No será sino ser nueva
que es mayor pefección, pues
nada la iguala. Mas di…
¿Llaman a la puerta?
HERNANDO
Sí.
DON FÉLIX
Ve y mira, Hernando, quién es.
Sale don Juan de camino.
DON JUAN
Yo soy, don Félix, que estando
la puerta abierta, no fuera
bien que más me detuviera.
DON FÉLIX
Ni el llamar lo ha sido, cuando
sabéis que puertas y brazos
de esta casa para vos
lo están siempre.
DON JUAN
Guárdeos Dios,
que ya sé que de estos lazos
el estrecho nudo fuerte
que en nuestras almas está,
sin romperle no podrá
desatárnosle la muerte.
DON FÉLIX
Vos seáis muy bien venido,
y más si es con ocasión
de haber ganado el perdón
ya de la parte.
DON JUAN
No ha sido
tanta mi dicha, porqué
no sé qué primos del muerto
han atrasado el concierto
que con su hermana traté.
Y viendo que ausente no
mejoro nada, he querido
en vuestra casa escondido
tratar de más cerca yo
de esto. Así a valerme llego
del valor que en vos se encierra.
DON FÉLIX
Es justo y la parte yerra
en no dar el perdón luego,
pues fue casual pendencia
que dio la conversación.
DON JUAN
Ésa es, Félix, la opinión
común, pero mi impaciencia
de mayor causa nacía
que la que ocasionó el juego.
DON FÉLIX
Eso es lo que yo no llego
a saber.
DON JUAN
Pues yo servía,
que ya decillo no importa,
para casarme con ella
una dama rica y bella,
y no con suerte tan corta
que esperanzas no tuviese,
si bien me las dilataba
que ausente su padre estaba
y su madre no quisiese
tratar su estado sin él.
En este tiempo entendí
servirla el muerto, y así
ocasionado de aquel
lance que el juego nos dio,
con capa de otros desvelos
venganza les di a mis celos,
con que todo se perdió,
pues fueran necios engaños,
confiado de mi estrella,
pensar que hay como en mí en ella
memoria de tantos años.
DON FÉLIX
Vos estáis bien persuadido,
que en Madrid cosa es notoria
que en las damas la memoria
vive a espaldas del olvido;
su favor ni su desdén
ya en ningún estrado no
hizo fe. ¡Bien haya yo
que en mi vida quise bien!
DON JUAN
¿Todavía de ese humor?
DON FÉLIX
Sí, porque aunque ellas son bellas
me quiero a mí más que a ellas,
y así tengo por mejor
a la que me ha de engañar
engañarla yo primero,
y cuésteme mi dinero
el gusto, mas no el pesar.
DON JUAN
Despejos tan cortesanos
plega al cielo que algún día…
DON FÉLIX
No harán tal, por vida mía…
Sale don Pedro de camino.
DON PEDRO
Don Félix, bésoos las manos.
DON FÉLIX
Seáis, don Pedro, bien venido.
Por estas puertas a un punto
hoy se entra el bien todo junto.
¿Pues qué venida esta ha sido?
¿Acábose el curso?
DON PEDRO
No.
DON FÉLIX
¿Pues qué os tray?
DON PEDRO
Yo os lo diré.
DON JUAN
Si estorbo yo, yo me iré.
DON PEDRO
No, caballero que yo
hallándoos con Félix fío
mucho de vos, porque arguyo
que basta que amigo suyo
seáis para ser señor mío;
demás que es tal mi venida
que en decirla no hago nada.
una dama celebrada
que a mi amor agradecida
pude en Alcalá servir,
vino hoy a Madrid y a vella
vengo, don Félix, tras ella.
DON FÉLIX
¿Y es más?
DON PEDRO
Sí, que por huir
de mi padre, aquí escondido
dos días habré de estar.
DON FÉLIX
Albricias me podéis dar
de haber a tiempo venido
que en casa don Juan también
podrá haceros compañía.
DON JUAN
Será gran ventura mía
que en mi conozcáis a quien
serviros desee.
DON PEDRO
Los cielos
os guarden.
DON FÉLIX
Bien ¡vive Dios!
podréis a solas los dos
discurrir de amor y celos,
mas ni de celos ni amor
habléis delante de mí.
DON PEDRO
¿Qué tan libre os halláis?
DON FÉLIX
Sí.
DON PEDRO
Pues guardaos.
DON FÉLIX
Sí haré.
HERNANDO
Señor.
DON FÉLIX
¿Qué dices?
HERNANDO
Que las dos bellas
damas que al barrio han venido,
a la ventana han salido
y desde esta podrás vellas.
DON FÉLIX
Apartad, que ver deseo
qué cosa son mis vecinas…
¡Vive Dios que son divinas!
DON JUAN
Veámoslas todos.
Aparte
(¡Qué veo!
Ella es.)
DON PEDRO
Pues las vistis vos
a mí me dejad llegar.
DON FÉLIX
A fe que hay bien que admirar
en cualquiera de las dos.
DON PEDRO
Aparte
(¿Qué es lo que miro? Ella es, cielos.
Gran dicha ha sido venir
a aqueste barrio a vivir.)
DON JUAN
Aparte
(Disimulen mis desvelos)
Bizarra cualquiera es.
DON PEDRO
Aparte
(Finja mi pena amorosa)
Cualquiera es de ellas hermosa.
DON FÉLIX
¿Oyen vuesarcedes? Pues
bizarras ni hermosas son.
Quítense de aquí, porqué
son muy tiernos para que
les dé mi juridición.
A su dama cada uno,
pues están enamorados;
déjenme con mis cuidados,
sin alabarme ninguno
bellezas ni bizarrías,
que aquestas damas les digo
que son cosas de un amigo.
DON PEDRO
Aparte
(Qué poco mis alegrías
duraron. Ya se quitaron
de la ventana, porqué
sienta yo su ausencia fue.)
DON JUAN
Aparte
(La primer cosa que hallaron,
cielos, mis penas, ha sido
de ellas la causa ¡ay de mí!)
DON PEDRO
Aparte
(La primer cosa que vi
es por la que aquí he venido.)
HERNANDO
La mesa espera, señor.
Vase
DON FÉLIX
Vamos a comer, que aunqué
tan enamorado esté
tengo más hambre que amor.
DON JUAN
[Aparte a él]
Aunque de burlas habláis,
sabed que de mi fortuna
una es la causa.
Vase.
DON FÉLIX
Adiós una.
DON PEDRO
Aunque tan de humor estáis
por sí o por no, sabed que
una de las dos, por Dios,
es la que sigo.
Vase.
DON FÉLIX
Adiós dos.
¡Qué corta mi dicha fue!
Si no es que una misma sea
-que aun esto lo peor sería-
la que uno y otro quería…
Plega a Dios que no se vea
empeñado en los desvelos
de dos amigos mi honor,
y pague celos y amor
quien ni tiene amor ni celos.
Vase. Salen doña Clara y doña Eugenia.
DOÑA CLARA
Por cierto, casa y adorno,
todo, Eugenia, es extremado.
DOÑA EUGENIA
A mí no me ha parecido
sino ella corta, él escaso.
DOÑA CLARA
¿Por qué?
DOÑA EUGENIA
Cuanto a lo primero
porque éste, Clara, es el barrio
donde de la corte viven
los pájaros solitarios.
A los pozos de la nieves
casa mi padre ha comprado.
fresca vecindad; agosto
le agradezca el agasajo.
DOÑA CLARA
Por la quietud y el jardín
lo haría.
DOÑA EUGENIA
Lindos dos cuidados,
quietud y jardín, para eso
Yuste está juntico a Cuacos.
Porque en Madrid, ¿qué quietud
hay como el ruido? ¿y qué cuadros,
aunque con más tulipanes
que trujo extranjero mayo,
como una calle a quien tengan
gente, coches y caballos,
llena de lodo el invierno,
llena de polvo el verano,
donde una mujer se esté
de la celosía en los lazos,
al estribo de un balcón
a todas horas paseando?
¿Pues qué los adornos?
DOÑA CLARA
¿No es
de terciopelo ese estrado
y sillas, turca su alfombra,
de granadillo y damasco
esas camas, los tapices
de buena estofa, los cuadros
de buen gusto y el demás
menaje, Eugenia, ordinario,
limpio y nuevo? ¿Pues qué quieres?
DOÑA EUGENIA
Buenos son, pero diez años
de Indias son mucho mejores.
Yo pensaba que el adagio
de tener el padre alcaldes
era niño comparado
con la suma estimación
de tener el padre indiano.
Fuera de que entre estas cosas
que tú me encareces tanto,
la mejor cuadra y mejor
alhaja es la que no hallo.
DOÑA CLARA
¿Cuáles son?
DOÑA EUGENIA
Coche y cochera
que ella de invierno y verano
es la mejor galería,
y él el más hermoso trasto.
¿Qué Indias hay dónde no hay coche?
¡Aquí de Dios y sus santos!
¿Qué ensayados tray no ha escrito
muchos pesos? Pues sepamos,
si no han de hacer su papel
para qué se han ensayado.
DOÑA CLARA
¿Ni aun a tu padre reserva
la sátira de tus labios?
¡Jesús mil veces!
DOÑA EUGENIA
¿Mala hija?
Vivir quisiera mil años
sólo por ver si me logro.
DOÑA CLARA
Advierte, Eugenia, que estamos
ya en la corte y que el despejo,
el brío y el desenfado
del buen gusto, aquí es delito;
que aquí dan los cortesanos
estatua al honor, de cera,
y a la malicia, de mármol.
No digo que no sea bueno
lo galante y lo bizarro,
pero, ¿qué importa, si no
lo parece? Y no es tan malo
no ser bueno y parecerlo
como serlo y no mostrarlo.
El honor de una mujer,
y más mujer sin estado
al más fácil accidente
vive sujeto, no hay ampo
de nieve que más aprisa
aje su tez al contacto
de cualquier planta; no hay
flor que padezca desmayos
más presto, pues sin el cierzo
basta a marchitarla el austro.
Cuantos tus versos celebran,
cuantos tu donaire, cuantos
tu ingenio, son los primeros,
Eugenia, que al mismo paso
que te lisonjean el gusto
te murmuran el recato,
rematando en menosprecio
lo mismo que empezó aplauso.
Y una mujer como tú
no ha de exponerse a los daños
de que parezca delito
nada ni le sea dado
hacer profesión de risa
que tan presto ha de ser llanto:
hasta, hoy, en carta de dote
se ha, Eugenia, capitulado
la gracia.
DOÑA EUGENIA
«Quan miqui et vobis
prestare» se te ha olvidado
para acabar el sermón
con todos sus aparatos.
Y para que de una vez
demos al tema de mano,
has de saber, Clara, que
los «non fagades» de antaño,
que hablaron con las doncellas;
y las demás de este caso,
con las calzas atacadas
y los cuellos, se llevaron
a Simancas, donde yacen
entre «magueres» y «fallos».
Don Escrúpulo de Honor
fue un pesadísimo hidalgo
cuyos privilegios ya
no se leen de puro rancios.
Yo he de vivir en la corte
sin melindres y sin ascos
del qué dirán, porque sé
que no dirán que hice agravio
a mi pundonor; y así,
derribado al hombro el manto,
descollada la altivez,
exento el desembarazo,
libre la cortesanía,
he de correr a mi salvo
los siempre tranquilos golfos
de Calle Mayor y Prado,
cosaria de cuantos puertos
hay desde Atocha a Palacio.
Uso nuevo no ha de haber
que no le estrene mi garbo.
¿Amiga sin coche? ¡Tate!
¿Y sin chocolate estrado?
No en mis días, porque sé
que es el proverbio más sano,
la mejor amiga, el coche
y él el mejor agasajo.
Las fiestas no ha de saberlas
mejor que yo el calendario
desde el Ángel a San Blas,
desde el Trapillo a Santiago.
Si picaren en el dote
presumidos cortesanos
que enamorados de sí
más que de mí enamorados
me pretendan, has de ver
que al retortero los traigo
haciendo gala el rendirlos
y vanidad el dejarlos.
Todo esto quiero que tengas,
Clara, advertido, y si al cabo
vieres en mí…
DOÑA CLARA
¿Qué he de ver,
si aun de escucharte me espanto?
Sale don Alonso.
DON ALONSO
Eugenia, Clara.
LAS DOS
Señor.
DON ALONSO
Pediros albricias puedo.
LAS DOS
¿De qué?
DON ALONSO
De la mayor dicha,
mayor bien, mayor contento
que sucederme pudiera
después de llegar a veros.
Don Toribio Cuadradillos,
hijo mayor y heredero
de mi hermano, mayorazgo
del solar de mis abuelos,
llegará al punto; una tropa
que se adelantó me ha hecho
relación de que le deja
muy cerca de aquí.
DOÑA EUGENIA
Por cierto
que pensé que había venido,
según tu encarecimiento,
algún plenipotenciario
con la paz del universo.
DON ALONSO
Mari Nuño.
Sale Mari Nuño.
MARI NUÑO
¿Qué me mandas?
DON ALONSO
Aderécese al momento
aquese cuarto de abajo;
esté aliñado y compuesto.
Tú, Brígida.
Saca ropa
de la excusada.
Vase [Mari Nuño].
Sale Brígida.
BRÍGIDA
Ya tengo
un azafate que pueden
beber su holanda los vientos.
DON ALONSO
Otáñez.
Sale Otáñez.
OTÁÑEZ
Señor.
DON ALONSO
Buscad
algo de regalo presto
para que coma en llegando.
Y a las dos, hijas, os ruego
le agasajéis mucho. Ved
que es vuestra cabeza y creo
que será la más dichosa
la que le tenga por dueño,
pues será escudera suya
la otra.
Aparte
(Así inclinar pretendo
a Eugenia.)
