Personajes

  • EL PODER
  • LA SABIDURÍA
  • EL AMOR
  • LA SOMBRA
  • LA LUZ
  • EL PECADO
  • EL HOMBRE
  • LA TIERRA
  • EL AIRE
  • EL FUEGO
  • LA AGUA
  • EL ENTENDIMIENTO
  • EL ALBEDRÍO
  • MÚSICOS
Salen los Elementos, luchando en rueda, asidos de una corona.
AGUA
¡Mía ha de ser la corona!
AIRE
¡El laurel ha de ser mío!
TIERRA
¡No hará, mientras yo no muero!
FUEGO
¡No será, mientras yo vivo!
AGUA
Este lazo, de los cuatro
nunca hasta aquí dividido,
no ha de romperse, si yo
no reino.
TIERRA
Que en el principio
Dios hizo el Cielo y la Tierra
se dirá, luego debido
me es el vasallaje, siendo
la que a los tres me anticipo,
pues será de fe que a mí
a par del Cielo me hizo.
AIRE
Tierra que árida y vacía
estás, que así ha de decirlo
la misma letra, si soy
el Aire, a cuyos alivios
has de beber los alientos,
¿por qué compites conmigo?
AGUA
El espíritu de Dios,
inspirado de sí mismo,
sobre las aguas fluctúa,
que son la faz del abismo;
luego, si sobre las aguas
el espíritu divino
de Dios es llevado, al Agua
debéis los demás rendiros.
FUEGO
Un globo y masa confusa,
que poéticos estilos
llamarán caos y nada
los profetas, compusimos
los cuatro; pues, ¿por qué, siendo
hija hermosa de mis visos
la luz, la primer criatura
con que a todos ilumino,
queréis que el Fuego no sea
de los cuatro el preferido?
Luchan los cuatro.
TIERRA
¿Tú el preferido, Agua? ¡Deja
libres los términos míos!
AGUA
¡Déjeme el Aire los brazos
de mis mares y mis ríos!
AIRE
¡En dejándome a mí el Fuego
la presa de mis suspiros!
FUEGO
¡Cuando me deje la Tierra,
opaco cuerpo que ciño,
resplandecer y lucir!
Luchando siempre.
TIERRA
¡Con Aire y Agua compito!
AIRE
¡Yo con el Agua y el Fuego,
que son los dos con quien lidio!
AGUA
¡Yo con el Aire y la Tierra!
FUEGO
¡Yo con la Tierra y contigo!
Dicen dentro a un mismo tiempo iguales Poder, Sabiduría y Amor los versos que repetirá la música y los cuatro se suspenden.
LOS TRES
¡Agua, Tierra, Fuego y Aire…
MÚSICA
Agua, Tierra, Fuego y Aire…
LOS TRES
…que contrariamente unidos…
MÚSICA
…que contrariamente unidos…
LOS TRES
…y unidamente contrarios…
MÚSICA
…y unidamente contrarios…
LOS TRES
…en lucha estáis, dividíos!
LOS CUATRO
¿Quién nos lo manda?
Déjanse partiendo la corona y salen el Poder, anciano venerable, y Sabiduría y Amor de galanes.
PODER
El Poder,
que, eternamente infinito,
pudo.
SABIDURÍA
La Sabiduría,
que supo desde el principio
disponerlo así.
AMOR
El amor,
que, de los dos procedido,
también lo quiso.
AGUA
¿De suerte,
que un mismo poder…
AIRE
…que un mismo
saber…
TIERRA
…que un mismo querer…
FUEGO
…en tres personas distinto…
AGUA
…y en sola una voluntad…
AIRE
…juntarnos y dividirnos…
LOS CUATRO
…quiso, supo y pudo?
LOS TRES
Sí,
porque pudo, supo y quiso.
AGUA
A esa voz…
AIRE
A ese precepto…
TIERRA
A ese imperio…
FUEGO
A ese dominio…
AGUA
…yo me humillo.
AIRE
…yo obedezco.
TIERRA
…yo me postro.
FUEGO
…y yo me rindo.
LOS CUATRO
Y de la pasada lid
en la pretensión desisto.
PODER
Oíd, que no por eso cesa
vuestro campal desafío,
que, aunque enemigos no os quiero,
tampoco no os quiero amigos.
A ser vuestras cualidades
una, ¿no fuera preciso
con natural simpatía
uno en otro convertiros
y que os mezclárades juntos
para no durar distintos?
Y ahora, a contrario, a ser varias
las cualidades, ¿no es visto
que también había de hacer
la antipatía lo mismo
y os desavinierais, para
no conservaros contiguos?
Luego, convino que haya
cualidades en que uniros
y que haya cualidades
en que oponeros convino;
pues, en una parte opuestos
y en otra parte benignos,
es fuerza que eslabonados,
cuando vaya a dividiros
el odio, os tenga el amor;
y que amigos y enemigos
duréis conformes y opuestos
lo que duraren los siglos.
SABIDURÍA
Y ya que el sumo Poder
a los cuatro ha dividido,
mantenidos en igual
balanza, igual equilibrio,
entre la Sabiduría
a dar los puestos y oficios
que habéis de tener; vea el orbe
que, si la creación ha sido
atribución del poder,
lo es de la ciencia el arbitrio.
Divididas, pues, las aguas
de las aguas, su nativo
curso, en el cielo un hermoso
firmamento cristalino
formen, para que elevado
el Fuego a eminente sitio,
en él temple sus ardores,
comunicándose tibio
al Aire; el Aire ciñendo
en vagaroso circuito
al Agua, que se quedó
inferior, haga lo mismo,
templando sus humedades;
y ella, en undoso recinto,
componga una agregación
de cristales, cuyos vidrios,
siempre inquietos, nunca rompan
de sus márgenes los grillos,
para que, desocupados
de la Tierra los distritos,
los hombros descubra, en quien
descanse el grave, el prolijo
peso de tanto eminente
universal edificio.
AMOR
Y ya que la agregación
de alegóricos sentidos
da la creación al Poder
y el orden de sus disignios
a la Sabiduría, bien
dará al Amor el cariño
de verlos con nuevos dones
ufanos y enriquecidos.
Y así, al Fuego adorne el sol
y luna, estrellas y signos,
presidiendo al día y la noche,
uno en rayos y otro en visos.
Al Aire pueblen las aves,
hermoseando sus vacíos
los matices de las alas,
los cánticos de los picos.
Al Agua habiten los peces,
primeros bajeles vivos,
que sulquen su esfera a tornos,
que naden su seno a giros.
Troncos, plantas, frutos, flores
en vistosos laberintos
la tierra cubran, en quien,
ya familiares, ya esquivos,
diversos brutos habiten,
teniendo para su asilo
los domésticos las selvas,
los montaraces los riscos.
Y, pues del Poder criados
y de la Ciencia instruidos
y adornados del Amor
os veis, sed agradecidos
al Señor, cuyo poder,
ciencia y amor os bendijo.
