Personajes
- EL JUDAÍSMO
- LA GENTILIDAD
- SAN JERÓNIMO
- SAN AMBROSIO
- SAN GREGORIO
- SAN AUGUSTÍN
- SANTO TOMÁS
- LA FE
- SIBILA DÉLFICA
- SIBILA PÉRSICA
- SIBILA CUMANA
- SIBILA TIBURTINA
- EL REGOCIJO
Suena dentro la Música y salen por dos partes leyendo en dos libros el JUDAÍSMO y la GENTILIDAD, vestido uno a lo judío y otro a lo romano
MÚSICA
Venid, mortales, venid,
venid, venid al certamen,
que el que ligítimamente
lidie, habrá de coronarse.
Venid, venid, mortales,
que el que llama a todos
no exceta a nadie.
JUDAÍSMO
¿Qué nuevo métrico ridmo
es el que hoy el eco esparce,
que para mí solo es fuego,
siendo para todos aire?
GENTILIDAD
¿Qué dulce nueva armonía
con envidia de las aves,
siendo de todos lisonja,
para mí solo es ultraje?
JUDAÍSMO
Según ajeno a mis ciencias
llega su acento suäve.
GENTILIDAD
Según llega a mis noticias
ignorado su lenguaje.
JUDAÍSMO
Pues dice, sin que penetre
el fin con que a todos llame.
MÚSICA
Venid, mortales, venid,
venid, venid al certamen…
GENTILIDAD
Pues dice, sin que el sentido
de sus cláusulas alcance.
MÚSICA
… que el que ligítimamente
lidie, habrá de coronarse…
JUDAÍSMO
A cuyo duelo previene…
GENTILIDAD
A cuyo desafío añade…
MÚSICA
Venid, venid, mortales,
que quien llama a todos
no esceta a nadie.
JUDAÍSMO
Nada entendí, sino solo
que fue de Pablo el dictamen,
aquel que apóstata mío
es hoy de la Iglesia Adtlante.
GENTILIDAD
Nada alcancé, sino una
remota noticia fácil
de deidad, que no es posible
que yo entre mis dioses halle.
JUDAÍSMO
Y así para ver si puedo
rastrear novedad tan grande…
GENTILIDAD
Y así para ver si doy
con la causa de que nace…
JUDAÍSMO
... por el eco he de seguirme…
GENTILIDAD
... por la voz he de guiarme…
Vense los dos
JUDAÍSMO
¿Gentilidad?
GENTILIDAD
¿Judaísmo?
JUDAÍSMO
¿Dónde, pálido el semblante
y turbado el pie, caminas?
GENTILIDAD
Lo mismo iba a preguntarte,
viendo cuánto en este monte
suspenso y confuso andes.
JUDAÍSMO
Tras sí me lleva una voz,
corrido de que no allanen
mis estudios sus misterios.
GENTILIDAD
Luego, ¿fuerza es que no estrañes
ser la causa que te lleva
efeto que a mí me trae?
JUDAÍSMO
Pues si es uno mismo el fin…
GENTILIDAD
Si uno mismo es el examen…
JUDAÍSMO
... discurramos en su busca…
GENTILIDAD
... penetremos en su alcance…
JUDAÍSMO
... por si dijese otra vez…
GENTILIDAD
... por si otra vez pronunciase…
MÚSICA Y ELLOS
Venid, venid, mortales,
que quien llama a todos
no exceta a nadie.
JUDAÍSMO
Ya a la duda del oído
la de la vista adelante.
Mirando a un carro que será un monte
GENTILIDAD
Dices bien, pues aquel monte
que allí fantástico yace
—puesto que otra vez no vimos
su cumbre en todo este valle
de lágrimas— es el centro,
de cuyos cóncavos sale
distinto el eco.
JUDAÍSMO
Que sea,
no dudo, su formidable
estatura la de aquel
que dio a la primera nave
puerto en sus armenias cimas
donde varada descanse.
GENTILIDAD
¿Que cómo, Judaísmo, a solas
tus leyendas te persuades,
sin atender cuánto más
semeja al fiero arrogante
jayán del cielo, en quien mueven
su máchina esos errantes
rumbos, animado monte,
que, inanimado cadáver,
con su frente abolla el cielo,
con su vulto estrecha el aire?
JUDAÍSMO
Y que ¿cómo gentilismo
vas tú tras tus vanidades?
GENTILIDAD
No es tiempo ahora de argüir
quién cierto o incierto ande,
sino de apurar el nunca
oído acento que nos saque
desta confusión.
JUDAÍSMO
Bien dices,
y más, como dije antes,
viendo que de los oídos
la duda a la vista pase,
pues ya no solo de voces
puebla el monte sus celajes,
mas de bellísimas ninfas
que en nichos de yedra y jaspe
con diversos instrumentos
le cercan a todas partes.
GENTILIDAD
Otra vez ya de más cerca,
por si puede penetrarse
de su festín la ocasión,
escuchemos lo que canten.
MÚSICA
Venid, mortales, venid…
JUDAÍSMO
Venid, mortales, venid…
MÚSICA
… venid, venid al certamen…
GENTILIDAD
… venid, venid al certamen…
MÚSICA
… que el que ligítimamente…
JUDAÍSMO
… que el que ligítimamente…
MÚSICA
… lidie habrá de coronarse.
GENTILIDAD
… lidie habrá de coronarse.
MÚSICA
Venid, venid, mortales…
LOS DOS
Venid, venid, mortales…
MÚSICA
… que quien llama a todos
no exceta a nadie.
LOS DOS
… que quien llama a todos
no exceta a nadie.
JUDAÍSMO
¡Oh, tú, bellísimo coro,
que llenas de suavidades
la raridad de los vientos,
haciendo que desiguales
tus cláusulas y mis dudas
una y otra esfera vaguen,
pues llegan de ahí a donde
suenan sus blandos compases,
aquí, donde mis suspiros
pueblan estas soledades!
GENTILIDAD
¡Oh, tú, bellísima tropa
de no entendidas beldades,
cuyas dulces armonías,
ya penosas y ya afables,
desperdiciando placeres
y equivocando pesares
enternecen estos montes
y embarazan estos aires!
JUDAÍSMO
Dime si del Paraíso,
patria del primero padre,
pedazo es tu hermoso albergue
o por lo menos imagen.
GENTILIDAD
Dime si de los Elíseos
Campos piso los umbrales,
verde alcázar de mis dioses.
Sale la FE vestida de sibila
FE
Aunque ambos el fin errastis,
ambos no mal discurristis.
JUDAÍSMO
Beldad que al paso nos sales,
no sólo a aliviar las dudas
de nuestras dificultades,
pero a aumentarlas, ¿quién eres?,
¿quién eres que, aunque me hace
novedad el verte, pienso
que te he visto en otra parte?
FE
Sí has visto.
JUDAÍSMO
¿Dónde?
FE
En el blando
candor de la Ley suäve
Natural y en el sencillo
yugo de la Escrita, antes
que en la de Gracia, obstinado
y ciego, prevaricases
en la humanidad de Cristo,
nacido de Virgen Madre,
que fue donde me perdieron
de vista tus ceguedades.
JUDAÍSMO
Pues, ¿quién eres?
FE
Soy la Fe.
JUDAÍSMO
¿De cuándo acá vistió traje
la Fe de sibila?
FE
Eso,
dirá el discurso adelante.
JUDAÍSMO
Si verte me asusta, ¿qué
hará oírte? ¡Baste, baste!
Y, pues que te perdí, dices,
¡no me aflijas, no me mates!
Retírase
GENTILIDAD
Yo, que pues nunca te vi,
no es bien que al verte me espante;
de su razón de dudar
el primer discurso enlace.
FE
¿En qué parte?
GENTILIDAD
En la que asientas
que, errando ambos ignorantes,
ambos no mal discurrimos.
FE
Como cuando se persuade
el hebreo a que este monte
el Paraíso retrate
y tú al Elíseo, los dos
erráis el primer dictamen;
pero cuando el uno y otro
creáis en él sus semejantes
a Elíseo y Paraíso, no
mal discurrís, si es constante
que en sus verdades se fundan
tus mentiras.
Señala primero al Judaísmo y luego a la Gentilidad
GENTILIDAD
Más no hables;
en sus verdades escucho
mis mentiras.
JUDAÍSMO
A tan grave
proposición el oírte
cobra el susto de mirarse;
¿cómo es posible que funden
bárbaras gentilidades
en mi verdad su mentira?
GENTILIDAD
¿Ni cómo es posible que anden
juntas mentira y verdad,
contraditorias, distantes
tanto como luz y sombra?
FE
Como cuanto el hebreo sabe
de la sustancia infalible
y de la esencia inefable
de un sólo Dios, es verdad
pues fue antes que me faltase
el favorecido pueblo
de sus divinas piedades;
y cuanto tú sabes, dando
culto a mentidas deidades,
sólo es viciada noticia
de las maravillas grandes
de su poder, porque, como
la luz de la fe te falte,
a quien nunca viste, oyendo
los prodigios singulares
de sus misterios, fingiste
fabulosas vanidades
a quien los atribuyeses,
con que —como he dicho— nacen
A la GENTILIDAD
las sombras de tus mentiras
Al JUDAÍSMO
de la luz de sus verdades.
Y para que algún concepto,
—que buscando vanidades
obediente se desvela—
fundado en esto, declare
un pequeño rasgo, un breve
viso, un lejano celaje
del mayor de mis misterios,
la duda a evidencia pase.
Al JUDAÍSMO
¿Qué libro es ése?
JUDAÍSMO
El Sagrado
Texto.
A la GENTILIDAD
FE
¿Y ése?
GENTILIDAD
El admirable
Teatro de mis dioses.
Al JUDAÍSMO
FE
Lee
de qué su Génesis trate.