Vase Otáñez.
DOÑA EUGENIA
Yo de esa dicha
pocas esperanzas tengo,
que Clara es mayor.
DOÑA CLARA
¿Qué importa,
si es más tu merecimiento?
DOÑA EUGENIA
¿Falsedad conmigo, Clara?
DON ALONSO
Ya en el portal hay estruendo:
oíd.
DON TORIBIO
Dentro.
¿Vive aquí un señor tío
que yo en esta corte tengo,
con dos hijas, por más señas,
con quien a casarme vengo
como apuesta, de dos la una?
OTÁÑEZ
Dentro
Esta es la casa.
DON ALONSO
Yo creo
que es él sin duda. Salid
conmigo al recibimiento.
DON TORIBIO
Dentro
¿Y está acá?
OTÁÑEZ
Dentro
En casa está.
DON TORIBIO
Dentro
Pues
ten de ese estribo, Lorenzo.
Sale.
DOÑA EUGENIA
¡Jesús, qué rara figura!
DOÑA CLARA
Tú tienes razón, por cierto.
DOÑA EUGENIA
¡Ay, que consintió mi hermana
en murmuración!
DON ALONSO
Contento,
sobrino y señor, de ver
que haya concedido el cielo
esta fortuna a mi casa,
salgo alegre a conoceros
por mayor pariente della.
DON TORIBIO
Poco en verdá hacéis en eso,
que en el valle de Toranzos
desde tamañito tengo
el ser cabeza mayor
a dondequiera que llego.
DON ALONSO
Llegad; ved que vuestras primas,
deseando mucho veros,
han salido a recebiros.
DON TORIBIO
Razonables primas tengo.
DOÑA CLARA
Vos seáis muy bien venido.
DON TORIBIO
Tanto favor agradezco.
DOÑA EUGENIA
¿Cómo venís?
DON TORIBIO
Muy cansado;
que traigo un macho, os prometo,
de tan mal asiento que
me ha hecho a mí de mal asiento.
DON ALONSO
Mientras de comer nos dan
sentaos.
DON TORIBIO
¿No será más bueno
el trocarlo, y que me den
de comer mientras me asiento?
Pero por no ser porfiado,
que os sentéis los tres os ruego,
que yo de cualquier manera
estoy bien.
BRÍGIDA
Lindo despejo.
DOÑA EUGENIA
Aparte
(¿Este es mi cabeza?)
BRÍGIDA
Aparte
(Sí.)
DOÑA EUGENIA
Aparte
(En aqueste punto creo
que es verdad ser loca, pues
tan mala cabeza tengo.)
DON TORIBIO
Finalmente, primas mías,
como digo de mi cuento,
parece que sois hermosas,
agora que caigo en ello;
sí, tanto que ya me pesa
que seáis a la par tan bellos
ángeles.
LAS DOS
¿Por qué?
DON TORIBIO
Porqué…
más explíqueme un ejemplo.
Escriben los naturales
que puesto un borrico en medio
de dos piensos de cebada,
se deja morir primero
que haga de uno eleción
por más que los mire hambriento:
yo así en medio de las dos
que sois mis mejores piensos,
por no encentar a nenguna
me quedaré de hambre muerto.
DON ALONSO
¡Ah, sencillez de mi patria,
cuanto de hallarte me güelgo!
DOÑA CLARA
¡Buen concepto y cortesano!
DOÑA EUGENIA
De borrico por lo menos.
DON TORIBIO
Mas remedio hay para todo.
¿No ha de traerse, a lo que entiendo
tío, una despensación
por ración del parentesco
para la una?
DON ALONSO
Claro está.
DON TORIBIO
Pues traigan dos, que yo quiero
dar el dinero doblado,
y de esta suerte, en teniendo
para cada una la suya
casaré con ambas… pero…
¡ah, sí! que se me olvidaba…
cómo estáis saber deseo
vos y mis señoras primas.
DON ALONSO
Muy alegre y muy contento
de ver mi casa y mis hijas
y a vos, para que seáis dueño
del fruto de mis trabajos.
DON TORIBIO
Eso y mucho más merezco.
Si viérais mi ejecutoria,
primas mías, os prometo
que se os quitaran mil canas:
vestida de terciopelo
carmesí, y allí pintados
mis padres y mis agüelos
como unos santicos de horas…
En las alforjas la tengo,
esperad, iré por ella
para que veáis que no miento.
DOÑA CLARA
No tenéis que ir.
DOÑA EUGENIA
Por lo bien
que nos está, lo creemos.
DON ALONSO
¿Acá la trujistis?
DON TORIBIO
Pues
¿un hidalgo solariego
puede caminar sin ella
contra los rayos y truenos?
Sale [Mari] Nuño.
MARI NUÑO
La comida está en la mesa.
DON TORIBIO
¡Ay, señor tío! ¿Qué es esto?
¿Trujistis esta alimaña
de las Indias?, que no veo
que es hombre ni mujer y habla.
DON ALONSO
Es dueña.
DON TORIBIO
¿Y es mansa?
MARI NUÑO
Aparte
(Necio
es el tal primo.)
BRÍGIDA
Aparte
(No es
sino tonto por extremo).
DON TORIBIO
¡No me haga mal!… ¿Dijo algo
de comida, si me acuerdo?
MARI NUÑO
Que estaba puesta en la mesa.
DON TORIBIO
Y la mesa dónde?
MARI NUÑO
Ahí dentro.
DON TORIBIO
No sé si lo crea.
MARI NUÑO
¿Por qué?
DON TORIBIO
Porque en la estrución que tengo
hay que no me crea de dueñas;
pero yo lo veré presto.
Perdonadmne que no soy
amigo de cumplimientos.
Vase.
DOÑA CLARA
Aparte
(¡Lindo primo, por mi vida!)
DOÑA EUGENIA
Aparte
(Él no es galán, pero es puerco.
¿Las guardas de peste cómo
entrar le dejaron dentro?)
DON ALONSO
¿De qué estáis tristes las dos?
LAS DOS
Yo de nada.
DON ALONSO
Ya os entiendo.
Habraos este estilo y traje
desagradado. Pues esto
es lo más y lo mejor
que tenéis. Veréis cuán presto
le mejoran corte y trato.
Los más vienen así, y luego
son los más agudos, más
políticos y discretos.
Yo no puedo desear más
que ver que vuelve a mis nietos
la casa de mis mayores.
Don Toribio, vive el cielo,
se ha de casar con la una,
sin pensar la otra por eso
que no ha de casar con otro
como él, porque no quiero
que lo que a mí me ha costado
tantas fatigas y anhelos
lo malbarate un mocito
que gaste en medias de pelo
más que vale un mayorazgo.
Si viera por un sombrero
de castor dar veinte o treinta
reales de a ocho yo a mi yerno
sacados de mi sudor,
perdiera mi entendimiento.
Y así no hay que hablar, sino
persuadiros desde luego
que este y otro como este
han de ser esposos vuestros.
Vase.
DOÑA CLARA
Primero pierda la vida.
DOÑA EUGENIA
La vida no; mas primero
me quedaré sin casar
que es más encarecimiento.
Jornada II
Salen don Félix, don Juan y Hernando.
DON FÉLIX
¿Cómo habéis, don Juan, pasado
la noche?
DON JUAN
¿Cómo pudiera,
don Félix, en vuestra casa,
sino muy bien, puesto que ella
de mis tristezas no tiene
la culpa?
DON FÉLIX
¿Pues qué tristeza
es la que ahora os aflige?
DON JUAN
No sé cómo os la encarezca.
Desde el instante que vi
esa divina belleza
que hoy en mi memoria vive
a pesar de tanta ausencia,
todas aquellas cenizas
que entre olvidadas pavesas
aun no pensé que eran humo,
llama han sido de manera
que conocí que han estado
en ocioso fuego envueltas,
tibias, pero no apagadas,
calladas, pero no muertas.
No volví a verla ayer tarde
porque no volvió a la reja,
y así hoy, con la esperanza
de que siendo día de fiesta
no dejará de salir,
he madrugado por verla.
A la puerta de la calle
voy a esperar que amanezca
segundo sol para mí;
vos haced, por vida vuestra,
puesto que no importa nada,
que nada don Pedro entienda.
Vase.
DON FÉLIX
¿Habrá hombre tan necio como
el que hallar memorias piensa
en una mujer al cabo
de tantos años de ausencia?
HERNANDO
Déjale que con su engaño
viva.
DON FÉLIX
Un cortesano que era,
decía, el engaño la cosa
que más y que menos cuesta.
Veamos estotro doliente
en qué estado está, ya que esta
casa de locos de amor
se ha vuelto convalecencia.
¿Qué hay, don Pedro? Buenos días.
Sale don Pedro.
DON PEDRO
Fuerza será que lo sean
recibiéndolos de vos
en vuestra casa, o por vuestra,
o por la dicha de estar
mis esperanzas tan cerca.
No creeréis cuánto gozoso
y ufano estoy de que sea
vuestra vecina esta dama,
pues con eso cosa es cierta
que para verla, don Félix,
dos mil ocasiones tenga;
y por no perder ninguna,
voy a esperarla a la puerta,
pues es sin duda que a misa
habrá de salir por fuerza.
HERNANDO
En ella don Juan aguarda.
DON PEDRO
Así se hará la deshecha
mejor, paseándonos todos.
Vos, aunque llevaros quiera
a otra parte, no vais, pero
de suerte que nada entienda.
Sale don Juan.
DON FÉLIX
¿Qué hacéis, don Juan?
DON JUAN
Esperaros
para saber a qué iglesia
queréis que vamos a misa.
Aparte [a don Félix]
(De aquí no hagamos ausencia.)
DON PEDRO
Lo mismo le decía yo.
Vamos a donde os parezca.
Aparte [a don Félix]
(No os vais, don Félix, de aquí.)
DON FÉLIX
Aparte
(De esta suerte fácil fuera
servir un hombre dos amos,
mandando una cosa mesma.)
Vuesarcedes, caballeros,
muy enamorados ¿piensan
que no hay más que irse y llevarme
cada cual a su querencia?
Pues no, vive Dios, que hoy
se han de estar donde yo quiera,
que quiero yo enamorar
también un día en conversa.
Y así, hasta que mis vecinas
salgan y vamos tras ellas
para ver la que me toca
festejar, pues cosa es cierta
que yo la que quiero más
es la que tengo más cerca,
no se ha de ir de aquí ninguno.
DON PEDRO
Por mí sea norabuena.
DON JUAN
Por mí también.
DON PEDRO
Aparte [a don Félix]
(Lindamente
habéis hecho la deshecha
con don Juan.)
DON JUAN
Aparte [a don Félix]
(Bien con don Pedro
desmentido habéis mis penas.)
DON FÉLIX
Aparte
(Más lo hago por saber
si es que es la dama una mesma,
y si es la que de las dos…
mas no prosiga mi lengua,
que es tarde para que a mí
ninguna deidad me venza.)
HERNANDO
Ya sale gente de casa;
aquéste es el padre de ellas.
Salen don Alonso y don Toribio.
DON JUAN
No le conocí hasta agora.
Aparte
(Que en mi tiempo estaba fuera.)
DON PEDRO
Nunca hasta agora le vi.
Aparte
(Que yo siempre amé en su ausencia.)
DON FÉLIX
¿Quién será quien con él viene?
HERNANDO
Yo podré dar esa cuenta.
Es un sobrino asturiano
con quien el padre desea
casar una de las dos.
DON JUAN
Aparte
(Quiera el cielo que no sea
la novia la que yo adoro.)
DON PEDRO
Aparte
(Plegue a Dios que no sea Eugenia.)
DON FÉLIX
Paseémonos.
DON TORIBIO
Como digo,
¿qué hacen, tío, a nuestra puerta
estos mocitos?
DON ALONSO
¿No están
en la calle? ¿Qué os altera?
DON TORIBIO
¿En la calle de mis primas
sin más ni más se pasean?
DON ALONSO
Pues ¿por qué no?
DON TORIBIO
Porque no
me ha de haber paseante en ella
ni piante ni mamante,
y más de estos de melena
que, Filenos de golilla
de candil y bigotera,
andan cerrados de sienes
y trasparentes de piernas.
DON ALONSO
¿Qué habemos de hacer, si son
vecinos?
DON TORIBIO
Que no lo sean.
DON ALONSO
¿Cómo, si tienen aquí
sus casas?
DON TORIBIO
Que no las tengan.
DON FÉLIX
Obligación es hablarle
DON JUAN
Pues buena ocasión es ésta.
Hácense reverencia.
DON FÉLIX
Dadme, señor don Alonso,
aunque de paso, licencia
para besaros la mano
y daros la norabuena
de haber al barrio venido,
que aunque excusarlo debiera
hasta estar en vuestra casa
y visitaros en ella
el alborozo de ver
que tan buen vecino tenga,
dilatar no me permite
que a su servicio me ofrezca.
DON PEDRO
Todos lo mismo decimos.
DON TORIBIO
Aparte
(¡Qué ceremonias tan necias!)
DON ALONSO
Guárdeos Dios por la merced
que me hacéis que si supiera
la dicha de mereceros
tantos favores, hubiera
cumplido mi obligación
visitándoos en la vuestra.
Conoced a mi sobrino,
que quiero que desde hoy sea
vuestro servidor.
DON TORIBIO
¿Yo había
de ser alhaja tan puerca?
DON ALONSO
Aparte [a don Toribio]
Esta es acción cortesana.
DON TORIBIO
Más me güele a corte enferma.
DON ALONSO
Llegad, don Toribio, ved
que estos señores esperan
conoceros.
DON JUAN
En nosotros
tendréis a vuestra obediencia
amigos hoy y criados.
DON TORIBIO
Guárdeos Dios por la fineza.