Bendecidle, pues, vosotros
en dulces cantos y himnos.
FUEGO
Sí haremos, porque en el día
del Señor los regocijos
también son culto y, supuesto
que las cuatro esferas fuimos,
organizadas debajo
de compás métrico y ritmo,
vaya de música y baile,
diciendo todas conmigo…
Cantando.
Cuanto en Fuego, Agua, Aire y Tierra…
MÚSICA
Cuanto en Fuego, Agua, Aire y Tierra…
FUEGO
…vuela, sulca, nada y yerra…
MÚSICA
…vuela, sulca, nada y yerra…
FUEGO
…y en sí las obras encierra…
MÚSICA
…y en sí las obras encierra…
FUEGO
…de Poder, Ciencia y Amor…
MÚSICA
…de Poder, Ciencia y Amor…
FUEGO
…¡bendecid al Señor!
MÚSICA
…¡bendecid al Señor!
FUEGO
Ángeles, criaturas bellas,
cielo, sol, luna y estrellas,
con vuestro hermoso esplendor…
MÚSICA
…¡bendecid al Señor!
AIRE
Canta
Nubes de blando rocío,
primavera, invierno, estío,
niebla, luz, sombra y albor…
MÚSICA
…¡bendecid al Señor!
TIERRA
Canta
Montes, valles y collados
y cuanto en selvas y prados
hay desde el cedro a la flor…
MÚSICA
…¡bendecid al Señor!
AGUA
Canta
Mares, ríos, balsas, fuentes
y cuanto en vuestras corrientes
vive a merced de su amor…
MÚSICA
…¡bendecid al Señor!
FUEGO
Ya, Señor, que el hacimiento
de gracias abrió el camino
para que, quebrado el hielo
del temor, pueda contigo,
o por ser lenguas el Fuego,
o por ser el más activo,
a hablar de parte de todos,
que me escuches te suplico.
El duelo en que nos hallaste
fue no tan solo nacido
de nuestras contrariedades,
mas también de nuestros bríos,
procurando cada uno
ser al otro preferido;
porque, siendo, como es,
este inferior edificio
de la fábrica del orbe
un conquistado dominio,
reino aparte de tu imperio
y colonia de tu Impirio,
para mantenerse en paz,
y justicia le es preciso
tener uno que prefiera
a los demás, pues no ha sido
posible que se conserve
neutral un cetro diviso.
Y, no teniendo heredero
tú que pueda preferirnos,
uno de los cuatro es fuerza
que haya, Señor, de regirnos,
si no es ya que tus favores,
de nuestra razón movidos,
nos provean de un virrey,
alcaide, juez o ministro,
a quien en tu nombre demos
la obediencia, que no es digno
que alumbre el Fuego, la Tierra
fructifique, el centro frío
divida climas, el Aire
aliente y todos remisos
no sepamos para quién
tanto aparato previno
beneficios que, no usados,
dejen de ser beneficios.
LOS CUATRO
Esto es, Señor, lo que humildes
todos a tus pies pedimos.
PODER
Gran corte del universo,
leales vasallos míos,
desistid de la contienda
que los cuatro habéis tenido,
pues, por poneros en paz,
quiero un secreto deciros
que hasta ahora de mi mente
para ninguno ha salido.
Yo, que sin necesidad
de criaturas, de edificios,
de pompas y majestades,
en principio, sin principio,
para fin, también sin fin,
dentro estaba de mí mismo,
por ostentarme criador,
saqué, con solo decirlo,
del ejemplar de mi idea
las obras que ya habéis visto.
Estando, pues, en mi trono,
cercado de los ministros
que más hermosos, más puros
crié para mi servicio,
les revelé cómo había,
por mostrarme más benigno,
más liberal, más amable,
para mi esposa elegido,
y reina suya, a la humana
naturaleza, cuyo hijo
heredero por la gracia
sería del imperio mío.
Uno, pues, de los vasallos,
el más sabio, hermoso y lindo,
de su ciencia y su hermosura
soberbio y desvanecido,
por no jurar vasallaje
a inferior ser, atrevido
se opuso a mis providencias;
dispuesto a sus precipicios,
tocó al arma en mis estados
y con opuestos caudillos
vinieron a la batalla
las virtudes y los vicios.
Ya alentado el bronce suena,
ya responde el parche herido,
ya cruje armado el acero…
Mas, ¿para qué lo repito,
si en arrastrados despojos
es con eterno castigo
el clarín de mi victoria,
la trompa de su gemido?
Viendo mi primer cuidado
en esta parte perdido,
pues la criatura mejor
oponerse al criador quiso;
escarmentando (bien puedo
en esta frase decirlo,
que no es baja voz que a mí
me escarmienten los delitos),
quise, acudiendo a mis ciencias,
consultarme a mí conmigo
si en la segunda criatura,
sujeto hermoso que elijo
para mi heredero, había
de sucederme lo mismo.
A cuyo efecto mi eterna
Sabiduría me dijo…
SABIDURÍA
Yo, que sé todas las ciencias,
de que son fieles testigos
los astros (pues que no hay
en todo ese azul zafiro,
encuadernado volumen
de quien el sol es registro,
ninguno que por su nombre
no llame, adverso o propicio);
yo, para quien el presente
tiempo solamente es fijo,
pues, si miro hacia el pasado
y si hacia el futuro miro,
es tiempo presente todo
futuro o pasado siglo;
habiendo, con mi presencia
en ese dorado libro
de once hojas de cristal,
previsto al hombre, he previsto
que, si del lóbrego seno
de la tierra, el duro silo
de sus entrañas, el ciego
vientre de su obscuro limbo,
donde sin ser alma y vida,
discurso, elección, ni aviso,
en metáfora de cárcel
hasta ahora le has tenido,
le sacas a luz, no menos
ingrato y desconocido
te será el hombre que el ángel,
poniendo en tan gran conflicto
a todo el género humano
que a sombra de su delito,
sea el ámbito del orbe
tan heredad del abismo,
que nazcan de sus raíces
el pasmo, el susto, el peligro,
el adulterio, el rencor,
el hurto y el homicidio.
Pero, ¿qué mucho si, habiendo
una vez introducido
la palidez de la muerte
sus últimos parasismos,
será tan universal
el morir? Pues si yo mismo
en tu nombre, para enmienda
de sus errores, admito
humano ser, aun yo…
PODER
Cesa,
que el Amor se ha enternecido.
AMOR
Sí, pero no sin consuelo
que pueda servir de alivio.
Los amenazados riesgos
no son, Poder, tan precisos
que hayan de ser, pues no fueran
coarctando al hombre el arbitrio,
ni mérito las virtudes,
ni demérito los vicios.