Abre el libro y lee
JUDAÍSMO
Lee.
«En el principio crió
Dios cielo y tierra».
FE
Adelante.
JUDAÍSMO
Lee.
«La tierra estaba vacía
entre las obscuridades
de las tinieblas, y sobre
la faz del abismo el grande
Spíritu de Dios era
llevado de los embates
de las aguas y…».
FE
A mi intento
ese perïodo baste.
A la GENTILIDAD
¿Cómo los Metamorfosis
de tus mentidos anales
empiezan?
Lee la GENTILIDAD
GENTILIDAD
Lee
«En el principio
la nada y el todo iguales,
un globo y masa confusa
eran sin que a ser llegasen
aire, fuego, tierra, agua,
‘agua, tierra, fuego ni aire’».
FE
Bien veis cuánto en sus principios
hebreo y latino frase
convienen simbolizadas
fábulas y realidades.
Al HEBREO
En ti la verdad lo diga,
cuando de ese caos desate
el ciego nudo, un fiatque
la luz de las sombras saque
y las aguas de las aguas
divida, y en seis afanes
de seis días perficione
—porque el séptimo descanse—
firmamento que continuo
se mueva, mar que inconstante
se enfrene, tierra que yerta
parezca sol que radiante
al día presida, luna
que ya llena, ya menguante
presida a la noche, estrellas
que brillen, fuentes que bañen,
frutos que fértiles crezcan,
flores que hermosas esmalten,
aves que ligeras vuelen,
peces que veloces naden,
fieras que vagas discurran
y tras fieras, peces y aves,
astros, luna, sol, día, noche,
frutos, plantas y cristales,
hombre que todo lo goce,
mujer que todo lo dañe.
A la GENTILIDAD
Y en ti lo diga el error
de que el acaso lo cause,
pues, hallándolo criado,
en tus dioses lo repartes,
dando a Júpiter los cielos,
dando a Neptuno los mares,
dando a Plutón los abismos,
a Ceres la tierra, el aire
a Venus, a Apolo el fuego,
sin ver cuánto en ti es culpable
el ser los dioses después
y las maravillas antes,
y que haya quien obedezca
no habiendo habido quien mande.
Y porque no en esto solo
el argumento se entable,
para más prueba ambos libros
abrid por cualquiera parte.
Abran los libros y hojeándolos leen en diversas partes lo que representan.
JUDAÍSMO
Lee.
En Isaías aquí
encuentro los militares
estruendos de la primera
lid entre el dragón y el ángel,
cuando aspirando soberbio
al solio, en vez de sentarse
sobre el monte de la luz,
en el de las sombras yace.
GENTILIDAD
Lee
Yo encuentro aquí con Faetonte
que por querer, arrogante,
levantarse con el día,
al mar despeñado cae.
FE
¿Qué más han de parecerse
entrambas temeridades?
JUDAÍSMO
Pues porque no se parezcan
ficciones y autoridades,
vuelvo donde una vedada
fruta avenenada hace
que arda en heredadas lides
todo el humano linaje.
GENTILIDAD
Pues para que no blasones
que haya en ti lo que en mí falte,
la diosa de la discordia
en una manzana trae
aquí a un banquete aquel fuego
en que hasta las piedras arden.
JUDAÍSMO
Aquí agonizando el mundo
en desatados raudales
fallece, y sólo a Noé
permite Dios que en errante
fábrica las no anegadas
reliquias del mundo salve.
GENTILIDAD
Pues aquí de igual diluvio
el gran Júpiter Tonante
libra a Deucalión y Pirra,
porque en ellos se propague
otra vez el mundo.
JUDAÍSMO
Aquí
la tierra aborta gigantes,
que listados de Nembrot,
torres contra el cielo labren.
GENTILIDAD
Aquí el bárbaro Tifeo
del Flegra en los tres volcanes
montes sobre montes pone,
haciendo que al cielo escalen
las desaforadas iras
de sus disformes titanes.
JUDAÍSMO
Del rocío que el aurora
llora y ríe en un instante,
de un vellón Gedeón aquí
está enjugando cristales.
GENTILIDAD
De otro blanco vellocino
a quien dio el oro su esmalte,
a pesar de horribles fieras
Jasón está aquí triunfante.
JUDAÍSMO
Aquí a Dios Acaz ofrece,
no pidiéndole él señales,
que mejor rocío otra aurora
en intacto nácar cuaje,
cuando lloviendo las nubes
al Justo una Virgen Madre
conciba, al que de la fiera
culpa la cerviz quebrante.
GENTILIDAD
También encerrada aquí
de otra lluvia de oro Dánae
concibe al Perseo, que venza
la Medusa inexorable,
en cuya crinada frente
fue cada cabello un áspid.
JUDAÍSMO
Aquí en un Salmo David
dice que los principales
se juntaron con las bellas
timpanistrias, que agradables
himnos cantaban a Dios.
GENTILIDAD
Pues aquí hay otros cantares
que en el Parnaso las Musas,
ninfas de ciencias y artes,
a Apolo ofrecen.
JUDAÍSMO
¿Aquí?
GENTILIDAD
¡Aquí!
FE
No vais adelante,
que para autoridad bastan
los ya citados lugares,
mayormente cuando de este
último resulta que halle
mi prevenido concepto
su apoyo.
LOS DOS
¿Cómo?
FE
Escuchadme,
y escúcheme con los dos
todo el número restante
del universo, porque
no hace nada el que no hace
que queden de lo que él piensa
docto y no docto capaces.
Aquellas vírgenes bellas,
que al ver cuán sonoras canten
los dísticos que componen
con los tímpanos que tañen,
David llamó timpanistrias,
entienden algunos padres
y doctores de la Iglesia
ser las sibilas, que en partes
varias, en varias regiones,
bien como en varias edades
del Espíritu inflamadas
de Dios, escribieron antes
de la humanidad de Cristo
la venida, en elegantes
epigramas, no tan sólo
desde que el Verbo hecho carne
fue en Virgen claustro, hasta que
murió en afrentoso ultraje,
pero hasta que al fin del mundo
por fuego vuelva a juzgarle.
A este fin, pues, componiendo
un todo de dos mitades,
ese imaginado monte
hoy a dos visos, dos haces
—ya que Paraíso no,
ni Elíseo, como pensastis—
es Pernaso y es Sión,
en cuyo verde hospedaje
son ninfas y son sibilas
las peregrinas beldades
que le habitan, publicando,
ya que de festividades
y regocijos es día,
en sus músicos compases
un cartel cuyos asuntos
ellas son quien los reparte,
yo quien ha de dar los premios
y el Regocijo el vejamen;
y, supuesto que los dos
a tan buen tiempo llegastis
que podéis desempeñar
con los premios del certamen,
si llegáis a merecellos,
vuestras ciegas vanidades,
llegaos adonde bebiendo
los purísimos cristales
de una fuente, —que en el monte,
porque aun esto no le falte
de sacro Pernaso tiene
tal virtud—, que docta añade
al hombre gracia, y podréis
como ella una vez os bañe,
aspirar los dos al premio,
que yo, habiendo en esta parte
dejadoos con la noticia,
que es lo que a mí me es tocante,
vuelvo a asistir a su coro,
diciendo, para que alcance
la voz de la fe, con todas
cuantas hoy desde el Levante
al Poniente y desde el Austro
al Setentrión, abracen
el gran ámbito del orbe
por todas sus cuatro partes.
ELLA Y MÚSICA
Venid, mortales, venid,
venid, venid al certamen,
que el que ligítimamente
lidie habrá de coronarse.
Venid, venid, mortales,
que el que llama a todos
no exceta a nadie.
Vase
GENTILIDAD
¡Oye! ¡Aguarda!
JUDAÍSMO
¡Escucha! ¡Espera!
GENTILIDAD
No quiso a mi voz pararse.
JUDAÍSMO
Ni a la mía, que la Fe,
aunque nos busque y nos halle
y nos informe, parece
que hace estudio el desviarse
por que la sigamos.
GENTILIDAD
Ya
sé que quiere que en su alcance
vamos los dos.
JUDAÍSMO
Pues de mí,
o nunca lo verá o tarde.
GENTILIDAD
Yo no sé lo que será
de mí, mas por ahora baste
ver que no pienso seguirla,
bien que quisiera informarme
sólo por curiosidad
de que estos asuntos traten.
JUDAÍSMO
A mí nunca me movieron
ociosas curiosidades,
solo saberlos quisiera
por rencor, odio y coraje
para escribir contra ellos.
GENTILIDAD
Si a eso te atreves, no aguardes,
llega a la falda del monte.
JUDAÍSMO
Sí haré; mas ¡ay!, que al mirarle
de más cerca me deslumbran
los rayos piramidales
con que, coluna de fuego,
se alumbra sin que se abrase.
GENTILIDAD
A mí no sus resplandores
es justo que me acobarden,
sino las gentes, que ya
acudiendo de distantes
siglos y naciones, pueblan
del nuevo Pernaso el margen.
JUDAÍSMO
¡Vamos de aquí por no verlos!
Al irse a entrar van saliendo por diferentes partes SAN JERÓNIMO, viejo venerable con manto carmesí, SAN GREGORIO con báculo de tres cruces, SAN AMBROSIO con báculo pastoral, SAN AUGUSTÍN de galán, y SANTO TOMÁS vestido de blanco con manto negro y una vara con cruz de la Inquisición en el remate
JERÓNIMO
¡Ciudadanos destos valles…!
GENTILIDAD
Por estotro lado echemos.
AMBROSIO
¡Compañeros destos sauces…!
AGUSTÍN
¡Vecinos destas riberas…!
TOMÁS
¡Peregrinos destos mares…!
GREGORIO
¡Moradores destos montes …!