DON FÉLIX
¿Venís con salud?
DON TORIBIO
Al cielo
gracias ni mala ni buena,
sino así así, entreverada
como lonja de la pierna.
DON ALONSO
Más despacio besaremos
vuestras manos. Dad licencia.
DON FÉLIX
Vos la tenéis.
DON ALONSO
Don Toribio,
venid.
DON TORIBIO
Aparte [a don Alonso]
¿Aquí te los dejas?
DON ALONSO
Aparte [a don Toribio!]
¿Qué he de hacer?
DON TORIBIO
Yo lo sé.
DON ALONSO
¿Dónde
vais?
DON TORIBIO
A dar a casa vuelta.
DON ALONSO
¿A qué?
DON TORIBIO
A decir a mis primas
que en todo hoy no salgan de ella.
DON ALONSO
¿Han de quedarse sin misa?
DON TORIBIO
¿Qué dificultad es esa?
Mi ejecutoria les basta
para ser cristianas viejas,
y con leer con devoción
dos o tres testigos de ella
con la fiesta habrán cumplido
y no han menester más fiesta.
DON ALONSO
¡Jesús y qué disparate!
Venid, venid, no lo entiendan
esos hildalgos.
DON TORIBIO
Par Dios,
que si por mi voto fuera
no habían de salir de casa
quijeran o no quijeran.
Vanse los dos, y van saliendo doña Clara, Eugenia, Brígida, Mari Nuño y Otáñez.
DON FÉLIX
No sé cómo fue posible…
DON JUAN
¿Qué?
DON FÉLIX
Que la risa detenga
viendo al primo.
DON PEDRO
¡Qué figura
tan rara!
DON JUAN
¡Gentil presencia
de novio!
HERNANDO
Ya las dos salen.
DON FÉLIX
Desde aquí podremos verlas
como acaso.
DOÑA CLARA
Échate el manto,
que hay gente en la calle, Eugenia.
DOÑA EUGENIA
¿Qué he hecho yo para no andar
con mi cara descubierta?
OTÁÑEZ
¡Tomad! ¡Luego faltara
retruéncano a la respuesta!
MARI NUÑO
Callad, que no os toca a vos
hablar en estas materias.
BRÍGIDA
Ni a vos en estas ni estotras
y habláis en estotras y estas.
DON FÉLIX
Vamos pasando al descuido.
Van pasando por delante de ellas.
DON JUAN
Aparte
(¡Oh, permita amor que en ella
al verme estén sus memorias,
ya que no vivas, no muertas!)
DON PEDRO
Aparte
(¡Oh, quiera amor que se obligue
de ver que he venido a verla!)
DOÑA CLARA
Advierte que llega gente.
DOÑA EUGENIA
Y bien, ¿la gente que llega
qué se lleva, por llevarse
hacia allá esta reverencia?
Hácenlos reverencia.
Aparte
(Mas ¡cielos! ¿Qué es lo que miro?
Don Juan es; ya de su ausencia
debió de cesar la causa;
y no es mi duda sola esta,
sino estar con él don Pedro.)
OTÁÑEZ
Aparte [a Eugenia]
Sin duda que las escuelas
que él cursa están en la corte.
DOÑA EUGENIA
Aparte
(Aquésta es la vez primera
que ha sido, por inorancia,
amiga la competencia.)
Al ir pasando, tiene Eugenia un pañuelo en la mano.
DON FÉLIX
[A don Juan]
¿Cuál es de las dos, don Juan,
la que tanto amor os cuesta?
DON JUAN
[A don Félix]
La del pañuelo en la mano
no volváis tan presto a verla,
no advierta que de ella hablamos,
y porque tampoco advierta
don Pedro en mi turbación,
voy a esperarla a la iglesia.
Quedaos vos con él.
Vase.
DON FÉLIX
[A don Juan]
Sí haré.
[A don Pedro]
Don Pedro, ¿cuál es de aquellas?
DON PEDRO
La que, en la mano un pañuelo,
descubierta va, es Eugenia.
No volváis tan presto, no
conozca que hablamos de ella.
Quedaos, que porque no dé
mi amor a don Juan sospechas
tras él voy.
Vase.
DON FÉLIX
Ya por lo menos
sé que es la dama una mesma.
Solo lo que ahora falta
es que también fuese aquella
que me pareció mejor
también a mí la primera
vez que las vi a la ventana.
Muriéndome estoy por verla.
Tras ellas
DOÑA CLARA
Sin pañuelo me he venido;
el tuyo, hermana, me presta,
que ir tapada me congoja.
Dala el pañuelo y mira don Félix con él a Clara.
DOÑA EUGENIA
Aparte
(A mí el venir descubierta,
pues por si fue encuentro acaso,
que me hayan visto me pesa.)
DON FÉLIX
Ya puedo ver, pues que tengo
nombre, seña y contraseña,
cuál es la dama que adoran.
DOÑA CLARA
No a mirar el rostro vuelvas.
DOÑA EUGENIA
¡Jesús y qué condición!
¡Lástima es que no seas suegra
según te pudres de todo!
Va[n]se.
DON FÉLIX
¡Vive el cielo que es la mesma!
¡Si fuera enamoradizo
yo había hecho linda hacienda!
Pero aunque conmigo acabe
el no acordarme más de ella,
no sé si podré acabar
el que aquesta competencia
el día que se declare
no venga a dar en pendencia.
Y así acudiré a estorbar
que a desengañarse vengan
en tanto que yo a la mira
discurro de qué manera
entre dos amigos que hacen
de mí confianza, pueda
prevenir el lance, haciendo
a su estorbo diligencias.
Vase. Salen don Alonso y don Toribio.
DON ALONSO
¿A qué volvéis aquí?
DON TORIBIO
¿A qué
he de volver, pese a mí,
sino a escombrarlos, si aquí
se están los que aquí dejé?
DON ALONSO
¿Pues qué os va en eso?
DON TORIBIO
¿Qué más
queréis que a un hidalgo vaya
que ver que holgazanes haya
adonde hay primas?
DON ALONSO
Jamás
tan necia locura vi.
En Madrid, ¿quién reparó
si hay gente en la calle?
DON TORIBIO
Yo.
DON ALONSO
¿Y vos por qué?
DON TORIBIO
Porque sí.
DON ALONSO
Aún bien que se han ausentado
y que nadie aquí se ve.
DON TORIBIO
Acertáronlo, porqué
venía determinado.
DON ALONSO
¿Pues qué era vuestra intención?
DON TORIBIO
Sólo ver si la anchicorta
como en caperuzas corta
en sombreros de castrón.
DON ALONSO
¿Vos qué tenéis que temer
para llegar a ese extremo?
DON TORIBIO
Nada temo y mucho temo,
pues dende que llegué a ver
de mis primas los dos cielos,
si verdad digo, señor,
tengo a Engeña tanto amor
que aun los hombres me dan celos.
DON ALONSO
Aunque esas cosas me dan
enfado a mí, he agradecido
que os entréis a ser marido
por las puertas de galán;
pero ha de ser con cordura,
que celos no ha de tener
un hombre de su mujer.
DON TORIBIO
¿Pues de quién? ¿De la del cura?
DON ALONSO
Dejad delirios, por Dios,
y baste saber de mí,
si es Eugenia la que aquí
os agrada de las dos,
que Eugenia vuestra será.
Aparte
(Que es lo que yo deseaba.)
Salen don Félix y don Juan hablando.
DON TORIBIO
Con eso el berrinche acaba
que el ver a los dos me da
a nuestra calle volver
en tanta conversación.
DON ALONSO
Pues yo la dispensación
haré al instante traer.
Venid agora que quiero
ganar las albricias yo
de ser la que prefirió
vuestro amor.
DON TORIBIO
Oídme primero.
¿La dispensación, señor,
de Roma no ha de venir?
DON ALONSO
Por ella a Roma se ha de ir.
DON TORIBIO
Pues siendo así ¿no es mejor
abreviarlo de otro modo?
DON ALONSO
¿Qué modo?
DON TORIBIO
Uno que yo sé.
DON ALONSO
¿Qué es?
DON TORIBIO
Desposarmos y que
vamos a Roma por todo.
Vanse
DON FÉLIX
Yo estimo la confianza.
DON JUAN
Pues habiendo reparado
que al verme, el color trocado,
hizo su rostro mudanza,
que no la hizo sospecho
su amor, y que está constante,
porque es el rostro el volante
del reloj que anda en el pecho.
Y así, pues que sólo ha sido
mi dicha el haber llegado
donde de vos amparado
sea amor tan bien nacido,
lo que habéis de hacer por mí
-puesto que entablada ya
la amistad del padre está-
es proseguir desde aquí
de suerte que con entrar
vos en su casa, me dé
ocasión amor en que
pueda escribir, ver y hablar,
yendo alguna vez con vos;
y por no aventurar nada
vuelvo a ver si a la criada
que va, Félix, con las dos,
puedo hablar que como fue
aquel mi pasado intento
en orden a casamiento
pienso que todavía esté
de mi parte.
DON FÉLIX
Oíd, esperad.
DON JUAN
Luego vuelvo, adiós, adiós.
Vase y sale por la otra parte don Pedro.
DON PEDRO
Solo, don Félix, de vos
se fiara mi amistad
en una cosa que habéis
de hacer por mí.
DON FÉLIX
Vuestro amigo
soy, y en esto sólo os digo
cuán seguro me tenéis
para todo.
DON PEDRO
Así lo creo;
y en fe de aquesa fineza
os suplica mi tristeza
de parte de mi deseo
prosigáis con la amistad
de este indiano caballero,
pues visitándole espero
que tenga mi voluntad
alguna entrada en su casa
de ver, hablar o escribir;
y agora, por acudir
a éste, fuego que me abrasa
veré a excusas de las dos
si hablar puedo al escudero
que fue en Alcalá tercero
de mi amor. Adiós, adiós.
Vase.
DON FÉLIX
¡En buen empeño de amor
estoy, pues en lance tal,
si a un amigo soy leal
seré a otro amigo traidor!
¿Qué haré entre uno y otro amigo,
que cada uno en su esperanza
hace de mí confianza?
Si a don Pedro el amor digo
de don Juan, nada remedio,
y lo mismo si a don Juan
el de don Pedro, pues han
de apresurar con el medio
de saber su competencia
el lance. Pues dejar yo
que llegue a su empeño, no
es cordura ni es prudencia
estando dél advertido.
Pues que deje de llegar
no es posible, porque estar
no puede amor escondido,
y más tan cerca los dos
de la dama. ¿Qué podré
de mi parte hacer? No sé
que haya medio, vive Dios,
si ya no es que a ver alcance,
que las damas solas son
las que en cualquiera ocasión
hacen bueno o malo el lance.
Mas, ¿cómo podré, atrevido,
hablar en materia tal
a una mujer principal,
ni darme por entendido
cara a cara, de saber
si a los dos quiso o no quiso?
Mas hasta darla el aviso,
un papel lo podrá hacer,
que a su opinión no se atreve
quien por salvar su opinión
la advierte de una ocasión.
Ahora falta quien le lleve.
Pero ellos me dan el modo,
pues, como yendo a buscar
al padre, le podré dar,
puesto que salir a todo
me toca, haciendo testigos
los cielos que aventurar
yo un empeño es por sacar
de otro empeño a dos amigos.
Vase. Salen las cuatro mujeres como entraron.
DOÑA CLARA
Ten, Mari Nuño, ese manto.
¡Oh, quién en casa tuviera
capellán, para no ir fuera,
y más a concurso tanto!
DOÑA EUGENIA
Mucho me holgara venir
agora de buen humor
para poder con mejor
título que tú decir,
¡quién la parroquia tuviera
diez leguas, para tener
más que andar y más que ver!
MARI NUÑO
Aténgome a la primera.
BRÍGIDA
Yo a la segunda.
MARI NUÑO
¿Por qué?
BRÍGIDA
Porque no he visto en mi vida
escrupulosa aturdida
que al primer paso no dé
de ojos.
Vanse Mari Nuño y Brígida! Salen don Alonso y don Toribio.
DON ALONSO
En tu cuarto espera,
que yo la llegaré a hablar.
DON TORIBIO
Sí haré.
Aparte
(Desde aquí escuchar
lo que responde quisiera.)
[Queda al pañol.]
DON ALONSO
Saber que a Eugenia eligió
ha sido ventura extraña.
Llévesela a la Montaña,
porque lo menos que yo
en la corte he menester
es una hija discreta,
retórica ni poeta
y no de mal parecer.
[A Eugenia]
Eugenia, yo vengo a hablarte;
[a Clara]
no tienes, Clara, que irte,
[A Eugenia]
que albricias he de pedirte
[a Clara]
del pésame que he de darte.
DOÑA EUGENIA
¿Albricias a mí, señor?
DOÑA CLARA
¿Pésame, señor, a mí?
DON ALONSO
Pésame y albricias, sí.
LAS DOS
¿De qué?
DON ALONSO
Efectos son de amor.
don Toribio, enamorado,
me ha dicho cuanto desea
que Eugenia su esposa sea.
[A Clara]
Y aunque ponerte en estado
a ti, por ser la mayor,
primera obligación era,
él elige de manera
que del gozo y del dolor
[a Clara]
pésame tuyo a ser pasa
[a Eugenia]
hoy tu parabién, por ver
[a las dos]
que pierdes y ganas ser
la cabeza de tu casa.
DOÑA CLARA
Aunque pérdida es penosa,
yo estimo que el bien posea
quien le merece y que sea
Eugenia la más dichosa,
feriando el pésame a precio
del parabién que la doy.
Gócesle mil años.
Aparte
(Hoy
sólo hizo gusto el desprecio.)
Vase.
DON TORIBIO
¡Qué triste va de perderme
la escudera de su hermana!