Si todo este sumptuoso
aparato, en quien admiro
en el Fuego lo brillante,
en el Aire lo lucido,
en el Mar lo prodigioso,
como en la Tierra lo rico,
para el homber lo criaste
y es él el que te ha debido
la tarea de seis días,
¿no disuena a un Amor pío
hacerlo para él y no
hacerle a él? Y, si los cinco
talentos que le has de dar
han de ser cinco sentidos,
si tres potencias los tres
y si uno razón y juicio,
deja que el Entendimiento,
con el racional distinto,
le advierta del bien y el mal,
dándole un libre albedrío
con que use del mal o el bien,
que, ya una vez concebido
en tu soberana idea,
no ser el que en ella ha sido,
dejando de ser, sin ser,
es darle por merecido
el castigo antes del yerro;
pues no puede haber castigo
como no ser el que fuera.
Y así, como Amor, te pido
nazca el hombre y sepa el hombre
que aqueste imperio y tu Impíreo
por sí mismo ha de ganarle
o perderle por sí mismo.
PODER
Aquello (vuelvo al discurso)
la Sabiduria me dijo
y esto me dijo el Amor,
cuando me tenía indeciso
si en la segunda criatura
me sucediera lo mismo
que en la primera, conque
de la Ciencia prevenido
y movido del Amor,
(que aunque en los tres no distingo
mayor ni menor, primero
ni postrero, siempre inclino
más el Poder al Amor),
a sacar me determino
de la prisión del no ser,
a ser, este oculto hijo
que, ya de mi mente ideado
y de la tierra nacido,
ha de ser príncipe vuestro.
Y así, sin que haya sabido
quién es, por dejar abierto
a la experiencia un resquicio,
hoy del damasceno campo
a un hermoso alcázar rico,
que, a oposición de azul cielo,
será verde paraíso,
le trasladaré, y en él,
después que con mis auxilios
le haya su luz ilustrado,
le daré el raro prodigio
de la Gracia por esposa.
Si procediere benigno,
atento, prudente y cuerdo,
obedecedlo y servidlo,
durando en su vasallaje.
Mas si procediere altivo,
soberbio y inobediente,
no le conozcáis dominio,
arrojadle de vosotros,
pues, como el Amor ha dicho,
puesta su suerte en sus manos,
el logro o el desperdicio
o por sí le habrá ganado,
o por sí le habrá perdido.
¿Juráislo así?
LOS CUATRO
Sí juramos.
TIERRA
Y yo, en fee de que lo admito,
de los limos de la tierra
con este polvo te sirvo
para su formación.
AGUA
Yo,
para amasar ese limo,
te daré el cristal.
AIRE
Yo luego,
porque cobre el quebradizo
barro en su materia forma,
te daré el vital suspiro
que hiriendo en su faz le anime.
FUEGO
Y yo, aquel fuego nativo
que con natural calor
siempre le conserve vivo.
PODER
Venid, pues, y al hombre hagamos.
AGUA
¿«Hagamos» en plural dijo?
AIRE
Sí.
AGUA
Pues, ¿cómo, si con solo
«hágase» todo se hizo,
«hágase» no dijo al hombre?
FUEGO
Ese es evidente indicio
que puso en él más cuidado
que en todo.
PODER
¿Qué aguardáis? Idos
a esperarle y recibirle
en el alcázar que os digo,
donde, guiado de la Gracia,
sean aplausos festivos
su primer salva.
FUEGO
Primero
iremos, Señor, contigo
hasta el damasceno campo,
volviendo a decir el himno…
MÚSICA
Cuanto en Fuego, Aire, Agua y Tierra…
La Sombra sale por una parte y por otra se van; y la Sombra repite lo que cantan.
SOMBRA
Cuanto en Fuego, Aire, Agua y Tierra…
MÚSICA
…vuela, brilla, sulca y yerra…
SOMBRA
…vuela, brilla, sulca y yerra…
MÚSICA
…y en sí las obras encierra…
SOMBRA
…y en sí las obras encierra…
MÚSICA
…de Poder, Ciencia y Amor…
¡bendecid al Señor!
SOMBRA
…de Poder, Ciencia y Amor…
¿bendecid al Señor?
¿Cuándo el acento fue rayo veloz,
trueno el eco, relámpago la voz,
flecha el aire, dogal
el suspiro, el anhélito puñal,
sino hoy, que contra mí
las cláusulas del cántico que oí
el relámpago, rayo, el trueno son
dogal, flecha y puñal del corazón?
¡Oh, qué mal ejemplar
al áspid mi quebranto ha de dejar,
pues, siendo el áspid yo,
que de la luz huyendo se escondió,
resulta ser en él
la música el conjuro más cruel!
Pero miente el dolor,
que si él se da a partido, no el furor,
la ira, la rabia, el pasmo, el frenesí,
que ha introducido en mí
que, del no ser pasando el Hombre al ser,
esposo de la Luz haya de ser,
siendo la Sombra en tálamo feliz
a su opuesta, jurada emperatriz
del universo; pero no haré tal,
o máteme el dolor antes que el mal.
¡Ah del profundo horror,
cuna del susto y tumba del pavor,
en quien es el vivir
morir eterno para no morir!
¡Patria horrible y cruel
del odio infame, del rencor infiel,
escuela del penar,
mansión del llanto, casa del pesar,
reino de confusión,
Babel del siglo, lóbrega mansión
del espanto, el asombro y la crueldad!
¡Ah del centro, de cuya obscuridad
la Sombra arrastra el lóbrego capuz!
¡Ah del negado auxilio de la luz,
línea del mal, antípoda del bien,
ciudad sin Dios! ¡Ah del abismo!
Sale el Príncipede las tinieblas.
PRÍNCIPE
¿Quién
pudo a su invocación
obligarme, rompiendo la prisión
de infaustos calabozos, a salir
a perturbar de tanto azul zafir
el puro rosicler,
pues demudaron, al llegarme a ver,
desde el mayor hasta el menor farol,
su faz la luna y su semblante el sol?
¿Quién, pues, quién me llamó?
SOMBRA
¿Quién pudiera, Lucero, sino yo,
que Sombra soy, valerme de quien es
Príncipe de tinieblas?
PRÍNCIPE
Dime, pues,
¿qué es tu intento?
SOMBRA
Yo fui
pálida tez del caos…
PRÍNCIPE
Ya lo vi,
cuando en pálida tez
apagó mi esplendor tu lobreguez.
SOMBRA
Nació la Luz, con que,
arrugándome el manto…
PRÍNCIPE
Ya lo sé,
huyendo della con cobarde ardid,
rodeaste el orbe.
SOMBRA
Rota, pues, la lid
entre los dos, el cuarto día llegó…
PRÍNCIPE
…en que el sol de la Luz se apoderó.
SOMBRA
Viéndose, pues, con ella iluminar…
PRÍNCIPE
…los ámbitos de aire, tierra y mar…
SOMBRA
…se tomó para sí…
PRÍNCIPE
…el día y te dejó la noche a ti.
SOMBRA
No solamente esa disparidad…
PRÍNCIPE
…os tiene en interior enemistad…
SOMBRA
…pero causa mayor
nos tiene en otra enemistad peor.
PRÍNCIPE
Esa es la que no sé…
SOMBRA
No me atajes, que yo te la diré.