LOS CINCO
¿Qué voz es la que, agradable,
a todos llama?
GENTILIDAD
Ella misma
os responda, pues llegastis
a tiempo que ver se dejan
las peregrinas deidades
que la articulan.
JERÓNIMO
¡Qué hermoso
trono de luz!
GREGORIO
¡Qué admirable
esfera de rayos!
AMBROSIO
¡Qué
teatro de flores y aves!
TOMÁS
¡Qué asombro y qué maravilla!
AGUSTÍN
Hable ella y la voz calle,
por si la canción repiten.
JUDAÍSMO
¡Tanto la dirán que cansen!
Ábrese el carro y vese una montaña y en su cumbre un sol con hostia y cáliz, y debajo del sol la FE con un cartel en las manos y entre otras ninfas, que estarán imitadas en varios nichos, las sibilas DÉLFICA, PÉRSICA, CUMANA y TIBURTINA, todas así estatuas como vi-vas con sus tarjetas y vestidas todas en diversos trajes y tocados como las pintan
FE
Venid, mortales, venid,
venid, venid al certamen.
MÚSICA
Venid, mortales.
DÉLFICA
Que el que ligítimamente
lidie habrá de coronarse.
MÚSICA
Venid, mortales.
PÉRSICA
Venid, y no en vano sea
salir cuando el alba sale.
MÚSICA
Venid, mortales.
CUMANA
Porque ha prometido Dios
la corona al vigilante.
MÚSICA
Venid, mortales.
TIBURTINA
Y para que los asuntos
a todos dejen capaces.
MÚSICA
Venid, mortales.
TODAS Y MÚSICA
Que quien llama a todos
no exceta a nadie.
FE
Ya que en esta hermosa esfera
de aquel sol que pudo solo
ser él verdadero Apolo
soy la fértil primavera,
yo —entre todas la primera—
el primer asunto dé
que, aunque a mi cargo tomé
la oración, no es objeción
que haga la Fe la oración
y dé el asunto la Fe.
Lee en su tarjeta
«Al que en una canción real
de tres estancias dijere
cuánto en el hombre prefiere
a la vianda natural,
el dulce spiritual,
manjar de aquella oblación,
tendrá —pues del fuego son
señas rayos carmesíes—
un corazón de rubíes
en premio de la canción».
PÉRSICA
«Yo al que en un soneto diga
del trigo el sembrado afán
y en metáfora de pan
la vida de Cristo siga,
tal premio haré que consiga
que nadie le lleve igual,
pues será un pontifical
a que mi celo se aplica,
de una tela de oro rica,
y un báculo pastoral».
DÉLFICA
«Yo al que en idioma vulgar
en tres otavas dé a luz
el gran triunfo de la Cruz
que fue de aquel singular
Sacramento, ara y altar,
teñida en la tez hermosa
de la más purpúrea rosa,
una piedra le daré,
que no haya visto la Fe
margarita más preciosa».
CUMANA
Yo, que en la orilla viví
de un lago, cuyas espumas
mi espejo fueron, y en Cumas,
de quien el nombre adquirí,
la paz del mundo escribí
que hubo el tiempo que vivió
Cristo en él, pues no se vio
año malo, peste o guerra,
y siempre feliz la tierra
de abundancia y paz gozó…
«Al que de todas aquellas
delicias haga mención,
diciendo por qué no son
—en tres décimas— como ellas,
ricas, fértiles y bellas,
las que hoy con más eficaz
auxilio el mundo es capaz,
daré a tanto estudio, grata,
una paloma de plata,
que es símbolo de la paz».
TIBURTINA
Yo, que en Tíbur, patria mía,
de Tiburtina tomé
nombre, y en ella llegué
a verme en tal monarquía,
que casi en idolatría
mi estatua vi peligrar,
de que nunca di lugar
a tan ciega adoración,
ha de dar satisfación
el asunto que he de dar.
«Y así, el que mejor dictare,
un himno para el oficio
de aquel alto sacrificio
y una copla en él glosare
que su adoración declare
siendo cántico en su fiesta,
estoy a darle dispuesta,
en fe de aquel sol que adoro,
en un collar un sol de oro,
y la copla ha de ser esta:
«A tan alto Sacramento
venere el mundo rendido,
y el antiguo documento
ceda al ‘Nuevo Testamento’,
supliendo la Fe al Sentido».
FE
Ya que hoy, de diez asuntos,
cinco publicado habéis,
hasta que aquestos logréis
no deis más; y porque juntos
vayan agora sus puntos
donde este cartel esté
público al mundo, enviaré
a quien le lleve veloz.
LAS CUATRO
Pues en tanto nuestra voz
vuelva al pregón de la Fe.
FE
Y diga, para que llamen
sus ecos a tan gran lid…
TODAS Y MÚSICA
Venid, mortales, venid,
venid, venid al certamen,
Venid, mortales,
que quien llama a todos
no exceta a nadie.
Con esta repetición se cierra el monte
JERÓNIMO
De los asuntos que oí
—ya que he de escribir sobre ellos—
no sé a cuál me incline más.
GREGORIO
Ni yo, hasta que vuelva a verlos,
para ver a cuál me lleva
la noble ambición del premio.
AMBROSIO
Si Jerónimo y Gregorio
han de escribir los primeros,
¿a quién quedará esperanza
de merecerle?
JERÓNIMO
A tu ingenio,
Ambrosio, pues la dulzura
de tu estilo ya sabemos
que es comparada al panal,
cuyos altos pensamientos
son el numeroso enjambre
que está hilando de sí mesmo
la miel que corrió la Tierra
de Promisión.
AUGUSTÍN
Yo confieso
que es así, pues nadie más
lleva tras sí mis afectos,
siendo mi imán su atractiva,
dulce retórica; pero,
aunque me güelgo de oírle,
no de seguirle me güelgo,
y así, si Ambrosio al asunto
escribe deste misterio,
por lucir la oposición,
yo contra él escribir pienso.
AMBROSIO
¡Ay, Augustín, qué mal haces
en seguir del maniqueo
la sacramentaria escuela,
malogrando y desluciendo
de tu lógica sutil
los altos merecimientos!
Y más contra mí, que soy
—por inclinación que tengo
natural a tus estudios—
quien más desea atraerlos
a la luz de mis verdades.
JUDAÍSMO
Tarde o nunca será.
JERÓNIMO
Y eso,
¿qué te va a ti, Judaísmo?
JUDAÍSMO
Solamente verle opuesto
a la Católica Iglesia
Congregación, que aborrezco.
GENTILIDAD
Yo, pues su persecución
es mi honor, digo lo mesmo,
y en la parte de gentil
estimo que tal sujeto
milite contra la Fe.
TOMÁS
Pues yo que he de verle espero
tan contra los dos que sean
triunfo de sus argumentos,
Gentilismo y Judaísmo.
AUGUSTÍN
¿Quién eres tú, que de negro
y blanco buriel vestido
me profetizas sucesos
tan no esperados?
TOMÁS
Tomás,
que menos la sangre precio,
que en el solar de aviados
me dio el Guzmán nacimiento,
que la afición a las letras.
AUGUSTÍN
De conocerte me güelgo
(ya que la objebción salvada
no se da lugar ni tiempo
en alegóricos frases)
pero, aunque lo estimo, creo
que no ha de lograr Ambrosio
su vaticinado anhelo.
Tagaste de África fue
cuna mía en cuyo centro;
de padre gentil nací,
y, aunque de la Iglesia el gremio
sigue Mónica, mi madre,
pidiendo consentimientos
siempre a Dios mi redución,
más de mi padre me precio,
con que gentil por la sangre
y en religión maniqueo,
inclinado a los estudios,
sin baptismo me conservo;
pero esto ahora no es del caso,
y así solo a decir vuelvo
que he de escribir contra ese
cartel que nos ha propuesto
en su mística academia
la Fe.
GREGORIO
Ella pedirá al cielo
que de tu lógica aguda
la libre.
AUGUSTÍN
¿Cuándo?
Dentro el REGOCIJO y sale luego con un cartel en la mano
REGOCIJO
Muy presto
volveré con la respuesta,
pues voy en alas del viento.
AUGUSTÍN
¡Cielos!, ¿quién en otro acaso
me previno otro proverbio?
REGOCIJO
¡Oh, vosotros, los que sois,
seréis y habéis sido, puesto
que no habiendo tiempo aquí
osáis hablar bien sin tiempo!
¡Dadme albricias de que os traiga
del sacro Pernaso nuevo
en posesión los asuntos
y en esperanza los premios!
JUDAÍSMO
Pues ¿quién eres tú, en villano,
traje rústico y grosero,
para encargarte la Fe
tan no merecido empleo?
REGOCIJO
Ahora sabéis que ella sabe
fiar de los más pequeñuelos
lo que a los grandes revela,
fuera de que hoy es cierto
que nadie la sirve más
que yo.
GENTILIDAD
Pues, bárbaro, necio,
¿quién eres?
REGOCIJO
Mis padres son
la cítara y el salterio,
el clavicordio y el arpa
fueron mi abuela y mi abuelo,
mis tías las chirimías,
propia música del viento,
y mis primas las cornetas,
—¡peligroso parentesco!—
mis hermanitos menores
son sonajas y panderos,
ved ya que panderos dije,
si hartos hermanitos tengo;
en fin, soy el Regocijo.
JUDAÍSMO
¿Y el Regocijo, a quien vemos
siempre entre ignorantes, viene
hoy a los sabios?
REGOCIJO
Ya veo
que no suele el Regocijo
ser alhaja de discretos,
que siempre andan hipocondrios
pálidos y macilentos,
pero hay días en que está
tan bien hallados con ellos,
que ellos son quien más le estima,
y el de hoy con más estremo
que otro ninguno.
GENTILIDAD
¿Por qué?