Veamos ella cuán ufana
responde de merecerme.
DOÑA EUGENIA
Aparte
(Esto sólo me faltaba
de añadir -confusa estoy-
a las novedades de hoy.)
DON ALONSO
¿Qué me respondes? Ea, acaba
de dudar.
DOÑA EUGENIA
Que, agradecida,
una y mil veces, señor,
rindo por tanto favor
a tu obediencia mi vida
que aunque no me toca a mí
elegir, pues no he de hacer
nunca más que obedecer,
haré mal si, viendo en ti
gusto, en mi primo amor fiel,
no respondo agradecida.
Aparte
(¡Malhaya mi alma y mi vida
si me casare con él!)
DON ALONSO
No en vano esperaba yo
de tu mucho entendimiento,
Eugenia, ese rendimiento.
DON TORIBIO
Yo también.
DON ALONSO
El esperó
en su cuarto, y ganar quiero
con él las gracias también.
Vase.
DON TORIBIO
Sola ha quedado. Ahora bien,
manos a labor.
DOÑA EUGENIA
Hoy muero,
pues tras mis penas he sido
objeto de un ignorante.
Sale don Toribio,
DON TORIBIO
¡Oh, qué bien pisa un amante
cuando está favorecido!
Sea muy enhorabuena
el ser, prima, tan dichosa
que merezcáis ser mi esposa.
DOÑA EUGENIA
Esto faltaba a mi pena.
Yéndose.
DON TORIBIO
¿Por qué adorándome…
DOÑA EUGENIA
¡Ay Dios!
DON TORIBIO
…me desadoráis?
DOÑA EUGENIA
Porqué
si antes con mi padre hablé,
agora he de hablar con vos.
Señor don Toribio, yo,
por no responder aquí
resuelta, a mi padre di
una palabra que no
he de cumplir si supiera
perder mil veces, rendida,
a sus enojos la vida.
Y siendo de esta manera,
que no he de casar con vos,
de la elección desistid
que habéis hecho, y advertid
que estamos solos los dos,
y que si de lo que os digo
algo a mi padre decís,
he de decir que mentís.
DON TORIBIO
¿Cómo se habla así conmigo,
escudera de mi casa,
ingrata, desconocida,
falsa, aleve y fementida?
DOÑA EUGENIA
No deis voces, que esto pasa
entre los dos y no es, no,
para que salga de aquí.
DON TORIBIO
¿Vos no sois mi prima?
DOÑA EUGENIA
Sí.
DON TORIBIO
No trato de honraros yo?
DOÑA EUGENIA
Claro está.
DON TORIBIO
¿No soy galante?
DOÑA EUGENIA
No lo dudo.
DON TORIBIO
¿Y entendido?
DOÑA EUGENIA
¿Pues no?
DON TORIBIO
¿Hidalgo?
DOÑA EUGENIA
Cierto ha sido.
DON TORIBIO
¿Airoso?
DOÑA EUGENIA
Mucho.
DON TORIBIO
¿Y amante?
DOÑA EUGENIA
También.
DON TORIBIO
Pues de mis cuidados
¿en qué estriban los recelos?
DOÑA EUGENIA
Preguntádselo a los cielos,
a los astros y a los hados
que no inclinan mi albedrío.
DON TORIBIO
Pues en algo está el busilis.
DOÑA EUGENIA
En que vos no tenéis filis
para ser esposo mío.
Vase.
DON TORIBIO
¿Cómo qué filis no tengo?
Tal a un hombre se le dice
que tiene un solar con más
de tantísimos de filis,
que no hay otra cosa en él
por doquiera que le miren
sino filis como borra?
Que aunque lo que es no adivine,
bien lo puedo asegurar,
pues siendo algo que sea insigne
es preciso que no deje
de estar allá entre mis timbres.
A mí que filis no tengo?
¿Esto los cielos permiten?
¡Mas filis tengo que vos!
Sale don Alonso.
DON ALONSO
¿A dónde, sobrino, os fuistes,
cuando os busco para daros
mil norabuenas felices
de que vuestra prima ya,
agradecida y humilde,
sabiendo vuestra elección
no hay cosa que más estime?
DON TORIBIO
Mi prima, si es que es mi prima,
es una mujer terrible,
con todos sus aderezos
de sirena, ádpid y esfinge
aquí me ha dicho una cosa
que no pudiera decirse
a un barquillero asturiano
de los de quite resquite.
DON ALONSO
¿A vos?
DON TORIBIO
En toda esta cara.
DON ALONSO
Fuerza será que me admire.
¿Qué fue?
DON TORIBIO
Que filis no tengo.
Y para que se averigüe
si los hombres como yo
tienen o no tienen filis,
por no obligarme a retarla
en extranjeros países,
haced que me compren luego
cuantos filis sean vendibles
y cuesten lo que costaren.
DON ALONSO
Ésa es locura terrible.
DON TORIBIO
¿Tan caros son? Mas no importa.
Dónde se venden decidme,
o yo lo preguntaré,
que volver no se permite
a su vista hasta volver
todo cargado de filis.
Vase.
DON ALONSO
¿Hay delirio semejante?
Sobrino, escuchadme, oídme…
Salen las dos.
DOÑA CLARA
¿Qué es esto? ¿Con quién das voces?
DOÑA EUGENIA
¿Con quién te enojas y riñes?
DON ALONSO
Contigo, ingrata.
DOÑA EUGENIA
¿Conmigo
el día que más humilde
trato sólo obedecerte?
DON ALONSO
Ven acá: ¿qué le dijiste
a tu primo que, enojado,
no hay quien con él se averigüe?
DOÑA EUGENIA
¿Yo a mi primo? En todo hoy
le hablé ni le vi.
DON ALONSO
¿Qué dices?
DOÑA EUGENIA
Lo que es cierto.
DON ALONSO
¡Vive Dios,
si disimulada finges,
y es verdad que le has hablado
bachilleramente libre
que te he de hacer! Tras él voy,
por si puedo reducirle
a que no ande preguntando
a donde se venden filis.
[Vase].
DOÑA EUGENIA
Yo a mi primo, ¿qué podía
que fuese ofensa, decirle?
DOÑA CLARA
No te disculpes conmigo,
pues sé, aunque no llegué a oírte,
que perderás tu remedio
sólo por decir un chiste.
DOÑA EUGENIA
Aunque aqueso del remedio
con falsedad me lo dices,
lo oigo yo como lisonja,
viendo que hasta un tonto, un simple,
aun el alma que no tiene
a mi vanidad la rinde.
DOÑA CLARA
¿Querrásme decir en eso
que nadie hay que a mí se incline,
neciamente imaginando
que a méritos me compites?
Pues no es sino que no hay nadie
que sin respeto me mire,
porque sé yo hacer que todos
de otra manera me estimen.
DOÑA EUGENIA
¡Ay, que no es eso!
DOÑA CLARA
¿Pues qué?
DOÑA EUGENIA
Obligarásme a decirte
lo que a mi primo.
DOÑA CLARA
¿Qué es?
DOÑA EUGENIA
Que
tampoco tú tienes filis.
DOÑA CLARA
No lo dirás porque yo
a responder no me obligue
que no es mérito…
DOÑA EUGENIA
¿Pues qué?
DOÑA CLARA
…ser lo que a las dos distingue
vernos, a ti no sé cómo,
pero a mí como a imposible.
Vase y sale don Félix.
DOÑA EUGENIA
Oye, aguarda… Mas, ¿qué veo?
¿Quién hay que esta cuadra pise
estorbándome que lleguen
mis enojos a sus fines?
¿A quién buscáis, caballero?
DON FÉLIX
Aparte
(A muy mala ocasión vine,
con la escrupulosa he dado,
pues no es la que los dos siguen.)
Aunque al señor don Alonso
hoy los cumplimientos hice,
cortesana urbanidad
de quien tan vecino vive,
quisiera besar su mano
y ver si de mí se sirve.
DOÑA EUGENIA
Mi padre ha salido afuera;
yo me encargo de decirle
la obligación en que os queda.
DON FÉLIX
¿Fuera está?
DOÑA EUGENIA
Sí.
DON FÉLIX
Pues oídme;
que aunque vine a eso no es
eso sólo a lo que vine.
DOÑA EUGENIA
¿Pues a qué?
DON FÉLIX
Aparte
(Ya que no logro
hoy el efecto que quise
de dar el papel a Eugenia,
he de ver si este imposible
lo es tanto como parece,
procurando divertirme
del afecto de su hermana.)
DOÑA EUGENIA
¿Pues a qué venís? Decidme.
DON FÉLIX
A deciros solamente
-disculpe el tiempo lo libre-
que sepáis que hay en el barrio
quien os adore y estime.
DOÑA EUGENIA
Aparte
(Por don Pedro o por don Juan,
sin duda alguna, lo dice,
pues hoy con los dos estaba.)
Caballero, si permite
licencia a lo libre el tiempo,
no al decoro que en mí vive.
Id con Dios y agradeced…
DON FÉLIX
No me culpéis sin oírme.
DOÑA EUGENIA
Poco más a menos sé
cuanto vos podéis decirme;
no me lo digáis agora,
y más… ¡ay de mí, infelice!
que hacia aquí mi hermana vuelve
y si os ve aquí ha de reñirme
el hablar con vos.
DON FÉLIX
Aparte
(No en vano
todos que es ingrata dicen
mas yo he de amarla, pues no es
la que mis amigos sirven.)
Ya sin verme vuestra hermana
no será fácil el irme,
pero no os pese, que yo
diré que por ella vine
por disculparos a vos.
DOÑA EUGENIA
Bien haréis.
Aparte
(Suerte felice
será echarla a ella la culpa.)
DON FÉLIX
Aparte
(Dicha será, ya que vine
con un fin, si mi deseo
dos en un tiempo consigue.)
Sale doña Clara.
DOÑA CLARA
¿Con quién estabas hablando?
DOÑA EUGENIA
Con quién lo que a mí me dice
es que bien le importa hablarte.
DOÑA CLARA
¿A mí?
DOÑA EUGENIA
Sí, y así he de irme,
que esto del no estorbarás
en mí es precepto infalible.
Escóndese.
Desde aquí tengo de oír
la disculpa que la dice.
DOÑA CLARA
¿A quién buscáis, caballero?
DON FÉLIX
Aparte
(¡Ay, amistad, pues que vine
a hacer por ti una fineza,
no a una bajeza me obligues,
que esta es aquella a quien mal
mi libertad se resiste!)
Viendo a vuestro primo ir fuera,
a quien vuestro padre sigue,
me he atrevido a entrar a hablaros.
DOÑA CLARA
¿A mí?
DON FÉLIX
A vos.
DOÑA EUGENIA
[Al paño]
¡Qué bien lo finge!
DOÑA CLARA
¿A hablarme a mí?
DON FÉLIX
Sí, señora,
porque sé que en esto os sirve
mi deseo, y no os ofende.
DOÑA CLARA
Pues antes que oséis decirme
quién sois ni qué me queréis,
que os vais es bien que os suplique,
sin decírmelo que a mí
nada hay que a escuchar me obligue.
DON FÉLIX
Sin decíroslo me iré,
si en eso mi pecho os sirve,
mas no sin que lo sepáis,
que en este papel se escribe
para que con esto llegue
a saberse sin decirse.
DOÑA EUGENIA
[Al paño]
¡Oh si tomara el papel,
y tuviera qué decirle
yo después cerca de aquello
de posibles y imposibles!
DON FÉLIX
Tomad y adiós.
DOÑA CLARA
¿Yo papel?
DON FÉLIX
Y porque a leerle os anime
vuestro honor, os diré solo
que en que le leáis consiste
que don Pedro y que don Juan
no arriesguen y precipiten,
no digo sus vidas, que ese
es peligro muy humilde,
sino vuestro honor que fuera
pérdida más infelice.
DOÑA EUGENIA
[Al paño]
¡Ay de mí! Por mí, sin duda,
engaño hay que a hablarla obligue.
Si toma el papel soy muerta.
DOÑA CLARA
Hombre, mira lo que dices,
que a ti, a don Juan, ni a don Pedro
conozco yo.
DOÑA EUGENIA
[Al paño],
¡Ay de mí, triste,
que todo esto sobre mí
viene si el papel recibe!
DON FÉLIX
Ya que tan desentendido
vuestro decoro porfíe,
y agradecer no pretenda
la fineza de que evite
su empeño y el de los dos,
y yo lo que debo hice
a amigo y a caballero,
quedad con Dios.
DOÑA EUGENIA
[Al paño]
Bien despide
la plática. Lindamente
sucedió.
DOÑA CLARA
No os vais, oídme
Aparte
(Sin duda que aquí hay engaño,
y así es bien que le averigüe.)
¿Con quién presumís que habláis,
porque la fineza estime?
DON FÉLIX
¿No sois doña Eugenia?
DOÑA CLARA
Sí
DOÑA EUGENIA
[Al paño]
¿Hay mujer más infelice?
DOÑA CLARA
Dadme ahora el papel y adios.
DOÑA EUGENIA
[Al paño]
Que se le dé es bien que evite
barajando el lance.
Hermana…
[Sale]
DOÑA CLARA
¿Qué tienes? ¿De qué te afliges?
DOÑA EUGENIA
Mi padre y mi primo vienen,
y porque tú no peligres
vengo a avisarte que yo
ya tú ves cuanto estoy libre.
Mira lo que hemos de hacer.
DON FÉLIX
¿Quién vio empeño más terrible?
DOÑA CLARA
¿Qué hemos de hacer sino que entren
y que todo se averigüe
para que no quedes vana
tú de que por mí lo hiciste?
¡Padre, señor, primo, Otáñez!
DOÑA EUGENIA
Aparte
(Si fuera cierto el venirse
muy buen lance hubiera echado.)