En la magia que aprendí
en el Monte de la Luna,
templo de la noche, una
proposición anteví,
en que autoridades sumas
(que ahora no importa alegar,
pues su fama ha de volar
con las alas de sus plumas),
símbolo a la Luz harán
de gracia, de culpa a mí.
Mira si con causa aquí
místicos sentidos dan
a mis rencores disculpa;
pues la Luz, por mi desgracia,
será imagen de la gracia
y la Sombra, de la culpa.
Este principio asentado
a que Luz y Sombra son
culpa y gracia, mi pasión
pase a segundo cuidado.
Ese rey, cuyo poder,
cuya ciencia y cuyo amor
le han obstentado Señor
de cuanto se llega a ver,
tiene un hijo. No te asombre
que hasta hoy oculto le encierra
en el vientre de la tierra,
primera madre del hombre;
asómbrete que de todo
príncipe quiere que sea,
a cuyo efecto su idea
le está sacando del lodo
en que yace, para hacer
que, de todo el mundo dueño,
sea otro mundo pequeño,
última obra del Poder,
última obra de la Ciencia
en alma y vida que cobra,
del Amor última obra
en la divina asistencia.
Que… mas decirlo no es bien
a quien puede verlo; llega,
pues a los dos no se niega
ver lo que espíritus ven.
Mira el seno en que le tuvo,
después de haberle formado
en su mente, encarcelado.
Mira, después que le hubo
dado la materia el limo,
cómo, informe el embrión,
quedó sin vital acción.
Mira…
PRÍNCIPE
Pasmo, lloro y gimo
al verlo.
SOMBRA
…cuán liberal,
después que la estatua obró
y en un suspiro la dio
vida y alma racional,
cómo, en su gracia criado
en original justicia,
le da contra mi malicia
luz la Luz; con que guiado
le traslada a un paraíso,
adonde cobre, después
que haya sabido quién es,
sobrenatural aviso
de ciencias del mal y el bien.
PRÍNCIPE
¡Oh, humana naturaleza,
con qué horror, con qué tristeza
mis pasadas ruinas ven
tus dichas ya; y más después
que sé que es, por mi desgracia,
la hermosa Luz de la Gracia
la primer cosa que ves!
Descúbrese un peñasco y el Hombre vestido de pieles y la Gracia con un hacha.
GRACIA
Hombre, imagen de tu autor,
desa inorme cárcel dura
rompe la prisión obscura
a la voz de tu criador.
HOMBRE
¿Qué acento, qué resplandor
vi, si es esto ver; oí,
si es oír esto; que, hasta aquí,
del no ser pasando al ser,
no sé más que no saber
qué soy, qué seré o qué fui?
GRACIA
Sigue esta Luz y sabrás
della lo que fuiste y eres;
mas della saber no esperes
lo que adelante serás,
que eso tú solo podrás
hacer que sea malo o bueno.
HOMBRE
De mil confusiones lleno
te sigo. ¡Oh, qué torpe el paso
primero doy!
LUZ
No es acaso
que de libertad ajeno
nazca el hombre.
HOMBRE
Pues, ¿por qué,
si ese hermoso luminar,
que a un tiempo ver y cegar
hace, otra criatura fue,
apenas nacer se ve,
cuando con la majestad
de su hermosa claridad
azules campos corrió,
teniendo más alma yo,
tengo menos libertad?
¿Por qué, si es que es ave, aquella
que, ramillete de pluma,
va con ligereza suma
por esa campaña bella,
nace apenas, cuando en ella
con libre velocidad
discurre la variedad
del espacio en que nació,
teniendo más vida yo,
tengo menos libertad?
¿Por qué, si es bruto el que a bellas
manchas salpica la piel,
gracias al docto pincel
que aun puso primor en ellas,
apenas nace y las huellas
estampa, cuando, a piedad
de bruta capacidad,
uno y otro laberinto
corre, yo con más distinto
tengo menos libertad?
¿Por qué, si es pez el que en frío
seno nace y vive en él,
siendo argentado bajel,
siendo escamado navío,
con alas que le dan brío
sulca la vaga humedad
de tan grande inmensidad
como todo un elemento,
teniendo yo más aliento,
tengo menos libertad?
¿Qué mucho, pues, si se ve
torpe el Hombre en su creación,
que tropiece la razón
donde ha tropezado el pie?
Y, pues hasta ahora no sé
quién soy, quién seré, quién fui,
ni más de que vi y oí,
vuelva a sepultarme dentro
ese risco, en cuyo centro
se duela mi autor de mí.
LUZ
Sí hará y, aunque te ha dejado
a manera de dormido,
tus sentidos sin sentido,
de mirarte a ti admirado,
desa suerte transformado
irás tras mi Luz al real
palacio, donde leal
aplausos todos te den.
Dentro música.
¡Ven, Hombre, ven!
LUZ
Y pues en ventura igual
la Gracia te lleva a que sepas del bien,
no apagues su Luz y sepas del mal.
MÚSICA
Y pues en ventura igual
la Gracia te lleva a que sepas del bien,
no apagues su Luz y sepas del mal.
SOMBRA
¿Qué dirás, si el juicio aplicas
a una obra tan superior?
PRÍNCIPE
¿Quién es el hombre, Señor,
que tanto le magnificas?
Pues, aunque en barro le diste
primer materia, si toco
lo inmortal del alma, poco
menos que el ángel le hiciste.
Y aun en más le sublimaste,
pues, siguiendo el esplendor
de la Gracia, de tu honor
y gloria le coronaste,
vistiendo su desnudez
rico aparente vestido,
que en el místico sentido
significará tal vez
la cándida estola hermosa,
que de virtudes tesoro
será, en el ropaje de oro
que dé el esposo a la esposa.
Y esto en trono soberano,
donde tan liberal obras,
que sobre todas las obras
de tu poderosa mano
rey le constituyes; pues
en tu terrenal esfera,
desde el ave hasta la fiera,
todo se rinde a sus pies.
MÚSICA
¡Venid, corred, volad, Elementos,
a dar la obediencia al príncipe vuestro!
PRÍNCIPE
¡Y tan de balde, ay de mí,
como que no esté sujeto
a más que a un leve precepto!
SOMBRA
¿«Precepto» dijiste?
PRÍNCIPE
Sí.
SOMBRA
Pues contra todo ese ser,
majestad, pompa y honor,
vuelva a vivir mi dolor,
si hay precepto que romper.
No en sofistería aparente
lo fundo.
PRÍNCIPE
Dímelo, pues.
SOMBRA
La sombra, ¿imagen no es
de la culpa?
PRÍNCIPE
Es evidente.
SOMBRA
La culpa, si introducida
se ve, ¿que será, no advierte,
otra imagen de la muerte?
PRÍNCIPE
Es cierto.
SOMBRA
Mientras la vida
durare, ¿también el sueño
de la muerte no será
otra imagen?
PRÍNCIPE
Claro está.