REGOCIJO
Porque dijo un gran sujeto
que el día del Corpus era
contra el hereje argumento
el cascabel de un danzante,
quiriendo decir en esto
que en el gran día de Dios
quien no está loco no es cuerdo.
GREGORIO
Y es verdad que el regocijo
es hoy principal afecto
del católico, y así
de ti y contigo pretendo
llevar aquestos asuntos.
REGOCIJO
Ya sé que vos hacéis versos,
Gregorio, y aún hay comedias
entre los escritos vuestros,
conque no deben de ser
tan malas como todo eso,
pero esto es para el vejamen;
tomad por agora el pliego.
JERÓNIMO
Perdone tu autoridad,
que yo he llegado primero.
Van todos asiendo del papel
AMBROSIO
Y con Jerónimo, yo.
AUGUSTÍN
Y yo, con Ambrosio.
TOMÁS
Eso
si se entendiera en lo real,
no en lo alegórico.
GENTILIDAD
Es cierto.
JUDAÍSMO
Sí, que aquí no hay graduación.
TODOS
¡Mío ha de ser!
Queda cada uno con un pedazo menos GENTILIDAD y JUDAÍSMO
REGOCIJO
¿Qué habéis hecho?
TODOS
Dividídole entre todos.
JUDAÍSMO
No todos, pues yo me quedo
sin asunto.
GENTILIDAD
También yo.
REGOCIJO
Advierte, oh oyente atento,
que esta al parecer no digna
acción no ha sido desprecio,
sino una esterior señal
de interior fervor, supuesto
que quiriendo cada uno
ser en tal dicha el primero
no pasa a la voluntad
la lid del entendimiento.
JERÓNIMO
Y para que esa disculpa
tenga mejor fundamento,
voy la parte que me cupo
a escribir.
Vase leyendo su papel
GREGORIO
Yo haré lo mesmo.
Vase
TOMÁS
Este asunto dirá cuánto
que me haya tocado aprecio.
Vase
AMBROSIO
¡Ay, Augustín!, ¿quién pudiera,
ya que al certamen te veo
opuesto con ese asunto,
verte a ese asunto no opuesto,
sino en su favor?
AUGUSTÍN
Yo estimo
la afición, mas no el consejo,
pues en esta parte solo
con él, Ambrosio, me quedo
para impugnarle.
AMBROSIO
Quizá
mejorará Dios tu intento.
AUGUSTÍN
¿Con qué medios?
AMBROSIO
Con el llanto
de tu madre, con el ruego
de la Iglesia, con la instancia
de mis amantes acuerdos,
y con la agudeza de
tu propio conocimiento.
Vase
AUGUSTÍN
Podrá ser, mas por agora
la esperanza anda muy lejos…
Lee el papel que le cupo y suspéndese con él
… muy lejos el desengaño
y muy cerca el argumento
en que más pienso esmerar
la lógica de mi ingenio,
si bien no sé qué temblor
asalta mi pensamiento
considerando el asunto
que me tocó.
JUDAÍSMO
Solo eso
de tenerle tú, podía
ser para los dos consuelo,
habiendo sin él quedado.
REGOCIJO
Pues, señores majaderos,
¿para qué quieren asuntos
los que no han de tener premio?
GENTILIDAD
¿No le lleva Agustín, que es
tan contrario y tan opuesto
a la Fe como ambos?
REGOCIJO
Hay
mucho que decir en eso.
JUDAÍSMO
¿Qué hay que decir?
Maltratándole
REGOCIJO
¡Qué sé yo!
GENTILIDAD
Calla, loco.
JUDAÍSMO
Calla, necio.
LOS DOS
Que no están tus alegrías
bien junto a mis sentimientos.
Vanse los dos
REGOCIJO
¡Ay, que me han descalabrado!
Mas ¿qué hago? ¿Yo me quejo?
¡Bueno es ser el Regocijo
y llorar! Pero ¡qué ajeno
de Augustín ha quedado,
una y otra vez leyendo
el asunto! ¡Hola, señor!
¡Señor…! Mas dejarle quiero,
que con un triste entendido
cualquier regocijo es necio.
Vase
AUGUSTÍN
¡Válgame Dios! ¡Qué temblor,
otra vez a decir vuelvo,
es el que en mí ha introducido
este o acaso o misterio,
que absorto, confuso,
elevado y suspenso,
ni misterio le hallo
ni acaso le entiendo!
El asunto que la Fe
dio de todos el primero
es el que a mí me ha cabido.
¡Asunto de la Fe! —¡cielos!—,
en que pide que se pruebe
cuánto prefiere el sustento
del spiritual manjar,
del pan de su sacramento
a la natural vianda
que alimenta vida y cuerpo,
en el poder de Augustino,
cuando que crea es su intento,
que, transustanciado el pan
no es pan, y que al punto mesmo,
guardando accidentes
su cándido velo,
pierde la sustancia
y deja de serlo.
Pues ¿cómo su alto saber
no previno que a mi genio
este asunto no llegase?
Sin duda pensó que el premio
del rubí de un corazón
me sobornara el afecto,
para que, no siendo yo
quien escriba contra esto,
quede la proposición
asentada, no atendiendo
que para mí no es soborno,
porque yo ¿para qué quiero
un corazón de rubí,
si de diamante le tengo?
Y tan de diamante,
que dentro del pecho
ni polvo le labra,
ni sangre, ni acero.
Polvo, pues sé que lo soy,
sin que me mueva por eso
sobre el aviso de Ambrosio
mi propio conocimiento;
sangre, pues no me enternecen
de mi madre los lamentos;
ni acero, pues no me atrae
el imán de todo el cielo;
y así a sombra desta higuera
cuya fruta algún sujeto
dijo ser de Adán la poma,
así por ser su primero
abrigo sus hojas, como
porque a otro árbol no sabemos
que en el mundo maldijese
Cristo, reclinarme quiero…
Siéntase y saca un libro de memoria
… para hacer en este libro
de memoria apuntamientos
contra aqueste asunto,
veamos si halla en ellos
donde Adán errores,
Agustín aciertos,
para cuyo silogismo
tengo de empezar diciendo…
Dentro cantando una voz de mujer lastimosa
VOZ
¡Piedad, Señor Divino,
y de mi ruego
muévaos el llanto,
oblígueos el lamento!
AUGUSTÍN
La voz de mi madre es esta,
cuyo dulce llanto tierno
siempre que en estas materias
escribo, discurro o pienso
me está sonando al oído
con tan dos contrarios ecos,
que es para conmigo llanto
y para con Dios concento,
pues lágrimas son
para el instrumento
tal que no templado
suena de los cielos
y más cuando dice
devoto su anhelo.
VOZ
¡Piedad, Señor Divino,
y de mi ruego
muévaos el llanto,
oblígueos el lamento!
Levántase
AUGUSTÍN
Lástima que, enternecida,
tantas lágrimas te cuesto,
que si en aquella estatera
que en la Apocalipsi leo
nos pusieran a los dos,
no dudo pesara menos
la gravedad desta carne
que el suspiro de ese acento;
¿qué quieres de mí?
VOZ
Que no
se pierda, Señor, os ruego,
ajeno de Vos, un hijo
que yo os pedí para vuestro.
AUGUSTÍN
Nadie piensa que va errado
que no lo fuera, y, supuesto
que yo pienso que voy bien,
¿de qué me sirve el acuerdo?;
y así, que cantes o llores,
siendo para Dios lo mesmo
el llanto que la armonía.
Siéntase y escribe
Al pasado asunto vuelvo
y contra su antecedente
desta manera argumento.
«Como pan en que hay color,
olfato, tacto y sabor,
¿a ser carne y sangre vino?»
MÚSICA
Dentro
De lógica de Augustino
líbranos, Señor.
A otra parte toda la música
AUGUSTÍN
Pero ¿qué nueva armonía,
qué segundo coro nuevo
me nombra en estotra parte?
Escuche otra vez atento.
CORO 1.º
De peste, hambre y mortandad…
CORO 2.º
… líbranos, Señor.
CORO 1.º
… de ira, rayo y tempestad…
CORO 2.º
… líbranos, Señor.
CORO 1.º
De toda infelicidad…
CORO 2.º
… líbranos, Señor.
CORO 1.º
Y para que sea mayor
siempre tu favor divino…
MÚSICA TODA
…de lógica de Augustino,
líbranos, Señor.
AUGUSTÍN
A las preces con que el coro
de la Fe le pide al cielo
la libre de pestes, hambres,
guerras, desdichas y incendios,
me añade; muy malo
sin duda ser debo
pues me hacen lugar
los que no son buenos.
¿Quién, pues, soy yo —¡ay, infelice!—
Cáisele el libro de la mano
para que me den asiento
en el banco de las iras
los relámpagos y truenos,
ansias y calamidades?
¿Quién, pues, soy yo, que le cuesto
tanto cuidado a mi madre
y a la Fe tanto desvelo
que cuando dice el amor…?
VOZ
Pïedad, Señor Divino.
AUGUSTÍN
Responda luego el temor.
MÚSICA
De lógica de Augustino,
líbranos, Señor,
y todo a un tïempo.
TODOS
Muévaos el llanto,
oblígueos el lamento.
AUGUSTÍN
Pues ¿cómo, si cuando yo…?
Mas ¡ay de mí!, que el aliento
torpe, balbuciente el labio,
la voz muda, helado el pecho,
pasmado el discurso,
absorto el ingenio
y el juicio turbado,
aun a hablar no acierto.
Mas, ¿qué mucho si el libro
de memoria perdí? Pero
¿qué me aflijo?, ¿qué me espanto?,
¿qué me asombro?, ¿qué me quejo?,
¿si quizá le he dado a logro,
pues en el lugar que pierdo
el libro de la memoria
hallo el del entendimiento
según me ilumina
un rayo que bello
hace que vea más
cuando estoy más ciego?