DOÑA CLARA
¿No hay nadie que pueda oírme?
DON ALONSO
Dentro
Voces da Clara.
DOÑA EUGENIA
Aparte
(¡Ay de mí,
que ya es verdad lo que dije
por fingimiento.)
DON ALONSO
Llegad
todos.
DOÑA EUGENIA
No a voces publiques
que está aquí este hombre.
DOÑA CLARA
Sí quiero.
DON FÉLIX
Aquí es bien que me retire
por asegurar la espalda.
Salen todos.
TODOS
¿Qué es esto?
DOÑA CLARA
Que un hombre…
DOÑA EUGENIA
¡Ay triste!
DOÑA CLARA
…dentro está de nuestra casa.
Yo desde aquesos jardines
le he visto en el corredor
del desván por un tabique
saltar. Subid allá todos,
quedarse no solicite
a robarnos esta noche.
DON ALONSO
Aquesos serán sus fines.
MARI NUÑO
En casa de indiano, ¿quién
duda que eso solicite?
DON TORIBIO
Nadie primero que yo
el primer escalón pise,
que a mí me toca el asalto
si fuese el desván Mastrique;
vea mi prima que tengo
pujanza, ya que no filis.
DON ALONSO
Contigo voy.
DOÑA CLARA
Subid vos,
Otáñez.
OTÁÑEZ
Ya a los dos siguen
los filos de la tizona
conmigo van dos mil cides.
DOÑA CLARA
Vosotras, desde allá dentro,
ved que entrar no solicite
por otra parte a esconderse.
MARI NUÑO
Un Argos seré.
BRÍGIDA
Yo un lince.
DOÑA CLARA
Todas tus bachillerías
mira de lo que te sirven,
que al primer lance te pasmas,
y al primer susto te rindes.
[A don Félix]
Ya tienes franca la puerta,
hombre; agora puedes irte;
déjame el papel y adiós.
DON FÉLIX
Él os guarde; y pues difícil
no es lo que os advierto, ved
lo que importa.
Dale el papel y vase.
DOÑA EUGENIA
Aparte
(¡Ay infelice!
¡Que no pudiese estorbarlo
que sepa lo que me escriben!)
DOÑA CLARA
Señor, ya el hombre a otra casa
pasado ha, no solicites
buscarlo.
DON ALONSO
Forzoso es,
pues no es hallarle posible.
DON TORIBIO
Nigromántica es su dicha,
pues que me le ha hecho envesible.
DOÑA CLARA
Digo que pasó a otra casa,
que yo lo vi sano y libre.
DON ALONSO
Con todo eso a verla toda
vamos.
Vase.
DON TORIBIO
¿Y agora qué dices,
tengo o no filis?
DOÑA EUGENIA
No sé,
que ahora no estoy para filis.
[Vase don Toribio.]
DOÑA CLARA
Esto, necia, presumida,
he hecho para que mires
que tener valor y ingenio
es tenerle y no decirle.
Y agora veré el papel
para ver lo que me dice
y para mostrarte luego
quien tiene o no tiene filis.
Jornada III
Sale doña Clara leyendo un papel.
DOÑA CLARA
Lee
«No se atreve a vuestro honor
quien por vuestro honor se atreve
a presumir que os obliga
con lo mismo que os ofende.
Y así en esta confianza
de pensar que errando acierte,
lo que hay que culparme vaya
por lo que hay que agradecerme.
Don Juan, más enamorado
que fue de vos, de vos vuelve,
y don Pedro os sigue, más
fino cuanto más ausente.
Que dejen de declararse
no es posible ni que dejen
de remitir al acero
la competencia, de suerte
que a ser escándalo pase;
y pues podéis fácilmente
prevenirlo con mandar
a don Pedro que se ausente,
o a don Juan que se retire,
quedando vos dueño siempre
del desdén y del favor,
quitad el inconveniente,
que a mí el aviso me toca,
procediendo de esta suerte
con vos, conmigo y con ellos,
caballero, amigo y güésped.»
¡Válgame Dios, qué de cosas
tan varias, tan diferentes,
a un instante me combaten
y en un instante me vencen!
¿Quién creerá de mí que a mí…
mas no prosigas, detente,
lengua, porque si por dicha
vas a decir que dos veces,
en lo que dice y no dice,
aqueste papel me ofende,
primero que tú lo digas
te habré dicho yo que mientes.
Mas, ¡ay de mí!, poco importa
que mis alientos se esfuercen
a desmentirte en la cara
si tú a aquella ley te atienes
de que no agravia el mentís
a quien le oye cuando tiene
de su parte la verdad
sino a quien le dice aleve,
porque al fin, al fin, en todo
buen duelo quien miente, miente.
Y siendo así que el agravio
contra mí misma se vuelve,
pues soy la que miento yo,
partamos la duda y entre
tu silencio y mi voz demos
medio en que mis ansias lleguen
ni bien del todo a dudarse,
ni bien del todo a creerse.
En lo que dice y no dice,
vas a decir que me ofende
este papel. No es posible
que lo primero te niegue;
lo segundo sí, porqué
si lo primero es hacerme
sabidora de que Eugenia
su opinión a riesgo tiene,
¿cómo puedo yo negarlo?
y si lo segundo viene
a ser que cuando pensaba
que el papel para mi fuese,
solicitando aquel medio
que me oblígase a leerle,
he sentido que no sea
su intento aquél, sino este,
¿cómo puedo yo decirlo,
si no es ya que en mi reviente
no sé qué callada mina?
que amor en mi pecho enciende?
¿Amor dije? Sola estoy;
no importa… mas ¡ay crueles
ansias! Sí importa, sí importa,
que no es posible que deje
respeto para otros quien
a sí el respeto se pierde.
Pues si ya está aventurado,
apuremos qué hombre es éste,
tan fino con sus amigos,
tan cortés con las mujeres,
en su estilo tan galante,
en su riesgo tan valiente,
que a ellos el peligro aparta,
a ellas el peligro advierte,
y así se aventura haciendo
tan suyo el lance, que llegue
a arriesgarse por quitar
que los demás no se arriesguen.
Mas, ¡ay de mí, ¡ay de mí, cielos,
otra vez y otras mil veces!,
que aunque es todo esto, no es
nada de todo esto verme
al sentimiento obligada,
sino haber tan neciamente
persuadídome a que a mí
me buscase, y es de suerte
la vanidad de una dama
persuadida a que la quieren,
que aunque la ofenda el amor
más el engaño la ofende,
y más cuando está a la mira
de una necia, una imprudente,
una loca…
Sale Eugenia.
DOÑA EUGENIA
[Al paño]
Esta soy yo.
DOÑA CLARA
…de tan vanas altiveces
que presume que ella sola
todo cuanto mira vence,
y que nadie tiene filis
sino ella solamente.
¡Oh, envidia, oh, envidia, cuánto
daño has hecho a las mujeres!,
pues por vengarme de Eugenia
diera…
DOÑA EUGENIA
Saliendo
¿En qué Eugenia te ofende,
para pensar a tus solas
en cómo de ella te vengues?
DOÑA CLARA
Ese papel te lo diga,
que acaso a mis manos viene
por las tuyas.
DOÑA EUGENIA
Ya lo sé.
DOÑA CLARA
Pues si lo sabes y tienes
tan a riesgo tu opinión,
que estriba sólo en que lleguen
a declararse dos hombres,
mira si es justo que piense
cómo he de vengar…
DOÑA EUGENIA
Aguarda,
que para que consideres
tanta amenazada ruina
cuan fácil remedio tiene,
me güelgo de haber venido
a esta ocasión…
Abre una ventana.
DOÑA CLARA
¿Pues qué emprendes?
DOÑA EUGENIA
Señor don Pedro.
DOÑA CLARA
¿Qué haces?
DOÑA EUGENIA
Hablar un instante breve
a un caballero que está
en la calle.
DOÑA CLARA
¿A eso te atreves?
DOÑA EUGENIA
Sí, que en su cuarto mi padre
y don Toribio, no pueden
ver desde él aquesta reja,
y quiero satisfacerte.
Señor don Pedro.
Él por de dentro.
DON PEDRO
Bien fue
menester oír dos veces
mi nombre para que alguna
crea yo que de él se acuerde
vuestra memoria, que un triste
no cree su bien fácilmente.
DOÑA EUGENIA
No prosigáis, que esta reja
de otras es tan diferente
cuanto de no serlo va
a serlo de las paredes
de mi padre, y si allí pudo
la seguridad hacerme
usar de algunas licencias
que amor prisionero tiene,
ya en su libertad tan otro
habéis de ver que procede,
cuanto hay de que otros me guarden
a guardarme yo. Así, hacedme
merced de volveros luego
donde otra vez no os encuentre
a mi reja ni en mi calle,
suplicándoos que prudente
deis de mano a una esperanza
que no hay sobre qué se asiente.
DON PEDRO
Oíd.
DOÑA EUGENIA
Perdonad, no he de oíros.
DON PEDRO
¿Cuando por veros…
DOÑA EUGENIA
Haréisme
ser sobre ingrata grosera.
DON PEDRO
¿Vos?
DOÑA EUGENIA
Sí.
DON PEDRO
¿Cómo?
DOÑA EUGENIA
De esta suerte.
Cierra
Bien ves lo que al uno he dicho;
pues haz cuenta, si le viere,
que diré lo mismo al otro,
porque, Clara, las mujeres
como yo, puestas en salvo,
si se esparcen y divierten
es para aquesto no más;
que amor bachiller no tiene
más fondo que sólo el ruido.
Aquel emblema lo acuerde
del perdido caminante
a quien de noche acontece
que asombrado del estruendo
con que del monte desciende
pequeño arroyo, se asusta,
pavoriza y estremece,
y huyendo de él da en el río,
porque, ledo, le parece
que no hay malicia en cristal
que apenas sus guijas sienten,
en cuya paz anegado
que no tiene el riesgo advierte
la ruidosa, porque el riesgo
el agua mansa le tiene.
Vase.
DOÑA CLARA
¿«Que no tiene el riesgo advierte
la ruidosa, porque el riesgo
el agua mansa le tiene»?
Sin duda ¡ay de mí! que oyó
cuanto dije o lo parece,
según al concepto habla
de lo que mi pecho siente.
Pero ya que hizo el acaso
en la respuesta que ofrece
lo que el cuidado debiera,
y a mí por ella me tiene
el caballero que trujo
el papel, lograr intente
la ocasión que con su nombre
Amor a mi amor ofrece.
Y así esta noche…
Salen Mari Nuño y don Toribio.
MARI NUÑO
Esperad,
que no es bien que nadie entre
sin avisar a este cuarto.
DON TORIBIO
Dos veces para mí eres
dueña hoy.
MARI NUÑO
¿De qué manera
se entiende eso de dos veces?
DON TORIBIO
Una en lo que enfadas y otra
en lo que un cuarto defiendes.
MARI NUÑO
¿Será justo, si no están
decentes que a verlas llegues?
DON TORIBIO
¿Pues cómo pueden no estar
mis primiesposas decentes?
DOÑA CLARA
¿Qué es eso?
DON TORIBIO
Que esta estantigua
a mí el paso me defiende.
DOÑA CLARA
Hace muy bien, porque aquí
sin mi padre nadie puede
entrar.
DON TORIBIO
Sí puede, y ya sé
de qué ese ceño procede,
y así no quiero enojarme
porque sé también que tienen
licencia las desvalidas
de llorar amargamente.
DOÑA CLARA
Yo confieso que lo estoy;
y pues la dichosa en este
cuarto no está, no tenéis
qué hacer en él; brevemente
dél os id, o yo me iré,
porque de mí no se piense
que me vengo en estorbar
cuando hay más en que me vengue.
DON TORIBIO
Eso es poco y mal hablado.
DOÑA CLARA
Ven, Mari Nuño, que tienes
que hacer por mí una fineza.
Vase.
DON TORIBIO
Piadosos cielos, valedme,
que este remoquete sobre
aquella sospecha fuerte
que áspid del pecho a bocados
todo el corazón me muerde
es, ahora que caigo en ello,
un bellaco remoquete.
Ven tú acá, dime qué quiso
decirme.
MARI NUÑO
¿Qué sé yo? Suelte,
no me detenga.
DON TORIBIO
¿Qué dueña
habrá que un chisme desdeñe?
Dime qué es esto.
MARI NUÑO
No quiero.
DON TORIBIO
¿Cuánto va que de un puñete
te abollo sesos y toca?
MARI NUÑO
¿Qué va que no es mayor que este?
DON TORIBIO
Los dientes debieron de ir
pues he perdido los dientes.
MARI NUÑO
¡Ay que me matan, señores!
¡Acudan a socorrerme!
DON TORIBIO
Sólo me faltaba agora
ser ella la que se queje.
MARI NUÑO
¡Qué me matan!
Sale Don Alonso.
DON ALONSO
¿Qué es aquesto?
¿Qué ha sucedido? ¿Qué tienes?
MARI NUÑO
Don Toribio, mi señor,
colérico y impaciente,
porque dije que no estando
tú aquí a este cuarto no entre
puso las manos en mí.
Vase
DON TORIBIO
¡Qué testimonio tan fuerte!
DON ALONSO
Por cierto, señor sobrino,
vuestro enojo, sea el que fuere,
es muy sobrado. ¿A criada
de mis hijas desta suerte
se ha de tratar?
DON TORIBIO
¡Vive Dios
que soy yo…!
DON ALONSO
No habléis.
DON TORIBIO
…quien tiene
de qué quejarse, y si vos,
señor, la causa supiéseis…
DON ALONSO
¿Qué causa pudo haber?
DON TORIBIO
Mucha.
DON ALONSO
Habladme más claramente.