SOMBRA
Luego, posible es mi empeño,
si al hombre en su paz le asombra
sueño que de muerte es
imagen, muerte, después,
que es culpa y culpa que es sombra.
Conficionemos, pues, lleno
de opio, beleño y cicuta,
en flor, en planta o en fruta,
tal hechizo o tal veneno,
que de sentidos ajeno
rompa el precepto y, postrado,
deshecho y aniquilado,
duerma letargo tan fiero,
que inhábil para heredero
despierte del real estado.
PRÍNCIPE
El veneno o el hechizo
fácil a los dos será
de conficionar; mas ya
que suponga que se hizo,
¿cómo ha de lograr su fin?
SOMBRA
Si a mí «áspid» me han de llamar
y a ti «basilisco», ¿entrar
quién nos quitará al jardín?
Ven y el disfraz pensaremos,
que entre sus troncos y flores
oculte nuestros rencores,
por más que ahora escuchemos…
ELLOS Y MÚSICA
¡Venid, corred, volad, Elementos
a dar la obediencia al príncipe vuestro!
Vanse. Salen los Elementos, cantando, con losvestidos y el Entendimiento y Albedrío, la Luz con el hacha y el Hombre detrás; y, mientras cantan, le van vistiendo como dicen los versos.
MÚSICA
¡Venid, corred, volad, Elementos,
a dar la obediencia al príncipe vuestro!
TIERRA
Flores, sus sendas cubrid;
¡venid, venid!
AGUA
Fuentes, sus espejos sed;
¡corred, corred!
AIRE
Auras, su calor templad;
¡volad, volad!
FUEGO
Rayos, su pompa asistid;
¡lucid, lucid!
MÚSICA Y LOS CUATRO
Y, en fin, jurándole rey
de alcázar, monte y jardín,
¡venid, corred, volad, lucid!
LUZ
Ya que en vuestro poder queda
donde antes de confirmarme,
o por sí pueda ganarme,
o por sí perderme pueda,
servidle, hasta ver si, atento,
para rey y esposo mío,
usa bien de su Albedrío
o mal de su Entendimiento.
Por ti a su obediencia
todas le ofrecemos…
Vase. Cantan las cuatro.
TIERRA
…la Tierra sus flores…
AGUA
…el Agua su espejo…
AIRE
…sus auras el Aire…
FUEGO
…sus luces el Fuego…
MÚSICA
…sirviéndole, a un tiempo,
luces, auras, espejos y flores,
el Agua, la Tierra, el Aire y el Fuego.
HOMBRE
Cielos, ¿qué es esto que veo?
¿qué es esto, cielos, que miro,
que, si lo dudo, me admiro
y me admiro, si lo creo?
¿Yo, de galas adornado,
de músicas aplaudido,
de sentidos guarnecido,
de potencias ilustrado?
¿En este instante no era
del centro la masa dura
mi triste prisión obscura?
Pues, ¿quién me trujo a una esfera
tan rica, tan sumptüosa
y tan florida, que en ella
la más reluciente estrella
aun no se atreve a ser rosa?
¿Otra vez vuelva a dudar,
y otras mil, quién soy, quién fui
o quién seré?
ENTENDIMIENTO
Deso a mí
me ha tocado el informar:
polvo fuiste, polvo eres,
y polvo después serás.
ALBEDRÍO
Al Entendimiento
Ya que en su servicio estás,
¿para qué afligirle quieres,
sin ver cuánto escandaliza,
que pase tu mal humor
el que es jueves del Señor
a miércoles de ceniza?
Al Hombre
Si fuiste polvo, ya eres
la más perfecta criatura
que vio del sol la luz pura;
y pues a todas prefieres,
no solo en lo humano, no
solo en lo racional, pero
en ser príncipe heredero
del rey, que hoy te declaró,
¡goza la felicidad,
sin que te entristezca nada!
HOMBRE
Más tu despejo me agrada
que aquella severidad.
Saber de los dos intento,
quién sois en servicio mío.
ALBEDRÍO
Yo soy tu libre albedrío.
HOMBRE
¿Y tú, quién?
ENTENDIMIENTO
Tu entendimiento.
HOMBRE
¿Cómo el primer día tan cano
estás?
ENTENDIMIENTO
Ese es claro indicio
de que las canas del juicio
amanecen más temprano
que las del poco saber.
ALBEDRÍO
Si por mí lo dices, yo
sé lo que me basta.
HOMBRE
No
más; y pues que mi ser
sé ya que a todas prefiere,
¿quién me mete en discurrir?
dejarme quiero servir
y venga lo que viniere.
¡Cantad!
ENTENDIMIENTO
Sea la canción
algún verso que le acuerde
lo que gana o lo que pierde
en seguir más mi opinión
que no la del Albedrío.
HOMBRE
Tú, mientras me halaga el canto,
vuelve a encarecerme cuánto
es superior el ser mío.
Vanle vistiendo, mientras cantan, y sale la Sombra, y el Pecado, de villanos.
MÚSICA
Sobre áspid y basilisco
seguro pisará el hombre,
si de basilisco y áspid
los peligros reconoce.
Y, atento al precepto,
mira que se esconden,
infestando flores y frutos,
el uno en los frutos y el otro en las flores.
PECADO
A mala ocasión venimos,
pues le avisa en esas voces
sagaz el Entendimiento
que si el precepto no rompe…
ÉL Y MÚSICA
…sobre áspid y basilisco
seguro pisará el hombre.
SOMBRA
Ya que aquí de jardineros
el disfraz nos desconoce,
no nos demos por vencidos
del Entendimiento noble…
ÉL Y MÚSICA
…si de basilisco y áspid
los peligros reconoce…
SOMBRA
…pues villano, el Albedrío
será posible le informe
al contrario; y así, ocultos
hasta tener ocasiones
de introducir el veneno,
prosigan nuestros rencores…
ÉL Y MÚSICA
…infestando las flores y frutos,
el uno en los frutos y el otro en las flores.
HOMBRE
En fin ¿que heredero soy
deste imperio?
ALBEDRÍO
¿Quién lo duda?
ENTENDIMIENTO
Quien sepa que no lo eres,
hasta lograr la ventura
de que, confirmado en Gracia,
ella sea esposa tuya.
Bien esa letra lo ha dicho,
pues ha dicho que se ocultan
basilisco y áspid donde
puede ser que alguna fruta
avenenada…
HOMBRE
¡Suspende
la voz! ¡Cuánto me disgusta
su anciano temor! Y dime
tú, porque su enfado suplas,
¿cómo, si príncipe soy,
un sepulcro fue mi cuna?
ALBEDRÍO
Si el Albedrío en las penas
no es posible que concurra,
no le toca al Albedrío
responder a esa pregunta.
ENTENDIMIENTO
Al Entendimiento sí,
que a él le es dado que discurra.
Los justos juicios del rey,
tu padre, por causas justas
hasta hoy no te declararon;
y ser las entrañas duras
de la tierra tu prisión
fue porque en alta fortuna
tengas entendido…
HOMBRE
¿Qué?