¿Qué es esto, cielos? ¡Si es
eficaz auxilio vuestro
que responde conmovido
al piadoso sentimiento
de una y otra voz? Habladme
más claro, que, como es nuevo
el idioma del favor,
le escucho mas no le entiendo;
y solo discurro en que
(con estas ansias perdiendo
el corazón, que alaridos
se quiere salir del pecho)
intentáis que al ver
que sin él me quedo,
me ponga en codicia
de traer el del premio.
¿Quién, pues, podrá en vuestro nombre,
ya que yo elección no tengo,
alumbrar mis dudas?
Salen AMBROSIO por una parte y la FE por otra
LOS DOS
¡Yo!
AUGUSTÍN
Fe y Ambrosio respondieron
tan a un punto, que no sé
distinguir cuál fue primero,
venir la Fe con Ambrosio
o Ambrosio con la Fe.
AMBROSIO
Al eco
de tu voz, que desvelado
siempre me ha tenido, vuelvo.
FE
Yo, que a orilla de esa fuente
la oí también, tras ella vengo.
LOS DOS
¿Qué es esto, Augustín?
AUGUSTÍN
Que a sombra
de esa higuera discurriendo
escuché unas voces
que llevar pudieron
tras sí mis sentidos
donde no sé de ellos,
que el canto adormece oí
a la serpiente, y yo creo,
que, serpiente deste árbol,
con el canto me adormezco,
pues cuando abortar pensaba
de mi dotrina el veneno,
facultad no me ha quedado
para arrojarla del pecho;
conque áspid de nieve,
víbora de fuego,
a iras de mí mismo,
tósigo reviento;
¿qué es esto, Fe?
FE
No te acerques
a mí , que aún eres ajeno.
Desvíase
AUGUSTÍN
¿Tú te apartas?
FE
Yo aquí estoy,
mas habla a Ambrosio primero,
y verás cómo él a mí
te traiga si yo me alejo.
AUGUSTÍN
¿Qué es esto, Ambrosio?
AMBROSIO
Esto es ser,
todavía en tu concepto
la serpiente de ese árbol.
AUGUSTÍN
¿Y qué haré para no serlo?
AMBROSIO
Serlo otra vez.
AUGUSTÍN
¿Otra vez
serlo? Pues ¿puede ser medio
serlo de no serlo?
AMBROSIO
Sí.
AUGUSTÍN
¿Cómo?
AMBROSIO
Como si primero
lo fuiste para abortar
el infestado veneno
de tu error, siéndolo ahora
para renovar discreto,
como ella astuta, la antigua
túnica pasando a nuevo
hombre verá el mundo,
que de ese madero
ya no eres el áspid,
con volver a serlo.
AUGUSTÍN
¿Y quién del hábito antiguo
podrá desnudarme, haciendo
que lo que en contra escribía,
escriba en favor, supuesto
que sin discurso he quedado?
AMBROSIO
Gracia te dará ese bello
cristal, sagrado Helicona,
que al más ofuscado ingenio
lumen le añade.
AGUSTÍN
¿Osaré
llegar?
AMBROSIO
Sí, si yo te llevo.
Fe divina, Augustín, pide
que a ti le traiga, y, bebiendo
de tu clara fuente, intenta
quedar capaz de tu premio.
FE
Llega a mis brazos, verás,
con tal ministro viniendo
a buscar materia y forma,
si me aparto o si me acerco.
Musas del mejor Apolo,
¡albricias!, que ya tenemos
otro más que a los asuntos
escriba con alto acierto;
¡venid todas, por que llegue
con religioso festejo
a la fuente por la Gracia
que influye ese cristal nuestro!
Sale la sibila PÉRSICA con una hacha encendida
PÉRSICA
Yo alumbrando las oscuras
sombras que su entendimiento
padeció, con esta antorcha
la luz de la Fe le ofrezco.
La TIBURTINA con un manto de velillo en una fuente, la DÉLFICA con un mazapán en otra fuente, la CUMANA con un salero en otra fuente, el REGOCIJO con una toalla al hombro.
TIBURTINA
Yo la blanca estola traigo
que le ha de vestir de nuevo.
DÉLFICA
Yo la ofrenda del pan que
será su asunto primero.
CUMANA
Yo la sal que a los doctores
ha aplicado el Evangelio.
REGOCIJO
Yo aunque nunca supe a Musa
con aquesta toalla vengo,
porque al fin los regocijos
enjugan los sentimientos.
AUGUSTÍN
Permitidme que me quede
que pedir, aunque me veo
en tan grande honor…
TODOS
¿Qué pides?
AUGUSTÍN
Fe.
TODOS
No digas más que eso.
AUGUSTÍN
Aunque eso baste, prosigo,
Fe, dime por qué aún no tengo
de aquellas voces que oí
perdido el sagrado miedo
tras aparato de luz
estola, pan y salero
¿volverá a afligirme el llanto
de mi madre?
FE
No.
AUGUSTÍN
¿El lamento
de la Iglesia volverá
a pedir contra mí al cielo
justicia?
FE
No.
AUGUSTÍN
¿Y qué dirán
después de mí entrambos ecos?
FE
Dirán…
AUGUSTÍN
¿Qué?
TODA LA MÚSICA
«Te Deum laudamus,
Te, Dominum, confitemur…»
Todo lo que dura el himno da vuelta al tablado el acom-pañamiento con las sibilas y músicos y la FE en medio de AMBROSIO y AUGUSTÍN, representando unos y cantando otros
AUGUSTÍN
Si eso han de decir, Ambrosio,
mientras a la fuente llego,
de la fe a que tú me guías
vámoslo glosando a versos.
¡Norabuena!
FE
Yo también,
pues el himno dicto, en medio
de los dos inspiraré
su alternación.
REGOCIJO
No dejemos
de atender, por si es el mismo
canto que ellos compusieron…
LOS DOS
Di, pues, Fe.
FE
Toda la tierra
te venera, oh padre eterno.
AMBROSIO
Y cielos y potestades
y ángeles hacen lo mesmo.
AUGUSTÍN
Serafines y querubes
con incesable concento
te proclaman «¡Santo! ¡Santo
Dios de Sabaoth!».
FE
Y llenos
de la majestad están
de tu gloria tierra y cielo.
MÚSICA
Te Deum laudamus,
Te, Dominum, confitemur.
FE
A ti, Señor, el glorioso
de apóstoles coro excelso…
AMBROSIO
A ti el número laudable
de profetas…
AUGUSTÍN
A ti el bello,
cándido ejército alabe
de mártires.
FE
Y con ellos
por todo el orbe en la tierra
de la Santa Iglesia el gremio
de inmensa majestad Padre
te confiese.
AMBROSIO
A cuyo ejemplo
sea en ella venerado
tu único Hijo verdadero.
AUGUSTÍN
Con el Paráclito Santo,
Spíritu de consuelo.
MÚSICA
Te Deum laudamus,
Te, Dominum, confitemur.
FE
Tú, Rey de la gloria, Cristo…
AMBROSIO
… del Padre Hijo sempiterno.
AUGUSTÍN
Tú, que por librar al hombre
tomaste de hombre alma y cuerpo.
FE
Tú, que no tuviste horror
de Virgen vientre naciendo.
AMBROSIO
Tú, que roto de la muerte,
el lazo a los que creyeron
el reino del cielo abriste.
AUGUSTÍN
Tú, que a la diestra en su Reino
sentado estás…
FE
Tú, a quien juez
antes de venir creemos…
AMBROSIO
Libra…
AUGUSTÍN
Ampara…
FE
Favorece…
AMBROSIO
La familia de los siervos
que con tu preciosa sangre
redimiste…
AUGUSTÍN
Y a su ruego
haz que en gloria eterna sean
contados…
FE
… gozando asiento
entre tus santos…
AMBROSIO
… porque
salvado todo tu pueblo…
AUGUSTÍN
… y bendita tu heredad…
FE
… cada día te alabemos.
AMBROSIO
Y dígnate en el de hoy…
AUGUSTÍN
… sin pecado mantenernos…
FE
… porque tu misericordia…
AMBROSIO
… diga en nosotros viniendo…
AUGUSTÍN
In te, Domine, speravi,
non confundar in eternum.
TODOS
Te, Deum, laudamus,
Te, Dominum, confitemur.
Con esta repetición se entran habiendo dado vuelta al tablado y queda el REGOCIJO solo
REGOCIJO
En tanto que Augustín va
a beber de aquella fuente
cuyo cristal elocuente
alta gracia le dará
para escribir el certamen,
pues ya el plazo se llegó,
bueno será rumiar yo
el borrador del vejamen;
de la copla que pendiente
dejé; el concepto perdí;
cómome una uña y
doyme un porrazo en la frente;
¡oh, qué consonante he hallado!
Nunca él hubiera venido
si no me hubiera mordido
y no me hubiera aporreado.
Mas gente anda entre estos riscos;
¡que a un poeta estorben cuando
de su calva está sacando
milagros y basiliscos!
Salen JUDAÍSMO y GENTILIDAD vestidos de gala
GENTILIDAD
En otro traje vestida,…
JUDAÍSMO
… de otro vestido adornado
oiré sin que sea notado,…
GENTILIDAD
… veré sin ser conocida,…
JUDAÍSMO
… puesto que no dificulto
que nadie lo interior vio,…
GENTILIDAD
… puesto que la Iglesia no
ha de juzgar de lo oculto,…
JUDAÍSMO
… deste certamen el fin…
GENTILIDAD
… desta academia el efeto.
REGOCIJO
Pues ya uno y otro sujeto
pueblan el verde jardín
que hace la falda del monte,
en cuya esfera se ve
el tribunal de la Fe
por templo deste horizonte,
llegad los dos, si venís
buscando el sitio conmigo,
que hacia allá voy.