DON TORIBIO
¿Estamos solos?
DON ALONSO
Sí estamos.
DON TORIBIO
Pues sabed, según se infiere,
de lo que Clara me ha dicho
y yo he visto.
DON ALONSO
¿Qué?
DON TORIBIO
Que debe
de haber grande mal en casa.
DON ALONSO
¿De qué suerte?
DON TORIBIO
De esta suerte:
cuando yo iba a buscar filis
y fuistis vos a traerme
desengañado de que
burla de mi prima fuese,
siendo hablilla que las damas
decir por donaire suelen,
al volver a casa oímos
voces, diciendo impaciente
Clara que había un hombre en ella.
DON ALONSO
Es verdad y yendo a verle
no le hallamos, aunque toda
la casa anduvimos.
DON TORIBIO
De ese
examen que en ella hicimos
todo mi dolor procede,
porque como no dejamos
nada por ver diligentes
detrás de la cama, ¡ay triste!,
de Eugenia…
DON ALONSO
¡Cielos, valedme!
DON TORIBIO
Vi…
DON ALONSO
¿Qué? ¿Al hombre?
DON TORIBIO
¡Mas nonada!
¿Verle y no darle la muerte?
¿No bastó ver…
DON ALONSO
Proseguid.
DON TORIBIO
…una clara seña, un fuerte
indicio de que a deshora
en casa salgan y entren
habiendo instrumento en ella
que lo confirme y lo apruebe?
DON ALONSO
Ved, sobrino, qué decís;
no algún engaño os empeñe
a pensar…
DON TORIBIO
¿Cómo que engaño,
si lo vi más claramente
que cinco y cinco son diez
y diez y diez fueran veinte?
DON ALONSO
¿Pues qué vistis?
DON TORIBIO
Una escala
que Eugenia escondida tiene,
y Clara me ha dicho…
DON ALONSO
¿Qué?
DON TORIBIO
Que hay en que de mí se vengue.
DON ALONSO
¿Escala escondida?
DON TORIBIO
Sí.
DON ALONSO
¡Vive Dios, si verdad fuese,
que había…
DON TORIBIO
¿Cómo verdad?
Ved vos que aquí nadie entre
y esperad. Veréis cuan presto
aquí la miráis patente.
Vase.
DON ALONSO
¡Ay de mí! No en vano, cielos,
previne ausentar prudente
de la corte a Eugenia; pero
si ya don Toribio tiene
tan vivas sospechas ¿cómo
es posible que la lleve,
pues ya…
Sale con un guardainfante
DON TORIBIO
Mirad si es verdad:
con más de dos mil pendientes
de gradas, aros y cuerdas.
DON ALONSO
¡Necio, loco, impertinente!
¿Esa es escala?
DON TORIBIO
Y escala
que si se desdobla debe
poderse escalar con ella,
según las revueltas tiene,
la torre de Babilonia
Esto es para quien lo entiende;
no la sé armar.
DON ALONSO
¡Vive Dios,
que no sé cómo consiente
mi cólera no deciros
mil pesares, porque ese
es guardainfante, no escala!
DON TORIBIO
Guar qué, señor?
DON ALONSO
¡Qué imprudente!
Guardainfante.
DON TORIBIO
Peor es eso
que esotro. ¿Qué infante tiene
mi prima que este le guarde?
DON ALONSO
Hablar con vos es hacerme
perder el juicio. No entienda
aquesto nadie, volvelde
donde estaba y estimadme,
bárbaro y agradecedme
que no os digo mil locuras.
¡Escala! ¡Jesús mil veces!
Vase.
DON TORIBIO
Guardainfante de mi prima,
quienquiera que fuiste y eres,
¡bueno me han puesto por ti
de bárbaro y imprudente!
Y hasta saber el oficio
que en cas de mis primas tienes
no he de parar. Cielos santos,
¿de qué puede servir este?
Vase. Salen don Pedro y Otáñez.
DON PEDRO
Esto habéis de hacer por mí,
Otáñez.
OTÁÑEZ
Yo bien lo hiciera,
don Pedro, si no temiera…
DON PEDRO
¿Agora escrúpulos?
OTÁÑEZ
Sí,
que de su padre la casa
no es, don Pedro, claro está,
la vivienda de Alcalá
donde todo en burla pasa.
DON PEDRO
Díjome, de mí ofendida,
que su calle no pasara
ni sus balcones mirara,
y como de mi venida
la dijera la ocasión,
que fue solamente a vella,
con que me quejara de ella
se aliviara mi pasión;
y así os pido, que pues sé
que vuestro aposento está
al paso, me entréis allá,
que yo ocasión buscaré
sin que ninguno me vea
de hablarla. Y ahora tomad.
OTÁÑEZ
¿Para qué? Que mi amistad
sólo serviros desea
sin nada de aquesto, pero
no quisiera…
DON PEDRO
Que temer
no tenéis. Esto ha de ser.
Salen don Félix y Hernando hablando.
OTÁÑEZ
Vuestro amigo, el caballero
de quien sois güésped, allí
viene, apartémonos de él,
y creed que amigo fiel
soy vuestro.
DON PEDRO
Yo lo creo así
y la obligación no ignoro.
OTÁÑEZ
Venid, que no temo nada,
porque no hay puerta cerrada
al que abre con llave de oro.
Vanse.
HERNANDO
¿Tan presto a casa te vienes
y dejas el juego?
DON FÉLIX
Sí,
que no hay gusto para mí
en nada ya.
HERNANDO
Pues ¿qué tienes,
que estás tan triste, señor?
DON FÉLIX
¿Qué más tu lengua quisiera
de que yo te lo dijera?
HERNANDO
Ya me has dicho que es amor
con eso sólo.
DON FÉLIX
¿Por qué?
HERNANDO
Porque obligarse a callar
sólo puede ser estar
enamorado.
DON FÉLIX
No sé
cómo te diga que sí,
y que una rara belleza
es causa de mi tristeza,
tan imposible que vi
en el primero deseo
el primero inconveniente.
HERNANDO
¿Cómo?
DON FÉLIX
A quien don Juan ausente
ama y a don Pedro veo
venir buscando, es la dama
que mi libertad robó;
y aunque siempre he de estar yo
de la parte de mi fama,
aun no estriba mi cuidado
en esta especie de celos,
sino que de sus desvelos
uno y otro me han fiado
el secreto, de manera
que obligado a embarazar
su empeño estoy y a callar.
A la reja.
MARI NUÑO
Señor don Félix.
DON FÉLIX
Espera.
¿A quién llamaron?
MARI NUÑO
A vos.
DON FÉLIX
¿Pues qué es lo que me mandáis?
MARI NUÑO
Doña Eugenia, que leáis
aquese papel. Adiós.
Sale don Juan al arrojar un papel.
DON JUAN
¿«Doña Eugenia, que leáis
aquese papel. Adiós»?
DON FÉLIX
Lee
Lee
¡Quién vio confusión más fiera,
pues ni venir ni dejar
de venir puedo excusar!
DON JUAN
Aparte
(¿Cielos, qué haré?)
HERNANDO
[A don Félix]
Considera
que viene don Juan allí.
DON FÉLIX
Si vio arrojar el papel?
DON JUAN
Aparte
(En desdicha tan crüel…)
DON FÉLIX
Don Juan, pues ¿qué hacéis aquí?
¿de dónde venís?
DON JUAN
No sé
lo que os diga…
DON FÉLIX
Aparte
(Muerto quedo)
DON JUAN
…que ni hablar ni callar puedo.
DON FÉLIX
¿Callar ni hablar?
DON JUAN
Sí.
DON FÉLIX
¿Por qué?
DON JUAN
Porque os ofendo en hablar
y en callar me ofendo a mí,
con que es preciso que aquí
ni pueda hablar ni callar.
DON FÉLIX
No os entiendo.
DON JUAN
Yo tampoco;
mas si entenderme queréis,
con que licencia me deis
propia dádiva de un loco,
diré el dolor que me aqueja.
DON FÉLIX
Sí doy.
Aparte
(¡Empeño cruel!)
DON JUAN
Pues enseñadme un papel
que os dieron por esa reja.
DON FÉLIX
Sólo eso en el mundo hubiera,
siendo quien somos los dos,
que yo no hiciera por vos;
y no haciéndolo, quisiera
que el crédito de mi fe
os debiese creer de mí
que soy vuestro amigo.
DON JUAN
Así
lo creo, más mucho haré
cuando daros, Félix, vi
por esa reja un papel,
viendo que el secreto dél
tanto recatáis de mí
que turbado le guardáis
habiendo yo el nombre oído
de Eugenia, y que ella haya sido
la que dice le leáis.
DON FÉLIX
Aparte
(¡Válgame el cielo! ¿Qué haré?
Que el papel me llama a mí,
y si le digo a qué, aquí
a don Pedro culparé.)
DON JUAN
¿Qué me respondéis?
DON FÉLIX
Ya os tengo
respondido, con saber
que soy, don Juan, y he de ser
amigo. Callar prevengo.
DON JUAN
Confieso que sois mi amigo
y que vuestro güésped soy,
pero el empeño en que estoy
vos le sabéis, y así os digo
sólo que me aconsejéis
en este lance, por Dios,
qué hicierais conmigo vos.
DON FÉLIX
Aunque contra mí tenéis
alguna razón, si yo
en el empeño me viera,
que érais mi amigo creyera
y no os apurara.
DON JUAN
No
es tan fácil de tomar
como de dar, un consejo;
y así de admitirle dejo,
volviéndoos a suplicar
que me enseñéis el papel.
DON FÉLIX
Si otra causa no tuviera
que la vuestra, yo lo hiciera.
DON JUAN
¿Pues hay otra causa en él
más que ser suyo y venir
a vuestra mano?
DON FÉLIX
Sí hay,
y la causa que le tray
es la que no he de decir.
DON JUAN
¿No soy de fiar un secreto?
DON FÉLIX
Sí, pero no este.
DON JUAN
Mirad
que puede nuestra amistad
dilatar en mí el efecto
de velle, mas no excusalle.
DON FÉLIX
Pues mirad cómo ha de ser,
porque no le habéis de ver.
DON JUAN
Si yo no hubiera de dalle
largas al empeño fuerte
de que vuestro amigo soy
y vuestro güésped estoy,
yo supiera de qué suerte
lo había de ver.
DON FÉLIX
Esperad,
que tampoco no es razón
que tan corta obligación
me quite la autoridad
de pensar que a mí por mí
ninguno a ver se atreviera
lo que yo callar quisiera.
DON JUAN
Bien pudiera ser que sí.
DON FÉLIX
No pudiera…
HERNANDO
Lance fuerte.
DON FÉLIX
…porque ¿cómo había de ser?
DON JUAN
¿Cómo le habíais de esconder?
DON FÉLIX
Desta suerte.
DON JUAN
Desta suerte.
Riñen los dos.
HERNANDO
¿Esto entre amigos pasa?
Dentro y salen luego clara y Eugenia detiniendo a don Alonso y a don Toribio y ellas se quedan al paño.
DON ALONSO
¿Espadas a la puerta de mi casa?
DOÑA EUGENIA
Señor, no salgas.
DOÑA CLARA
Primo mío, detente.
DON TORIBIO
¡Bueno fuera, un hidalgo tan valiente!
DON ALONSO
Salid, sobrino, presto.
DON TORIBIO
¡Y cómo que saldré! Fuera que es esto…
DOÑA CLARA
¿Dónde voy? Mas en riesgos no hay recato.
DOÑA EUGENIA
Desde aquí ver lo que esto ha sido trato.
DON FÉLIX
Aparte
(Viendo ya barajado el lance…
DON JUAN
Aparte
(Siendo el padre el que ha llegado…
DON FÉLIX
…cordura es por ahora retirarme.)
Vase.
DON JUAN
…yo buscaré ocasión en que vengarme.)
Detienen a don Juan los dos.
DON ALONSO
Deteneos, caballero,
pues ya el otro se va.
DON JUAN
Por eso quiero
seguirle y es en vano detenerme.
DON ALONSO
Aqueso será hacerme
ir tras los dos que habiendo yo llegado
¿cómo os puedo dejar?
DON JUAN
Aparte
(Ya es mi cuidado
hacer que nada entienda:
cuando la causa averiguar pretenda
ni ir ni quedarme puedo; estoy perdido.)
DON ALONSO
Sepa yo lo que ha sido.
DON JUAN
Sobre el juego tuvimos este día
los dos una porfía,
y aunque somos amigos, defendella
quisimos y volviendo a hablar en ella
de un lance en otro lance barajadas
las razones, sacamos las espadas.
DON TORIBIO
¿Hay palabra que pueda en eso todo
impedir la amistad?
DON JUAN
De ningún modo.
DON ALONSO
Pues amigos tratemos
haceros.
DON TORIBIO
Si en aqueso nos ponemos
yo acabaré la historia.
DON ALONSO
¿Dónde vais?
DON TORIBIO
A traer mi ejecutoria,
porque jurando el homenaje en ella
de la paz, no se atrevan a rompella.
DON ALONSO
Que siendo así que el duelo no ha importado
habiendo yo llegado,
para que el mundo vea
que a mi puerta no hay causa que otra sea,
amigos he de haceros,
y mientras voy tras él a componeros,
ya que fue a mis umbrales la porfía,
en ellos me esperad, por vida mía.
DON JUAN
Aparte
(Cielos, esta deshecha
importa, por quitarle la sospecha.)
Que aquí os espero digo,
porque veáis que quiero ser su amigo.
Aparte
(Miento, que tal no quiero.)
DON ALONSO
Pues aquí me esperad.
DON JUAN
Aquí os espero.
DON ALONSO
Venid, sobrino; tras esotro vamos.
DON TORIBIO
¿Pues sin guarda de vista te dejamos?