ENTENDIMIENTO
Que si a la ley no te ajustas,
quedó en la cuna labrada
la materia de la tumba.
HOMBRE
Ya temía yo que había
de ser tu respuesta angustia:
no me hables más, que me afliges.
Y dime tú, que me adulas,
¿sobre príncipe heredero,
es verdad que la criatura
más perfecta soy del orbe?
ALBEDRÍO
Tú mismo al verte lo juzga;
¡Agua, el espejo!
Va a llegar la Sombra y, al ver el espejo, se retira.
PECADO
En él puedes,
pues basilisco me anuncian
que es veneno de la vista,
poner la mortal cicuta.
SOMBRA
Sí haré, mas, ¡ay infelice!
PECADO
¿De qué te asombras y turbas?
SOMBRA
De haber visto en el cristal
un rasgo, viso o figura
de un espejo no manchado,
cuya siempre intacta luna
no ha de empañar el aliento
de la Sombra de la culpa.
Llega la Tierra y se mira al espejo.
AGUA
En este cuajado vidrio
del Agua que el valle inunda
puedes verte al natural
retrato.
HOMBRE
¡Oh sabia, oh suma
omnipotencia! ¿yo soy
aquel que allí se dibuja?
Como aquellos, que hasta aquí
no llegué a mirarlos nunca,
son los ojos que lo ven,
los labios que lo pronuncian,
y así las demás facciones,
otra vez repite, y muchas,
que es verdad que soy la obra
que la potencia absoluta
guardó para la postrera.
¡Qué fábrica tan augusta!
Si fuera primera, no
llegara a tener segunda.
Dices bien: la más perfecta
criatura soy.
ENTENDIMIENTO
Es sin duda,
supuesto que el Hacedor
te hizo a semejanza suya;
pero, si dél recibiste
la perfección que te ilustra,
¿de qué te glorias, supuesto
que la gozas sin ser tuya?
HOMBRE
Sí es, supuesto que la gozo,
y no tu vejez caduca
siempre a mis gustos opuesta
esté o podrá ser que alguna
vez me halles…
ALBEDRÍO
¡Fuego, la espada!
PECADO
Pon el veneno en su punta,
pues áspid de acero es
cualquiera espada desnuda.
Va a llegar la Sombra y se retira al ver la espada.
SOMBRA
Sí haré; mas… no, no haré tal.
PECADO
¿Otra vez al ir te asustas?
SOMBRA
Sí, que está en su guarnición
un adorno que la cruza,
de quien es fuerza que yo
atemorizada huya.
Llega el Fuego y cíñele la espada.
FUEGO
Esta, señor, es la espada
de aquellos dos cortes, cuya
cuchilla, templada al fuego
está del alma, tan pura,
que no hay yerro que no ablande,
no deshaga, no consuma
y purifique.
ENTENDIMIENTO
Sí, pero
advierte que, si la empuñas,
se significan en ella
las cuatro virtudes juntas:
la hoja es la Justicia, el pomo
la Fortaleza y se aúnan
en ser la Templanza el puño,
y la vaina la Cordura.
Si usas mal della, con ella
te herirás; mas si bien usas,
vencerás tus enemigos.
HOMBRE
¿Qué enemigos? ¿Habrá alguna
criatura que contra mí
ni imagine, ni presuma
oponerse?
ALBEDRÍO
¡Aire, el sombrero!
PECADO
Puesto que en el aire triunfas
del ave, cuando tus sombras
sus resplandores sepultan,
y son del aire las aves,
pon el hechizo en sus plumas.
Va a llegar y también se retira.
SOMBRA
Sí haré… Mas tampoco puedo.
PECADO
¿Tercera vez te atribulas?
SOMBRA
Sí, que entre las demás aves
volar miro al cielo una,
tan remontada, que llena
de gracia hasta el sol se encumbra,
donde no puede alcanzarla
todo el vuelo de la culpa.
AIRE
Las plumas que de tu fama
serán alas con que subas
al más eminente solio,
el día que en reales nupcias,
siendo esposo de la Gracia,
te corone su hermosura,
son estas.
ALBEDRÍO
¡Qué bien te está
de sus tremoladas plumas
el rizado airón!
ENTENDIMIENTO
Alhajas
de aire adornan, mas no ilustran;
digalo el pavón y toma
ejemplo en la pompa suya,
no sea su deshecha rueda
la rueda de tu fortuna.
HOMBRE
Este sabio Entendimiento
mucho mi paciencia apura.
ALBEDRÍO
Pues para que te diviertas,
sin que su vejez te pudra,
Tierra, llega, llega, y goce
en tus flores la blandura
de sus aromas.
PECADO
¿Y en flores,
que son edades caducas,
pondrás el veneno?
SOMBRA
Sí;
pero también me perturba
una cándida azucena,
junto a una rosa purpúrea,
de cuyo virgen albor
quiere el cielo se produzga
un enamorado lirio
que en lo cárdeno me ofusca,
sombra de mi misma sombra.
PECADO
Si hasta las flores te angustian,
deste prodigioso árbol,
que a su sombra nos oculta,
toma esta manzana; en ella
nuestras iras ejecuta
y, ya que en la flor no puedas,
pon el veneno en la fruta.
SOMBRA
Muestra… que nunca más áspid…
si es que me vale la industria…
TIERRA
En estas flores la Tierra,
para tu halago, tributa
sus matices y…
SOMBRA
Eso a mí
toca, que tú, Tierra inculta,
silvestres flores le dieras,
a no ser mi agricultura
la que diera a sus primores
arreboles que las pulan.
Y pues te toca el que nazcan
y a mí me toca el que luzcan,
más mías son.
TIERRA
¿Cuándo la Tierra
rendir sus frutos rehusa?
HOMBRE
¿Quién eres, bella zagala,
que sobre la Tierra triunfas,
tan dueño de sus caudales,
que para ti los usurpas,
sin que ella te los defienda
y, nueva aurora segunda,
das a entender que amaneces
en bella oposición suya,
compitiendo con las selvas
donde las flores madrugan?
SOMBRA
Soy no tan solo en la tierra
agricultora que estudia
esmerar sus obras, pero
tan sabia, que en ella apura,
y en los demás elementos,
la cualidades ocultas.
Caracteres para mí
en valles, montes y grutas,
son sus plantas; las estrellas,
en su campaña cerúlea,
mis oráculos de fuego
son; del agua las espumas
mis libros; y porque lea
lo que sus vuelos anuncian,
siendo para mí del año
cualquiera estación fecunda,
los pájaros en el viento
forman abriles de plumas.
HOMBRE
¡Qué raro bello prodigio!
Albedrío, ¿viste nunca
hermosura más discreta?
ALBEDRÍO
Yo no entiendo de hermosuras,
mas, para que a mí me agrade,
basta ver que a ti te gusta.
ENTENDIMIENTO
Y para que a mí me ofenda,
ver que tú no lo repugnas.