JUDAÍSMO
Ya te sigo,
que, siendo deste país
estranjero como soy,
bien he menester a quien
me guíe en él.
GENTILIDAD
Y yo también,
pues llego a estos valles hoy
de lejas tierras.
REGOCIJO
¡Pardiez!,
bien puede ser que seáis
sabios los dos y vengáis
por premio, pero esta vez,
perdonad, no tenéis trazas
de llevarle.
LOS DOS
¿Por qué no?
REGOCIJO
Porque al llegaros me dio
cierto olor a calabazas.
GENTILIDAD
Cuando no merezca agora,
algún día podrá ser.
JUDAÍSMO
Yo no vengo a merecer,
sino a oír.
GENTILIDAD
Quién soy ignora;
bien que me oculta —colijo—
el disfraz.
JUDAÍSMO
¿Qué me admiró
(si soy el pesar) que no
me conozca el Regocijo?
Dentro instrumentos y chirimías
REGOCIJO
Ya esta música da aviso
de que la Fe se sentó
en su excelso trono.
JUDAÍSMO
Y yo,
que desde aquí la diviso,
ciego a su vista quedé.
Retíranse los dos
GENTILIDAD
¡Qué parasismo, ay de mí,
me da al mirar desde aquí
el tribunal de la Fe!
REGOCIJO
¿No llegáis?
JUDAÍSMO
Aquí estoy bien,
pues no vengo más que a oír.
REGOCIJO
Y vos, ¿no queréis venir?
GENTILIDAD
Bien estoy aquí también.
REGOCIJO
Yo no, que hago falta allá,
porque el Regocijo soy,
y a dar el vejamen voy
y nombrar los premios.
Vase. Las chirimías
JUDAÍSMO
Ya
sentada se ve.
GENTILIDAD
¡Qué espanto!
JUDAÍSMO
¡Qué asombro!
GENTILIDAD
¡Qué confusión!
JUDAÍSMO
Pero ¿de qué es la aflición?
GENTILIDAD
Pero ¿de qué es el quebranto?
JUDAÍSMO
¡Si el pueblo del Judaísmo
ser su fiscal es notorio!
GENTILIDAD
¡Si ha de ser hoy su auditorio
el pueblo del Gentilismo!
Suenan las chirimías y saliendo delante músicos y acompañamiento. Salen luego de dos en dos SANTO TOMÁS y la sibila DÉLFICA, SAN AMBROSIO y la PÉRSICA, SAN JERÓNIMO y la CUMANA, SAN GREGORIO y la TIBURTINA, y SAN AUGUSTÍN detrás. Y a este tiempo se abre un carro y se ve en él un trono que baja desde lo alto con la FE sentada debajo de un dosel con bufete delante, y en él campanilla y escribanía, y en fuentes los premios que dirán los versos. Siéntanse las sibilas al pie del trono y los cinco a los dos lados en bancos de respaldo
MÚSICA
Quien premios de Fe codicia
llegue sin temer desgracia,
porque, aunque su fuente es Gracia,
su tribunal es Justicia
DÉLFICA
Fe, cuya luz reverencio…
PÉRSICA
… ya todos tienen lugar…
CUMANA
… bien la oración empezar
puedes.
Toca la campanilla
FE
¡Silencio!
MÚSICA
¡Silencio!
FE
Oiga el cielo mi voz, oiga la tierra
(docta, ilustre Academia, cuyo celo,
cuya paz, cuya unión, cuyo desvelo
la Ley, la Religión y el Culto encierra);
oiga el cielo mi voz, oiga la tierra
del nunca fallecido labio mío
la inspiración divina,
y bien como la lluvia su dotrina
y su plática, bien como el rocío
crezca cuando abundante se derrama
sobre la alfombra que tejió la grama,
crezca, digo otra vez, y tierra y cielo
de su verde quietud su azul anhelo
los ámbitos suspendan elevados,
pues cielo y tierra son interesados
en el que canto asumpto peregrino;
pues a la tierra desde el cielo vino,
siendo en la tierra en trasparente velo,
el vivo pan que descendió del cielo,
a aquel, pues, sacrificio que primero
en Abel figuró blanco cordero,
blanco maná en Moisén, y con opimo
fruto en Caleb y Arón blanco racimo,
subcinericio viático en Elías
y esprimido licor en Isaías;
a aquel que soberano
don figuró, no en vano,
del gran Melquisedech el pan y el vino;
a aquel Panal Divino
que en boca del león, que muerto deja,
libó a Sansón, artificiosa abeja,
providente tesoro;
que, sin oro, Joseph dio en granos de oro
y contra su fatiga
vio en masa Abigail, Ruth en espiga;
Pan de proposición, oblación pura
y sobresubstancial vida y dulzura,
antídoto inmortal de nuestro pecho,
memorial del amor, vínculo estrecho
de caridad, manjar del elegido,
cáliz de bendición, Dios escondido,
influencia divina
de liberalidad y peregrina
dádiva transcendente;
a Aquel, en fin, que, en culto reverente,
sacrificio incruento,
misterio de la Fe, gran Sacramento,
tan para todos que en distantes puntos,
propiciatorio a vivos y a difuntos,
de la Pasión memoria,
prenda es feliz de la futura gloria;
esta —de dones pobre, de ansias rica—
católica academia se dedica;
y, pues a tanto empleo
se deja ir el fervor tras el deseo,
bien que nunca le alcanza,
veamos en su alabanza
—graves, doctos sujetos— qué colije
de mis asuntos vuestro afecto. Dije.
JUDAÍSMO
Triste y confuso a su voz,
más que temblé al verla, tiemblo
al oírla.
GENTILIDAD
Yo turbada
ni sé si vivo o si muero.
FE
¿Quién tiene el primer asunto?
AUGUSTÍN
Aunque en número primero,
por tenerle yo, será
último en merecimientos.
FE
Pues para su inteligencia
es bien hacer dél acuerdo,
yo pedí una real canción
de tres estancias, diciendo
cuánto el spiritual
manjar excede, supremo,
al natural.
AUGUSTÍN
A ese asunto
dije así.
JUDAÍSMO
Aparte
¡Cuánto me güelgo
que el primero sea Augustino!
GENTILIDAD
Aparte
¡Cuánto que él empiece aprecio!
JUDAÍSMO
Aparte
¡Pues será turbando el acto!
GENTILIDAD
Aparte
¡Pues será contradiciendo
la acción!
JUDAÍSMO
Aparte
¡Qué ventura!
GENTILIDAD
Aparte
¡Qué
dicha!
FE
¡Silencio!
MÚSICA
¡Silencio!
AUGUSTÍN
Lee.
Si vianda y bebida
es lo más que apetece
nuestra condicional naturaleza,
pues con ellas la vida
se engendra, nace y crece;
¡qué favor!, ¡qué piedad! ¡oh qué fineza
pudo hacer la grandeza
de Dios más adecuada
a nuestro humano ser que haberse dado
en el mismo alimento deseado!,
porque, no hallando repugnancia en nada,
familiarmente fuera
manjar del alma el que del cuerpo lo era.
¡Oh, suma omnipotencia!;
¿qué nación ha tenido
tan propincuo a su Dios que a su Dios coma?,
con tan gran providencia,
que no solo haya sido
refacción con que al hambre y la sed doma
la vianda que toma,
mas refacción con que favorecida
la alma también, cobrando nuevo aliento,
halla en un alimento
con la vida mortal la inmortal vida,
pues, llegando no indigna a su hostia bella,
ella se queda en Dios y Dios en ella.
Y aun con otra excelencia,
que, como natural vianda empalaga
tal vez el pan y a ser nocivo viene,
y, sobrenatural, con la asistencia
de Dios por más y más que satisfaga,
mientras le come más, más hambre tiene.
Conque si allí previene
daño y provecho, aquí también, mostrando
que cuando Cristo por el Padre vive,
vive por Cristo el hombre, si recibe
digno su carne y sangre; pero cuando,
reo de sangre y carne, llega fiero
lobo de Dios a Dios come el cordero.
Basta, canción, que en abreviada summa
a mi turbada pluma
nada le queda que advertir, si advierte
que a un tiempo es Pan de vida y Pan de muerte.
GENTILIDAD
Aparte
¡Qué es lo que escucho! ¡Augustino
en favor de la Fe! ¡Cielos!
JUDAÍSMO
Aparte
¿Quién pudo haberle mudado
de propósito tan presto?
FE
Vamos al segundo asunto,
puesto que después los premios
publicará en el vejamen
el Regocijo.
PÉRSICA
Yo tengo
ese a mi cargo.
FE
Y ¿qué fue?
PÉRSICA
Pídese en él un soneto
que en metáfora de pan
comprehenda, encarnado, al Verbo
nacido y sacramentado.
AMBROSIO
Y yo dije así a ese intento.
GENTILIDAD Y JUDAÍSMO
Aparte
¡Oh, quién no hubiera venido
a oírlo!
FE
¡Silencio!
MÚSICA
¡Silencio!
AMBROSIO
Lee
Ara la tierra el labrador y ella
ya pedregosa, ya árida, ya estraña
tal vez le vuelve espinas, tal cizaña
y tal yerba viciosa da a su güella.
Pero tal vez también, próvida aquella,
que nació para honor de la campaña,
al cándido rocío que la baña
fértil responde, agradecida y bella.
La semilla de Dios es su Palabra,
y aunque en el hombre, ingrata tierra fría,
en vano arroje el grano, el surco abra;
no cuando a virgen tierra se la fía,
con que hoy la Iglesia Pan de Ángeles labra,
siendo la Fe la troj, la mies María.
FE
¿Quién es quien se sigue agora?