DON ALONSO
¡Qué necedad! Venid conmigo, digo.
DON TORIBIO
Con vos iré, mas no podré conmigo.
DON ALONSO
¿Por qué?
DON TORIBIO
Porque me anima y desanima
juego, pendencia, guardainfante y prima.
Vanse los dos.
DOÑA EUGENIA
Don Juan a nuestra puerta se ha quedado.
DON JUAN
Doña Eugenia y su hermana allí he mirado.
DON PEDRO
Entreabre una puerta.
(¡Oh, si pudiera yo con este
ruido lograr el fin para que me he escondido.)
DOÑA CLARA
Ya que más reportado el lance vemos
de aquí nos retiremos
porque hablarnos no pueda
aquese caballero que aquí queda.
DOÑA EUGENIA
Antes, pues que ya oíste lo que al uno
le dije, y este lance es oportuno
para la enmienda que asentar espero,
que oigas lo que le digo al otro quiero.
DOÑA CLARA
Yo no he de ser testigo
de nada.
DOÑA EUGENIA
Has de escuchar lo que le digo.
Señor don Juan, mucho estimo
que esta breve ocasión haya
para hablaros.
DON JUAN
Yo también,
que harto a mi pesar callaba
por el respeto a que obliga
mi señora doña Clara.
DOÑA EUGENIA
Para lo que he de deciros
poco mi hermana embaraza;
y antes quiero yo que oiga
de mis intentos la causa.
DON PEDRO
¿Qué escucho? Aquí hay más misterio;
temerosa atienda el alma.
DOÑA EUGENIA
Vos, señor don Juan, un tiempo
me amastis en confianza
de que el casamiento había
de permitiros lograrla.
Estaba mi padre ausente,
dilatándose, a causa
de esperar respuesta suya
el fin de vuestra esperanza,
distis en este intermedio
muerte a don Lope de Lara;
y aunque por lances del juego
en Madrid dijo la fama,
bien sé que la competencia
de saber que deseaba
lo mismo que vos, dispuso
a otro viso la venganza.
Con aquesto os ausentastis,
y aunque yo no extraño nada
hasta aquí, desde aquí extraño,
al cabo de ausencia tanta,
que ya que volváis, volváis
hoy con la misma esperanza,
y aun digo mal con la misma,
que aquella era en confianza,
como dije, de casaros,
y ésta es más loca, más vana,
pues sin aquel fundamento
queréis seguir esta instancia.
Hoy a don Pedro, con quien
no dudo que fue la causa
de esta pendencia, le dije
que esta calle no pasara
en su vida.
DON JUAN
¿Que don Pedro?
No prosigas. Oye, aguarda,
que hidras cortadas parecen
venenosas tus palabras,
pues al pensar que una quitas
añades otra garganta.
Yo con don Félix reñía
porque por esa ventana
le vi dar un papel tuyo.
DOÑA EUGENIA
¿A qué don Félix? Aguarda.
DOÑA CLARA
Aparte
Mi papel fue,
DON PEDRO
Peor es esto,
si a Félix de don Juan pasan
mis celos.
DOÑA EUGENIA
¿Papel yo a Félix?
DON JUAN
Por señas que la crïada
dijo que tú le decías
que le leyese.
DOÑA EUGENIA
Con falsas
suposiciones pretendes
dar color a tu arrogancia,
que ni conozco a don Félix
ni sé quién es ni me pasa
por pensamiento escribirle.
DON JUAN
Mal dos sentidos se engañan
fácilmente. Yo lo vi
y lo oí.
DOÑA CLARA
Aparte
(Que no llegara
esto a averiguarse importa.)
Mira quién eres, ingrata,
que cuando satisfacerme
de enmendar un riesgo tratas,
empeñas otro.
DOÑA EUGENIA
Es engaño.
DON PEDRO
Mi sufrimiento, ¿qué aguarda,
cuando don Juan y don Félix
mi amor y amistad agravian?
DOÑA EUGENIA
No es engaño, y no has de irte
sin dejar averiguada
esta segunda sospecha.
DOÑA CLARA
Mal podrás ya averiguarla,
porque mi padre y mi primo
vuelven. Mira, aleve, falsa,
qué has de hacer cuando al que dejan
a la puerta dentro hallan
del cuarto y más que con ellos
viene don Félix, y es clara
presunción el verle aquí
de averiguar que a uno hablas
y a otro escribes.
DON PEDRO
[Siempre al paño]
Y eso es
sin otro que saber falta.
DON JUAN
De que aquí me hallen me pesa.
DOÑA EUGENIA
¿Qué habemos de hacer?
DOÑA CLARA
Aguarda,
que por tu riesgo que a mí
ya ves no importarme nada,
Aparte
(sí importa, porque el nombrarme
el engaño no deshaga)
solicito remediarlo
el empeño; aquesta cuadra
pues fue ventura que Otáñez
hoy abierta la dejara,
os esconda y con decirles
que al irse volvió la espalda,
no le hallarán aquí dentro.
DON JUAN
Bien a mi intento se traza,
pues no viéndome no harán
las amistades que tratan.
Yo a la cuadra me retiro.
[Va a tomar la puerta.]
DON PEDRO
Esta puerta está tomada;
Ciérrala don Pedro
buscad otra hasta después
que nos veamos las caras
en otra parte.
DOÑA CLARA
¿Quién, cielos,
está aquí?
DOÑA EUGENIA
¿Quién aquí habla?
DON PEDRO
Quien por vuestro honor remite
hasta después su venganza.
DON JUAN
Don Pedro es, ¡viven los cielos!
DOÑA CLARA
Tened, no saquéis la espada.
DOÑA EUGENIA
¿Hay mujer más infelice?
DON JUAN
Vuestra voz mis manos ata.
DOÑA CLARA
Pues puesto que en todo trance
siempre el honor de las damas
es lo primero, por ella,
aunque aleve, injusta y falsa,
remitid hasta después,
don Juan, las celosas ansias,
y retiraos a esta parte.
DON JUAN
Si haré, porque me acobarda
más aquí vuestro respeto,
que me ofende su mudanza.
Escóndese en otra parte.
DOÑA CLARA
Bien ves el lance en que estás.
DOÑA EUGENIA
Plegue a los cielos, hermana,
que si sé cómo…
DOÑA CLARA
No digas
más, que entran ya.
Salen don Félix, don Toribio y don Alonso.
DON ALONSO
Pues la causa
de la pendencia no ha sido
sino ligeras palabras
de una porfía de juego,
y yo trato de ajustarlas,
por mí habéis de ser su amigo.
DON FÉLIX
Tan suyo lo soy que en nada
replicaré, pues no dudo
que el serio ha sido la causa.
DON ALONSO
Él en mi casa os espera.
DON TORIBIO
Y pienso que tan en casa
que no está a la puerta donde
le dejaste.
DON ALONSO
Eugenia, Clara,
¿qué hacéis aquí?
DOÑA CLARA
El sobresalto
de ver que en disgustos andas
nos adelantó a saber
en qué aqueste lance para.
DON ALONSO
Un caballero que a esa
puerta al irme yo quedaba
¿habéisle visto?
DOÑA CLARA
Al instante
que tú volviste la espalda
la calle abajo se fue.
DON TORIBIO
¿Cómo? ¿Dando la palabra
de que esperaría a un hidalgo
solariego, la quebranta?
¡Vive Dios, que he de ir tras él
y traerle a cuchilladas!
Vase.
DON ALONSO
Él hará algún desatino,
sobrino, detente, aguarda.
Esperad vos hasta que
o al uno o al otro traiga.
Entraos vosotras adentro.
Vase.
DON FÉLIX
Aparte
(Mientras de aquí los dos faltan
¡quién pudiera hablar a Eugenia
sin que lo escuchase Clara,
o a Clara sin que lo oyese
Eugenia, puesto que a entrambas
o en su amor o en mi amor tengo
qué decir!)
DOÑA CLARA
Aparte
(Que no llegara
nadie a nombrarme me importa,
ni que en el papel me hablara,
y así quitarme de aquí
es bien.) Eugenia…
DOÑA EUGENIA
¿Qué mandas?
DOÑA CLARA
Yo voy a ver si mi padre
tras don Toribio se alarga,
por si podemos hallar
modo como de aquí salgan
esos hombres.
DOÑA EUGENIA
Yo no tengo
elección ni arbitrio en nada;
en tu mano está mi vida.
de tantos riesgos me saca.
DOÑA CLARA
Sí haré, aunque no tengo filis,
y aunque soy el agua mansa.
Vase.
DON FÉLIX
Aparte
(Pues Eugenia se retira,
hablaré en mi amor a Clara.)
Agradecido a mi dicha
estoy que dado me haya
ocasión en que deciros
lo que debéis a mis ansias.
DOÑA EUGENIA
¿Yo a vuestras ansias, don Félix,
¿qué les debo?
Aparte
(¡Ay, desdichada,
que no sabe quién le oye!)
DON FÉLIX
Bien habéis dudado. Nada
a mis ansias les debéis,
pues todo cuanto les pasa
a vos se os debe, no a ellas.
DON JUAN
Al paño
Ya el sufrimiento me falta.
DON PEDRO
Al paño
Ya me falta la cordura.
DON FÉLIX
Que una deidad soberana
nada en que la adoren debe,
que en dejarse adorar paga.
DON JUAN
Falso amigo…
DON PEDRO
Ingrato amigo…
DON JUAN
…que traidoramente faltas…
DON PEDRO
…que traidoramente ofendes…
DON JUAN
…a mi fe…
DON PEDRO
…mi confianza…
DON JUAN
…agradece a mi valor…
DON PEDRO
…agradécele a mi fama…
DON JUAN
…que, despechado,
DON PEDRO
…que, ciego…
LOS DOS
…mayor extremo no haga.
DON PEDRO
Y aunque me ofende don Juan…
DON JUAN
Y aunque don Pedro me agravia…
DON PEDRO
…no es con tan traidor estilo…
DON JUAN
…no es con tan vil circunstancia…
LOS DOS
…y así por ti y no por él
ha de empezar mi venganza.
DON JUAN
Y aunque tú, mudable fiera,…
DON PEDRO
Y aunque tú, crüel tirana,
DON JUAN
…no merezcas mi atención…
DON PEDRO
…no merezcas mi templanza…
DON JUAN
…por mí que no por ti, quiero
respetar aquesta casa.
DON PEDRO
…quiero por mí, no por ti,
mirar por tu honor y fama.
DON JUAN
Y así en la calle te espera
mi valor…
DON PEDRO
Y así te aguarda
en la calle mi osadía…
LOS DOS
…por matarte cuando salgas.
Vanse.
DON FÉLIX
¡Don Juan! ¡Don Pedro!
Sale Clara.
DOÑA CLARA
¿Qué es esto?
DOÑA EUGENIA
¿Qué ha de ser? ¡Ay, desdichada!
No le dejes salir, mira
que los dos matarle tratan,
mientras que yo voy tras ellos
por si a reportarlos basta
mi llanto. Detenle tú
y no le dejes que salga.
Vase.
DOÑA CLARA
¿Qué es esto, don Félix?
DON FÉLIX
Vos
lo sabéis, pues sois la causa,
puesto que por estorbar
disgustos de quien os ama
vengo a tener los disgustos
yo, con novedad tan rara
que es, siendo vos a quien quieren,
a quien celan, vuestra hermana.
DOÑA CLARA
¿Luego a mi hermana queréis
vos?
DON FÉLIX
No sé qué os diga el alma
de a quien quiero, porque quiero
a quien mi amistad no agravia,
y para ser buen amigo
aun este esfuerzo no basta.
Quedad con Dios.
DOÑA CLARA
No así habéis
de salir.
DON FÉLIX
En vano trata
vuestro respeto que yo
me tenga cuando me aguardan
los dos y importa saber
en qué mi amistad les falta
cuando por ser fino amigo…
mas esto que os diga basta.
DOÑA CLARA
No basta, que falta mucho
que saber.
DON FÉLIX
¿Qué es lo que falta?
DOÑA CLARA
Hacer por mí una fineza.
DON FÉLIX
¿Qué es lo que vuestra voz manda?
DOÑA CLARA
¡Mari Nuño!
Sale Mari Nuño.
MARI NUÑO
Mi señora…
DOÑA CLARA
Cuando de aquí Félix salga
retírale a tu aposento.
DON FÉLIX
¿Cómo, si los dos me aguardan,
puedo no salir?
DOÑA CLARA
Dejando
ese duelo hasta mañana,
quizá de aquí allá. Mas esto
sabréis después que ahora basta
que sepáis. Pero mi padre
vuelve.
Aparte
(¡Ay de mí! ¿Quién pensara
que cuando Eugenia despide
de casa a los que la aman
metiera yo en casa a quien
amo yo?; mas, ¿qué me espanta,
si está en el fondo y no el ruido
el riesgo del agua mansa?)
DON FÉLIX
Aparte
(¿Qué confusiones son estas
con qué doña Eugenia me habla?)
Salen don Alonso y don Toribio.
DON ALONSO
No pude hallarle, y me pesa
de no dejar acabada
vuestra pesadumbre.
DON FÉLIX
El cielo
os guarde y no importa nada,
que entre amigos un disgusto,
y de tan poca importancia,
nosotros le compondremos,
y adiós.
Vase.
DON ALONSO
Mari Nuño, baja
alumbrando hasta la puerta,
que ya es de noche. A Dios gracias,
venga ahora lo que viniere,
que eché el disgusto de casa.
DON TORIBIO
Mucho hay que decir en eso.
DON ALONSO
No hay que decir. ¿Qué haces, Clara?
DOÑA CLARA
Aquí estaba cuidadosa
de ver el disgusto en que andas.
DON ALONSO
¿Disgusto yo? ¿Pues por qué?