Advierte, señor, que anda
con humano rostro una
serpiente en estos jardines,
tan incautamente astuta,
que Agua, Fuego, Tierra y Aire,
siendo negra noche obscura,
de su belleza engañados,
por aurora la saludan.
Teme, pues, que puede ser,
si la miras, si la escuchas,
tu culpa escucharla y verla.
HOMBRE
¿Qué importará, si, en disculpa
de esa culpa, mis sentidos,
por más que tú los acusas,
en viendo sus bellos ojos,
quedan vanos de su culpa?
SOMBRA
Pues porque tú, Entendimiento,
no cauteloso me arguyas
y la verdad de mis magias
a experiencia se reduzga,
toma esta dorada poma;
si una vez su sabor gustas,
verás que no solamente
en ti mis ciencias infunda,
pero que inmortal te haga,
para que no puedas nunca,
igualándote al poder
del rey, perder desta augusta
majestad la acción, que hoy
no puedes decir que es tuya.
Del tiempo que allá en la tierra
te ocultó venga la injuria:
come y como el rey serás
eterno edades futuras.
HOMBRE
Mucho me ofreces y mucho
de la poma la dulzura
brindando está al apetito.
ALBEDRÍO
Pues, ¿qué esperas? Pues, ¿qué dudas?
llega y come della…
ENTENDIMIENTO
No,
Albedrío, a eso le induzgas,
ni tú a tocarle te atrevas.
De rodillas.
HOMBRE
No entre los dos te introduzcas
a embarazarlo tú.
ENTENDIMIENTO
Mira
que quizá en el aire fundas
altas torres y que suelen
ser soñadas las venturas;
y podrá ser, si despiertas,
que entre fantasmas confusas
todo esto vuelva a la nada.
HOMBRE
Ya ese es tema de locura,
más que lealtad. ¡Quita, quita,
villano!
ENTENDIMIENTO
Atiende, que usas
muy mal de tu Entendimiento,
si atropellado le injurias.
HOMBRE
Peor usas tú de tu dueño,
pues atrevido le luchas,
sin ver que desde ese muro
puedo arrojarte a esas duras
peñas.
ENTENDIMIENTO
No podrás sin que
a ti mismo te destruyas.
HOMBRE
¿Cómo que no podré?… Pero
las fuerzas lo dificultan,
no el valor. Llega, Albedrío;
tú a despeñarle me ayuda.
ALBEDRÍO
Sí haré, pues sin mí no puedes.
AGUA
Mira…
TIERRA
Advierte…
FUEGO
Atiende…
AIRE
Escucha…
HOMBRE
¡Nadie a mi furia se oponga,
o teman todos mi furia!
Arrójanle entre los dos al vestuario, como precipitado.
ENTENDIMIENTO
Dentro.
¡Ay de ti, más que de mí!
PECADO
Bien se ha logrado la industria.
LOS CUATRO
¿Qué has hecho, Hombre?
HOMBRE
Despeñar
a mi Entendimiento y, una
vez despeñado, sin él
comer la vedada fruta;
Muestra. Mas ¿qué es esto, cielos?
Come. Terremoto.
FUEGO
Es que mis rayos se anublan.
TIERRA
Que se estremecen mis montes.
AGUA
Que mis cristales se enturbian.
AIRE
Que mis vientos se embravecen.
Sale la Luz con un hacha.
LUZ
Pues todo el orbe caduca,
grande daño hay. Elementos,
¿qué es esto?
SOMBRA
¿A quién lo preguntas,
si mejor de ti podrás
saberlo, viendo la pura
Luz de la gracia apagada
de la Sombra de la culpa?
Vase, apagada la hacha.
HOMBRE
¡Ay de mí, infeliz, que todo
el orbe he dejado a escuras!
LUZ
¡Ay dél, pues será tu error
miserable herencia suya!
HOMBRE
Albedrío, ¿dónde, ¡ay triste!,
estás?
ALBEDRÍO
En vano me buscas,
que nadie con Albedrío
padece; él a las holguras
induce, mas no a las penas.
Vase.
HOMBRE
¿Tierra?
TIERRA
¿Qué es lo que procuras
de mí, si ya son sangrientas
espinas mis rosas rubias?
HOMBRE
¿Agua?
AGUA
No esperes de mí
sino procelosas lluvias
que tal vez el mundo aneguen.
HOMBRE
¿Fuego?, ¿Aire?
AIRE
En mí no presumas
más que ráfagas que talen.
FUEGO
Y en mí rayos que destruyan.
HOMBRE
Todos ¡ay de mí! sus iras
sin Albedrío ejecutan;
mas no sin Entendimiento,
que aun despeñado me acusa.
¿Qué frenesí, qué letargo,
qué ira, qué rabia, qué furia
se va de mí apoderando?
El áspid era, sin duda,
el que con humano rostro,
bien que inhumana hermosura,
me dio la hechizada poma;
pues helado el pecho, muda
la voz, balbuciente el labio,
turbada la vista, ruda
la razón, ciego el discurso,
torpe el sentido, confusa
la vida y suspensa el alma,
me han dejado la escultura
del barro no más, pues solo
bronca informe estatua bruta,
tengo ojos, y no ven;
tengo oídos y no escuchan;
tengo manos y no tocan;
tengo labios y no gustan;
tengo pies y no se mueven;
tengo voz y no pronuncia;
y en fin, sin Entendimiento
ni Albedrío que me acudan,
tengo aliento que no alienta
y corazón que no pulsa.
Hasta la piadosa llama
que a estos jardines me alumbra,
a fuer de luz recién muerta,
ya no arde, sino ahúma.
¿Qué mucho, pues, ¡ay de mí!,
si todos me desahücian,
que en brazos de letal sueño,
negra Sombra de la culpa,
pues dejó a la muerte viva,
deje a la vida difunta?
AGUA
¡Qué asombro!
AIRE
¡Qué pasmo!
FUEGO
¡Qué ansia!
TIERRA
¡Qué pena!
LUZ
¡Qué desventura!
Salen Poder, Ciencia y Amor.
PODER
¿De qué son vuestros lamentos?
LUZ
Si a humano modo te ajustas
a preguntar lo que sabes,
dígalo esta Luz ya obscura…
FUEGO
Dígalo la mía eclipsada…
TIERRA
Díganlo mis flores mustias…
AIRE
Destemplados mis alientos…
AGUA
Mis claras corrientes turbias…
LUZ
Y, en fin, dígalo, Señor,
ver que, deshecha tu hechura…
LOS CUATRO
…dejando viva a la muerte,
dejó a la vida difunta.
PODER
¡Oh, eterna Sabiduría,
bien sus peligros anuncias!
¡Oh, eterno Amor, mal el Hombre
de tus beneficios usa!
¿Qué mucho, pues, que tal vez
digan sacras Escrituras,
que me pesó de haber hecho
al hombre? Y pues su fortuna,
puesta en sus manos, no fue
bastante a que se reduzca,
retírate, Gracia, tú.
Vosotros, ya sin ninguna
obediencia, retiradle
a él también, que a la profunda
tierra de donde salió
es bien que se restituya.