DÉLFICA
A mí me tocó el tercero
asunto. Una tradución
pedí del idioma hebreo
al vulgar, que en tres otavas
publique aquel triunfo excelso
de la Cruz en el Final
Juicio.
JERÓNIMO
Por dos fines creo
que a Jerónimo ha tocado
tu propósito; el primero
por tradución y el segundo
porque siempre al oído tengo
la trompeta de ese día.
JUDAÍSMO
Y aun el de hoy, ¡ay de mí!, pienso
que la tengo yo, según
me está asombrando el estruendo
de su horror.
GENTILIDAD
Estremecida
le oiré.
FE
¡Silencio!
MÚSICA
¡Silencio!
JERÓNIMO
Cristo en la cruz, según en Isaías,
sin majestad está, sin hermosura;
Cristo en la cruz, según sus profecías,
David con lustre y pompa le asegura.
¿Cómo podrán las traduciones mías
carear estos dos testos de Scritura,
si no es que uno en la cruz le ve espirando
y otro en la cruz, también,
[le ve triunfando?
Luego aquellas tinieblas que cubrieron
de horror al mundo, al espirar indicio,
mandadas dél no sin misterio fueron
de la que dél mandadas verá el Juicio.
Y, como aquellas padecer le vieron,
vencer estotras le verán, suplicio
y triunfo uniendo, pues la que allí ara,
aquí será de su justicia vara.
Y así a la espalda, no como solía,
la traerá, que a la cruz vendrá abrazado,
y es que cuando el pecado redimía
no quiso ver la costa del pecado;
cuando le juzgue en su tremendo día
verla querrá, por ver justificado
la sangre que dejó vertida en ella
quien supo aprovechalla y quien perdella.
CUMANA
El cuarto asunto es el mío
y en él pidió mi deseo
en tres décimas razón
de por qué el dichoso tiempo
que vivió Cristo en el mundo
todo fue paz y consuelo,
y después ansia y fatiga.
GREGORIO
Yo dije así a ese misterio.
GENTILIDAD
Atienda, pues vi esta paz
en Otaviano y Tiberio.
JUDAÍSMO
Yo bien vi la paz; la causa
no vi.
FE
¡Silencio!
MÚSICA
¡Silencio!
GREGORIO
Dista la delicia vana,
a que nuestro ser se inclina,
de la delicia divina
cuanto la porción humana
del cuerpo a la soberana
porción del alma distó;
en la venida se vio
de Cristo, pues conocía
el mundo el bien que tenía
y a quien se le daba no.
Porque entre Sentido y Fe
temporal y eterno unido,
goza lo que ve el Sentido
y la Fe lo que no ve;
y así aquel tiempo que fue
todo en el mundo alegría
fue todo en él tiranía,
malogrando la abundancia
de sus dichas la distancia
que entre Fe y Sentido había.
Conque si hoy considerara
que tiene a Dios tan presente
como entonces, dignamente
de uno y otro bien gozara;
y es la consecuencia clara:
pues está, ¡oh, Pan!, Dios en Vos,
y siendo los siglos dos,
el distar este de aquel
no es porque Dios falta a él,
sino porque él falta a Dios.
TIBURTINA
Yo a la música inclinada
pedí que sonoro, tierno
cántico glose una copla.
TOMÁS
Y yo hice en ella estos versos.
FE
Siendo cántico, razón
será que de ella haga acuerdo
la Música y que acompañe
a la glosa, repitiendo
el verso que va glosando.
TIBURTINA
La copla es esta.
FE
¡Silencio!
MÚSICA
A tan alto Sacramento
venere el mundo rendido,
y el Antiguo Documento
ceda al Nuevo Testamento,
supliendo la Fe al Sentido.
TOMÁS
Canta, oh lengua, del glorioso
Cuerpo el misterio, y con él
de la sangre el don precioso
que en precio del mundo aquel
Rey, fruto de generoso
Vientre, derramó contento
por que tierra firmamento
y abismo en su admiración
den debida adoración…
ÉL Y MÚSICA
… a tan alto Sacramento.
TOMÁS
Para nosotros fue dado,
de intacta Virgen nacido,
y en nosotros conversado,
de su palabra esparcido
el fruto cobró encerrado
con orden maravillosa.
Luego habiendo al mundo sido
güésped, será acción piadosa
que venida tan dichosa…
ÉL Y MÚSICA
… venere el mundo rendido.
TOMÁS
El Verbo fue hecho primero
carne, luego el verdadero
Pan también carne hecho fue
y solo basta la Fe
en un corazón sincero
para que el sentido atento
no flaquee en lo infinito
de tan divino portento,
viendo unir el nuevo rito…
ÉL Y MÚSICA
… y el antiguo documento.
TOMÁS
Y así, para que afirmado
en tan gran prodigio esté,
es bien que el hombre postrado
gracias al que engendra dé
y gracias al engendrado
y gracias al procedido
y que el Viejo (del oído,
cautivo el entendimiento)…
ÉL Y MÚSICA
… ceda al Nuevo Testamento,
supliendo la Fe al Sentido.
FE
Pues ya no queda por hoy
otro bien, los premios puede
publicar el Regocijo.
Sale el REGOCIJO con borla y capirote, de dotor en una peña que haga güeco como cátedra
REGOCIJO
Adsum, y pues es decente
que a lo grave en estos casos
siga lo jocoso, empiece
el vejamen, y ninguno
se me enoje o se me queje,
que, pues del palo y del pan
han traído vuesarcedes,
no será mucho que agora
del pan y del palo lleven.
Lee una cédula
Esta cédula, señores,
a esta Academia condena
llamar buena, y sus errores
funda en cómo ha de estar buena
si está en poder de dotores.
Lee otra
Esta pregunta, ¿por qué
se vinculó la poesía
a una fuente de agua fría?
Lee otra
Y esta responde, que fue
porque dijo un adivino,
que los calendarios fragua,
que la mayor señal de agua
es no tener para vino.
His non obstantibus, dudo
por dónde salga ni entre
al empeño en que me ha puesto
mi condicioncilla alegre,
porque si empiezo, señoras
mías, por vuesas mercedes,
A las sibilas
llamarlas Musas no sé
qué sea estilo conveniente;
porque Musa se declina
musa, muse, y me parece
que no es entender la musa
decir groseros desdenes,
pues toda declinación
suena mal en las mujeres,
y es declinar una dama
grandísimo inconveniente,
y aun un hombre también, puesto
que algunos de los presentes,
declinando de su edad,
a la de niño se vuelve;
no se me esconda Augustino,
porque él sea, esto lo pruebe:
lo poco que ha, que a la pila,
le llevaron, y pues viene
a ser un recién nacido,
no de sabio se me precie,
ya que de lo niño hablamos,
pues, cuando menos se piense,
pensando que piensa más,
podrá ser que en el mar llegue
a concluirle otro Niño
que entienda lo que él no entiende;
tamañito el corazón
se le ha puesto, por que aliente
será justo darle otro
del color que el fuego enciende;
désele la Fe, pues es
su asunto el que la merece
igual premio, pero sea
cantándole este motete:
«Por que no de balde
goce el corazón
llévele atravesado
con flechas de amor.»
MÚSICA
«Por que no de balde
goce el corazón
llévele atravesado
con flechas de amor.»
Con esta repetición se levanta AUGUSTINO y, llegando con reverencia a la mesa, la FE le da un corazón con flechas. Vuelve a su lugar sonando las chirimías
REGOCIJO
¡Qué contento que ha quedado!
Parece amante billete
de los que un corazoncito
pintaban antiguamente.
¡Tenga cuidado con él!
Y por que no se le quiebre,
no se fíe de que Ambrosio
los andadores le lleve;
que, aunque Ambrosio de la miel
el dulce atributo tiene,
propia merienda de niños,
podrá ser tal vez le adiestre
donde la miel sea de jara
que desabra y no deleite.
Dígalo un pontifical,
como el que a él en premio ofrecen,
de tela de Milán, que es
la silla donde se siente,
pues, cargándole algún día,
de otro semejante a ese,
se le hará llevar a Hipona;
o pésele o no le pese,
y si pesara, según
de aqueste mote se infiere:
«Aunque Ambrosio se vea
como un obispo,
el que es padre de pobres
jamás es rico.»
MÚSICA
«Aunque Ambrosio se vea
como un obispo,
el que es padre de pobres
jamás es rico. »
Con esta repetición, música y chirimías, se levanta la DÉLFICA y tomando de la FE un báculo pastoral se le da a AMBROSIO que le recibe con reverencia
REGOCIJO
De lo que dije de Hipona
que le ha pesado parece;
pues, aunque África desierta
sea, no le desconsuele
la soledad, que yo sé
que como ha buscado siempre
Jerónimo los desiertos,
tal vez que discurra y piense
en sus escritos le hará
una visita, y no tiene
que cuidar del hospedaje,
que es tan cortesano güésped
que con un canto a los pechos
tomará lo que le dieren;
y si no denle una piedra
en premio, a ver si la quiere,
que él la hará piedra preciosa,
aunque ella al tomarla muestre
que el tiempo es mal boticario,
pues, cuando el pecho le duele,
en vez del azúcar piedra
le sisa los ingredientes,
y sin la azúcar le da
la piedra tan solamente;
y, perdonando al vejamen,
el que del vocablo juegue
con aqueste motecito
se arrime este penitente:
«Pedernal es su pecho
y el fuego incluyes
tal que aun piedras bezares
son piedra lumbre.»
MÚSICA
«Pedernal es su pecho
y el fuego incluye
tal que aun piedras bezares
son piedra lumbre.»
Música y chirimías, y dale con la misma ceremonia la FE una piedra a la DÉLFICA y ella a JERÓNIMO
REGOCIJO
No quiero decirle más,
que, como a enojarse llegue,
hará que el león más fiero
como un cordero le tiemble.