DON TORIBIO
¿Por qué? Por concomitancia.
DON ALONSO
Dejad locuras, por Dios.
Brígida, a alumbrarme ven,
que ya recogerme es bien.
Vase.
DOÑA CLARA
¿Por qué no os recogéis vos?
DON TORIBIO
Porque para recogerme
falta salir de un cuidado.
DOÑA CLARA
¿Qué cuidado?
DON TORIBIO
No he cenado,
y tras esto otro ha de hacerme
perder el juicio.
DOÑA CLARA
¿Qué es?
DON TORIBIO
Vos dijistis que había en mí
más en que vengaros.
DOÑA CLARA
Sí.
DON TORIBIO
Decidme la causa, pues.
DOÑA CLARA
La causa es que Eugenia, a quien
Aparte
(dél asegurarme quiero
para la ocasión que espero)
vos decís que queréis bien,
a otro favorece.
DON TORIBIO
¡Ay, cielos!
DOÑA CLARA
Si averiguarlo queréis
bien fácilmente podéis.
DON TORIBIO
Si esto oyeran mis abuelos
¿qué dijeran?
DOÑA CLARA
Pues estando
un rato en ese balcón
oiréis la conversación
que tiene en la calle hablando
con un hombre por la reja
de su cuarto.
Abre una ventana y métele en ella.
DON TORIBIO
¡Cómo! ¿Qué?
En el balcón me estaré,
si acaso el dolor me deja,
sin chistar, de penas lleno.
Éntrase.
DOÑA CLARA
Ya éste no me estorbará,
pues cerrado se estará
toda la noche al sereno.
Bien sucediéndome va.
Eugenia, Eugenia…
Sale Eugenia.
DOÑA EUGENIA
¿Qué quieres?
DOÑA CLARA
Avisarte cuánto eres
infeliz.
DOÑA EUGENIA
¿En qué?
DOÑA CLARA
En que está
mi padre tan sospechoso
de todo esto que ha pasado,
demás de que te ha contado
no sé quién que cauteloso
en casa un amante tuyo
está, de esos que riñeron,
que sus sospechas le hicieron
desvelar, según arguyo,
pues no se acuesta. Por Dios,
que si tienes que temer
me lo digas para hacer
como hermanas.
DOÑA EUGENIA
Si a los dos,
uno en casa, otro en la reja,
viste que los despedí
y que no ha quedado en mí
más que el ruido de la queja,
¿qué más de mi parte puedo
haber hecho ni saber
puedo ahora qué he de hacer?
DOÑA CLARA
Yo sí.
DOÑA EUGENIA
¿Qué es?
DOÑA CLARA
Perder el miedo,
puesto que inocente estás,
y cerrada en tu aposento
desvelar su pensamiento
que yo, asegurando más
tu inocencia, allá entraré
fingiendo que estás dormida,
y mostrándome ofendida
de su enojo, le diré
muy bien dicho que no tiene
razón si en sospechar da
de quien tan segura está.
DOÑA EUGENIA
Mi vida, hermana, previene
tu amistad, y porque más
de mí asegurarse quiera
ciérrame tú por defuera.
Ciérrala.
DOÑA CLARA
Eso había de hacer. Ya estás
conmigo en campaña, amor;
aquesta es la vez primera
que te vi el rostro; no quiera
vencer tan presto el rigor
de tus iras. Mari Nuño
¿dónde está aquel caballero?
[Sale Mari Nuño]
MARI NUÑO
En mi aposento, señora,
rato ha que oculto te tengo.
DOÑA CLARA
Esto por Eugenia hago,
que todo importa al empeño
que hoy en nuestra puerta has visto.
MARI NUÑO
Por eso yo te obedezco.
DOÑA CLARA
Dile que salga a esta cuadra.
[Vase Mari Nuño! Sale don Félix.
DON FÉLIX
Aunque obediente me quedo
a serviros, es mi pena
mayor que mi rendimiento.
DOÑA CLARA
¿Vuestra pena?
DON FÉLIX
Sí.
DOÑA CLARA
¿Por qué?
DON FÉLIX
Porque ni alcanzo ni entiendo
de qué están de mi quejosos
dos amigos, cuando intento
más componer sus disgustos
que no ocasionar sus celos;
y aunque es así que hasta aquí
por ellos solos lo siento,
desde aquí por vos con más
ventajas, pues si os confieso
una verdad, me debéis
vos mayor fineza que ellos.
DOÑA CLARA
¿Yo mayor fineza?
DON FÉLIX
Sí.
DOÑA CLARA
¿Cómo?
DON FÉLIX
Perdonadme, os ruego,
porque no puedo decirlo,
aunque ya dicho lo tengo.
DOÑA CLARA
¿Dicho lo tenéis y no
podéis decirlo? No entiendo
tan nuevo enigma.
DON FÉLIX
Yo sí.
DOÑA CLARA
Declaraos más.
DON FÉLIX
No puedo,
que si el sentimiento es
por ser mis amigos, cierto
será, por ser mis amigos,
el callar mi sentimiento.
Y así qué es lo que mandáis
decid os suplico presto
que no es bien que un riesgo sea
el que atajar procuremos,
y yendo huyendo de uno
vamos dando en otro riesgo.
DOÑA CLARA
Así como del segundo
pudiérades del primero
salir que no era difícil.
DON FÉLIX
¿Cómo?
DOÑA CLARA
Perdonadme, os ruego,
que no puedo decir cómo,
si no es que dicho lo tengo.
DON FÉLIX
¿Dicho tenéis lo que no
podéis decir? No os entiendo.
DOÑA CLARA
Baste que me entienda yo.
DON FÉLIX
Vengado os habéis bien presto.
DOÑA CLARA
Pues porque no presumáis
que de villana me vengo
¿qué dijérades si yo
no fuera…
Dentro don Juan y ruido y sale, Mari Nuño.
DON JUAN
¡Válgame el cielo!
DON FÉLIX
¿Qué voz es ésta?
MARI NUÑO
Señora.
DOÑA CLARA
¿Qué hay, Mari Nuño? ¿Qué es eso?
MARI NUÑO
Por las tapias del jardín
se ha arrojado un hombre dentro,
a cuyo ruido tu padre
a él baja de su aposento.
DOÑA CLARA
¡Triste de mí! ¿Qué he de hacer
si te ve?
DON FÉLIX
Pues buen remedio,
que yo por este balcón
saldré a la calle primero
que me vea.
DOÑA CLARA
No le abras.
DON FÉLIX
¿No es mejor?
DON TORIBIO
Asomando
Estense quedos;
no hagan ruido, que ya el hombre
a la reja llega y quiero
oír lo que habla.
DON FÉLIX
Hombre, ¿quién eres?
DON TORIBIO
¿Quién os mete a vos en eso?
¿Métome yo en quién sois vos?
Y agradecedme que tengo
que hacer aquí que si no,
a fe que había de saberlo.
DON FÉLIX
¿Quién vio tan extraño lance?
Espadas dentro.
MARI NUÑO
Ya en el jardín se oye estruendo
de espadas.
DOÑA CLARA
A donde está
Eugenia nos retiremos,
porque tenga ella la pena
de la culpa que yo tengo.
Abre la puerta.
DOÑA EUGENIA
¿Qué ruido es aqueste, Clara?
DOÑA CLARA
¿Qué ha de ser? Que tus despejos
en algo habían de parar.
Aquí las tres esperemos.
Ciérranse las tres.
DON FÉLIX
Oíd… Cerró la puerta y solo,
turbado, confuso y ciego
me ha dejado, sin saber
qué hacer, y más cuando veo
que hacía esta parte dos hombres
vienen ascuras riñendo.
Salen don Alonso y don Juan riñendo.
DON JUAN
Viendo, traidor que no sales
cuando en la calle te espero,
por las tapias del jardín
a entrar me atreví resuelto
a vengar… ¿Pero qué miro?
¡Qué es su padre, vive el cielo!
DON ALONSO
Pues me han dicho dos agravios
tu voz y tu atrevimiento,
los dos vengaré.
Viendo a don Félix!
¡Ay de mí,
que van mis penas creciendo,
pues cuando pensé de uno,
dos de quien vengarme tengo!
DON FÉLIX
Oíd y sabréis que enemigo
no soy ni suyo ni vuestro.
DON ALONSO
Dentro de mi casa, todos
son enemigos.
DON FÉLIX
Teneos.
DON JUAN
¿Qué he de tenerme, traidor
amigo, si aquí te encuentro?
Riñen los tres.
DON PEDRO
Dentro.
Si por aquese balcón
te echa ahora el atrevimiento
de una ingrata, yo te aguardo.
Baja, baja o vive el cielo
que esta pistola…
DON TORIBIO
¡Pistola!
Hombre del diablo, está quedo,
que no es eso lo que yo
quise oír… Pero, ¿qué veo?
[Saliendo]
Tío, ¿qué es aquesto? ¡Tanta
gente honrada hay acá dentro!
DON ALONSO
Poneos, sobrino, a mi lado.
DON PEDRO
Si no te atreves de miedo
a bajar, yo subiré
por la reja que no temo,
ya que estoy muerto a desdichas,
quedar a tus manos muerto,
falso… Tras ti… Mas, ¿qué miro?
[Saliendo]
DON ALONSO
¿Por mis ventanas resuelto
entra nadie?
DON PEDRO
¿Qué os admira,
si tanto ruido me ha puesto
en obligación de entrar
a saber lo que hay?
DON ALONSO
Suspenso
entre partidos agravios,
no sé a cuál he de ir primero.
DON FÉLIX
Teneos, señor don Alonso,
que trances de honor el cuerdo
los venga con la prudencia
antes que con el acero,
y si me escucháis, no dudo
quedéis honrado y contento.
DON ALONSO
Uno entró por mis jardines,
otro por mi reja. Pero
vos que aquí dentro os halláis
¿por dónde entrastis primero,
que haciéndome el mismo agravio
me venís a dar consejos?
DON TORIBIO
Entraría por la escala,
que escala había para ciento.
DON FÉLIX
Yo soy tan interesado
en este lance que pienso
que vine a serviros más
a todos que no a ofenderos,
que fue a excusarle; mas ya
que conseguirlo no puedo
de una manera, de otra
lo intentaré. Estadme atentos:
doña Eugenia me ha tenido
en aqueste cuarto, a efecto
de estorbar entre los dos…
DOÑA EUGENIA
[Al paño]
¿Qué escucho? Dejar no puedo
de salir al oír mi nombre.
DOÑA CLARA
[Al paño]
Tente, no salgas.
DOÑA EUGENIA
[Al paño]
Sí quiero,
que ya me importa saber
qué es aqueste fingimiento.
¿Yo te he tenido, ¡qué dices!,
hombre, en mi cuarto?
Salen
DON FÉLIX
Teneos,
que yo doña Eugenia he dicho,
no vos.
DON ALONSO
¿Cómo? ¿Cómo es esto?
[A doña Clara]
¿Luego tú eras la que un hombre
tenías escondido dentro?
DON TORIBIO
¿Luego por aqueso a mí
me tenías al sereno
hecho alcarraza de amor?
LOS TRES
¿Qué es esto, ingrata, qué es esto?
DOÑA CLARA
Esto es que por estorbar
de Eugenia yo los empeños,
no pude estorbar los míos;
a don Félix
y pues que sois caballero,
no en el riesgo me dejéis
cuando a otros sacáis del riesgo.
DON FÉLIX
¿Qué es dejaros? Con mil vidas
habéis de ver que os defiendo,
pues no amando a la que es dama
de mis amigos, mal puedo
dejar de ponerla en salvo.
DON JUAN
Asegurados mis celos
yo os ayudaré.
DON PEDRO
Yo y todo.
DON ALONSO
¿Hay tan grande atrevimiento?
DON TORIBIO
¡Quién tuviera aquí un lanzón
de tres que en mí zaguán tengo!
DON ALONSO
A mis ojos y en mi casa
nadie a mis hijas ¡ay, cielos!
defenderá que no sea
su esposo.
DON FÉLIX
Si estriba en eso,
yo lo soy suyo.
DOÑA CLARA
Y yo suya.
DON ALONSO
¿Quién creyera que en el yerro
mayor fuera quien cayera
la mesurada más presto?
DON TORIBIO
¿Quién no lo creyera, pues
siempre en el mundo lo vemos,
que las aguas mansas son
de las que se ha de fiar menos?
DOÑA EUGENIA
Pues yo, señor, a tus plantas
humildemente te ruego
me des estado a tu gusto,
que yo con mi primo quiero
irme a la Montaña, donde
te asegure por lo menos
de que nunca delincuentes
fueron mis esparcimientos.
DON TORIBIO
A la Montaña? Eso no,
porque allá llevar no quiero
ni filis ni guardainfantes.
Y así con mi alforja al cuello
donde está mi ejecutoria,
habéis de ver que me ausento
sin casar.
DON ALONSO
Ni yo tampoco,
que no tengo de dar dueño
tan bárbaro a una hija mía,
a quien más atención debo,
dándosela a quien su madre
la había dado en casamiento,
y esperando mi licencia
se quedó hasta ahora suspenso.
DON JUAN
A vuestras plantas humilde,
os digo que soy el mesmo,
pues soy don Juan de Mendoza.
DON ALONSO
Con eso es del mal el menos.
DON PEDRO
Pues quedo sin esperanza
de mi amor, lograrle tengo
en pedir que perdonéis
de nuestras faltas los yerros.
DON TORIBIO
Porque con la moraleja
de la agua mansa y su ejemplo,
dando principio a serviros
fin a la comedia demos.
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- TextGrid Repository (2026). Calderón de la Barca, Pedro. El agua mansa. CalDraCor. https://hdl.handle.net/21.11113/4gbtc.0