Mas Gregorio aplacará
su enojo, que, blando siempre,
con entrañas de paloma
no hay desazón que no temple;
no sé cómo dicen dél
que mala condición tiene,
y no hay cosa que le haga
buen estómago, si atienden
los que lo dicen, a que es
poeta tan excelente
que en lo lírico deleita
y en lo cómico divierte,
tanto, que la más sencilla
ave a su voz se suspende;
o, si no, veamos si aquella,
paloma que en premio adquiere,
en la mano se la dan
y al oído se le viene,
diciendo el mote en arrullos
que de la paloma aprende:
«Qué mucho altos misterios
ser sus escritos,
si hay quien se los diga
siempre al oído.»
MÚSICA
«Qué mucho altos misterios
ser sus escritos,
si hay quien se los diga
siempre al oído.»
Dale la CUMANA una paloma plateada
REGOCIJO
Como un pontífice está
con el premio, y dignamente,
sin que Tomás lo murmure,
pues ni voz ni labio mueve,
y aun por eso le llamaron
el buey mudo en sus niñeces,
porque calló hasta que pudo
dar un mugido tan fuerte
que estremeció a su bramido
toda la herética gente,
por quien quedó aquel adagio
necesitados de verse
a ponerle mala cara
necesitas caret lege.
El Sol de justicia dicen
le dijo dél escribiese,
y así es bien que en un collar
de oro un sol a otro sol premie;
désele la Tiburtina,
a quien su asumpto compete,
y cántele aqueste mote,
pues canta tal lindamente:
«Pues cualquiera por premio
su insignia tiene,
goce del Sol la insignia
quien la merece.»
TIBURTINA
«Pues cualquiera por premio
su insignia tiene,
goce del Sol la insignia
quien la merece.»
MÚSICA
«Pues cualquiera por premio
su insignia tiene,
goce del Sol la insignia…
JUDAÍSMO Y GENTILIDAD
… ni él la merece
ni otro ninguno esos premios.»
Todos levantándose alborotados
TODOS
¿Quién habla así?
JUDAÍSMO
Quien no puede
sufrir más que el corazón
colérico, no reviente
el abrasado volcán
de su pecho.
GENTILIDAD
Quien no quiere
disimular más las iras
de sus suspiros ardientes.
REGOCIJO
Destruyéronme el vejamen.
FE
Y ¿quién eres tú? ¿Quién eres
tú también? Que yo lo oculto
juzgar no puedo.
JUDAÍSMO
Un oyente
pueblo, el Judaísmo soy…
GENTILIDAD
Yo el Gentilismo.
JUDAÍSMO
… que al verte…
GENTILIDAD
… que al oírte…
JUDAÍSMO
… cuanto estimas…
GENTILIDAD
… cuanto aplaudes y engrandeces…
JUDAÍSMO
… esos asuntos…
GENTILIDAD
… contra ellos…
LOS DOS
… argüir sus dogmas quieren.
REGOCIJO
Destruyéronme el vejamen.
FE
¡Locos!, ¡bárbaros! ¡No es este
teatro general de escuelas
para que en él se argumente!
Allá os veréis; y así, ahora,
dejad el florido albergue
del sacro Pernaso.
TOMÁS
Yo
les haré que le despejen.
¡Salid, cancerados monstruos,
de sus términos!
Levanta el báculo que ha tenido siempre con la cruz de la Inquisición
JUDAÍSMO
¡Detente,
Tomás!, que esa blanca y negra
cruz que en tu báculo tienes,
tanto al mirarla me turba,
tanto al verla me estremece,
sobre haber visto a la Fe
que en su tribunal se asiente,
que, ciego y turbado, no
sé qué rayo vibra fuerte
contra mí, que, de ella huyendo,
es bien que estos montes deje
y vago y prófugo vaya
donde tu horror no me encuentre
ni sepa de mí.
Vase
TOMÁS
¿No huyes
tú también?
GENTILIDAD
Aunque lo intente,
no puedo mover la planta
helada, caduca y débil,
y así ante tu tribunal,
oh Fe, humilde y obediente
te pido misericordia.
FE
Mi piedad te la concede,
que ante mí nadie que pide
misericordia padece;
llevalda al monte vosotras
y agradezca el que lo entiende
ver a la Gentilidad
en aqueste rasgo breve
heredera de la gracia
que el ciego judaísmo pierde.
SIBILAS
Ven con nosotras al monte.
GENTILIDAD
Contenta, ufana y alegre
viviré en tal compañía.
Vanse las SIBILAS con la GENTILIDAD
FE
Vosotros, con los laureles
de los adquiridos dones
que mereció dignamente
vuestro desvelo, volved
a los piadosos albergues
de vuestras patrias y siglos.
LOS CINCO
¡A tu orden estamos siempre!
Vanse los cinco y vuelve el JUDAÍSMO
REGOCIJO
Destruyéronme el vejamen.
JUDAÍSMO
¡Oíd! ¡Esperad!
FE
¿A qué vuelves?
JUDAÍSMO
A morir desesperado
viendo que todos se ausenten
ricos de premios y dones
sin que en mis dogmas esperen
razones que los concluyan.
FE
Sacrílego, ingrato, aleve,
¿qué razones puedes dar?
JUDAÍSMO
Las que veas que convencen
de ese imaginado monte
que haces que hoy se represente
real a la vista, no siendo
más que un concepto aparente,
los no acertados asuntos.
FE
Aunque argüirlos intentes,
¿cómo podrás contra tales,
sujetos que Adtlantes fuertes
son del cielo de la Fe?
JUDAÍSMO
¿Adtlantes?
FE
Sí.
JUDAÍSMO
¿De qué suerte?
FE
En tanto que para ti
mi luz se desaparece,
Empieza a subir el trono con la FE como bajo primero y, al mismo tiempo, vuelve a abrirse el monte con las sibilas y la GENTILIDAD con ellas. En el lugar eminente y en otro carro sube un orbe celeste, los hombros de los cinco dotores como que ellos le sustentan y, a su tiempo, abriéndose el globo, se ve en él un niño con una cruz y hostia y cáliz
vuelve los ojos, verás
que el monte a tu vista vuelve
donde la Gentilidad
el lugar que tuve tiene;
a cuyo tiempo también
verás que, como eminente,
él fingió allí imaginados
sus riscos, flores y fuentes;
allí imaginado cielo
hoy los premiados mantienen,
siendo Atlantes de aquel orbe
que estriba en ellos sus ejes.
JUDAÍSMO
¡Quién por no verlo cegara!
SIBILAS
Feliz, Gentilidad, eres,
pues te da la Fe su asiento.
GENTILIDAD
Yo le admito humildemente
con la esperanza de que
le he de gozar para siempre.
GREGORIO
Yo con alas de paloma
es bien que a este cielo vuele.
JERÓNIMO
Yo, aunque los defetos míos,
sus altas puertas me cierren,
llamaré a ella con la dura
piedra que mi pecho hiere.
AMBROSIO
El peso deste cayado
más que el deste orbe celeste
os sacrifico, Señor.
AUGUSTÍN
Yo un nuevo spíritu en este
nuevo corazón.
TOMÁS
De un sol
yo la luz resplandeciente.
REGOCIJO
Destruyéronme el vejamen.
JUDAÍSMO
¿Qué de todo aquesto infieres,
Fe?, que yo no sé aquel orbe
qué incluye ni qué contiene.
FE
El Sol del sacro Pernaso.
JUDAÍSMO
¿De qué suerte?
TODOS
¡Desta suerte!
Ábrese el globo
NIÑO
Yo del verdadero Apolo,
luz de luz, en la eminente
cumbre de aquel monte, agora
triunfante me miro en este
porque paso el cruento ocaso
del eclipse de mi muerte,
y así en el Pan de la Fe
claro cielo que mantienen
tantos doctísimos polos
nunca muero y vivo siempre.
GENTILIDAD
¡Qué ventura!
JUDAÍSMO
¡Qué desdicha!
TIBURTINA
¡Qué gozo!
JUDAÍSMO
¡Qué pena fuerte!
GREGORIO
¡Qué felicidad!
JUDAÍSMO
¡Qué ira!
DÉLFICA
¡Qué aplausos!
JUDAÍSMO
¡Qué ansias crueles!
JERÓNIMO
¡Qué alegría!
JUDAÍSMO
¡Qué tristeza!
PÉRSICA
¡Qué consuelos!
AUGUSTÍN
¡Qué placeres!
JUDAÍSMO
¡Qué rabias y qué pesares!
AMBROSIO
¡Qué contentos!
TOMÁS
¡Y qué bienes!
JUDAÍSMO
¿Qué angustias y qué afliciones!
CUMANA
¡Qué dulce vida!
JUDAÍSMO
¡Y qué muerte!
FE
Pues, por que mejor lo diga,
repetid todos alegres:
«Aunque aqueste certamen
hoy cinco premie…
TODOS Y MÚSICA
«Aunque aqueste certamen
hoy cinco premie…
FE
… premios hay para todos;
todos se acerquen…
TODOS Y MÚSICA
… premios hay para todos;
todos se acerquen…
FE
… a este nuevo Pernaso,
pues es constante…
TODOS Y MÚSICA
… a este nuevo Pernaso,
pues es constante…
FE
… que quien llama a todos
no exceta a nadie.»
TODOS Y MÚSICA
… que quien llama a todos
no exceta a nadie.»
JUDAÍSMO
Sino a mí que de mis yerros
no es bien que perdón alcance,
aunque le alcance, el que humilde
siempre a vuestras plantas yace.
Ciérranse los tres carros repitiendo la música
- Holder of rights
- Tracing Regularities in Pedro Calderón de la Barca's Dramatic OEuvre with a Computational Approach
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