Dejádsele allí a esa fiera
poderosa Sombra injusta,
que contra su Entendimiento
cuatelosamente triunfa.
Sufra, llore, gima y sienta
cuánto un pecado le muda,
al ver de un instante a otro,
que el que en su primera cuna
durmió en brazos de la Gracia,
despierta en los de la Culpa.
LAS CUATRO
Sufra, llore, gima, sienta…
TIERRA
…el que por su desventura…
FUEGO
…dejando a la muerte viva…
AGUA
…dejó a la vida difunta.
LAS CUATRO
Sufra, sienta, gima y llore…
AIRE
…quien, malogrando fortunas…
AGUA
…vino en brazos de la Gracia
y vuelve en los de la Culpa.
MÚSICA
Sienta, gima, llore y sufra…
PODER
¿Todavía enternecido,
Amor, te muestras?
AMOR
¿Quién duda
que el Amor siempre es Amor?
Y, aunque tu sentencia es justa,
también lo es su apelación,
que, si en la celeste curia
decretado está que el Hombre
la falta del ángel supla,
capaz está de la enmienda.
PODER
Es infinita la injuria
contra infinito Poder
y no puede dar ninguna
satisfación infinita
por sí el Hombre.
SABIDURÍA
Pues es una
la voluntad en los tres,
si el Poder pone la suya,
si la Sabiduria pone
con la obediencia la industria
y el Amor pone la obra,
persona hay que enmiende y supla
la insuficiencia del hombre,
pues, la humanidad conjunta
a la Sabiduria, como
hipostáticas se unan,
satisfación infinita
tendrá la infinita culpa.
LOS DOS
¿Qué determinas, pues?
PODER
Que
lo decretado se cumpla.
Vase.
SABIDURÍA
¡Albricias, Hombre, que yo,
que, anteviendo tus fortunas,
también anteví el reparo,
iré a enmendar tus angustias!
Vase.
AMOR
¡Albricias, Hombre, que ya
puedes pensar que se escuchan,
anticipando sus tiempos
a las edades futuras,
angélicas voces que
den a todas las criaturas
con paz al Hombre en la tierra,
gloria a Dios en las alturas!
Salen los Elementos con el Hombre como primero, vestido de pieles.
AGUA
Aquí le hemos de dejar.
FUEGO
¡Oh humana naturaleza!
Vuelva su ser donde empieza,
como río que del mar
sale y vuelve al mar después.
TIERRA
Bien es, pues salió de mí,
que a mí se me vuelva.
AIRE
Así
lo dirá el Eclesiastés.
Vanse. Durmiendo el Hombre.
HOMBRE
Ya, ya sé quién soy y, aunque
la Tierra fuese mi madre,
competir puedo a mi padre,
pues sé sus ciencias y sé
que inmortal príncipe soy
del orbe. Y pues ya me vi
su dueño… Mas ¡ay de mí,
infeliz! ¿Adónde estoy?
¿Esta no es de mi fortuna
la primera prisión fiera?
¿No es esta aquella primera
bóveda que fue mi cuna?
¿No es esta la desnudez
en que primero me vi?
¿Qué se hicieron, ¡ay de mí!
la majestad, la altivez,
el obsequio, el aparato,
las músicas, los olores,
plumas, cristales y flores,
y, en fin, el sublime ornato
de reales ropas, cercado
de gentes, cuyo desvelo
me asistió? ¡Válgame el cielo,
qué de cosas he soñado!…
Pero ¿qué me desconfía
presumir que sueño fue,
si por lo menos saqué
dél, según mi fantasía,
saber quién soy? No encerrado
viva, pues; salga a buscar
el alcázar y a cobrar,
pues es mío, el alto estado
en que me vi… Pero, cielos,
el orgullo reprimamos,
por si ahora también soñamos…
Mas no, que heroicos anhelos
me llaman y así iré; ¡ay, triste,
que aún es hoy mayor mi pena,
de lo que fue! ¿Qué cadena
es esta, que me resiste
que salir pueda? Y aun no
para en eso mi fortuna,
pues no hay criatura ninguna
de quien ya no tiemble yo,
viendo en todas cuatro esferas,
que afilan contra mí graves
uñas y picos las aves,
presas y garras las fieras.
Si miro al sol, me da enojos,
pues no me alumbra y me abrasa;
frío el aire me traspasa;
si piso, toda es abrojos
la tierra; el agua, que fue
claro espejo, me retrata
feo; si la sed me mata,
turbia está; y si el hambre ve
frutas, que a ellas no me atreva
dice, y por partido toma
que pan de dolores coma
y agua de lágrimas beba.
¿Quién me dirá cuál ha sido
en mis mudanzas más cierto,
lo que allá soñé despierto
o lo que aquí veo dormido?
¡Oh Luz, cuya llama bella,
deslumbrado, me alumbró!
¿Quién me dirá de ti?
Sale la Sombra.
SOMBRA
Yo,
que ya estoy en lugar della.
HOMBRE
¡Horrible aspecto que asombra,
mira que es contrario asumpto
que lo que a la Luz pregunto
me lo responda la Sombra!
¿Quién eres?
SOMBRA
¿No me conoces?
HOMBRE
No, porque nunca te vi,
ni aun a lo lejos oí
el sonido de tus voces.
SOMBRA
Esa es tu pena más fiera
y esta mi astucia más rara,
porque, ¿qué al Hombre faltara,
si su culpa conociera?
HOMBRE
Luego, ¿eres mi culpa?
SOMBRA
Sí.
HOMBRE
De ti huiré.
SOMBRA
¿Cómo podrás,
si donde quiera que vas
se va tu culpa tras ti?
¿Ni dónde has de ir, si, aherrojado,
llevas arrastrando al pie
la cadena que forjé
del yerro de tu pecado?
HOMBRE
Ahora vi, a su yerro atento,
ser por quien mi desvarío,
aplaudiendo al Albedrío,
despeñó al Entendimiento.
SOMBRA
Es verdad.
HOMBRE
Luego, ¿no fue
sueño?
SOMBRA
Sí fue, que, pasada,
¿qué ventura no es soñada?
HOMBRE
La que pasó bien se ve
en la distancia que haber
suele entre cierto y fingido,
que uno no ha sido, otro ha sido,
aunque ha dejado de ser.
Y así, pues sé que es verdad
que, aunque en este estado estoy,
príncipe heredero soy
y que aquella majestad
no fue sueño, iré a cobralla.
SOMBRA
Sueño fue para ese empeño,
que toda la vida es sueño.
HOMBRE
Luego esta lo es, con que se halla
tu réplica convencida,
porque, si la vida es
sueño, ¿no es fuerza, después
que duerma esta triste vida,
que a mejor vida despierte?
SOMBRA
No, que si para esos lazos
despertaste allá en mis brazos,
será aquí en los de la muerte.
HOMBRE
¡Quién, para pedir aliento
al Poder que me ha criado,
en tal lucha despeñado
no hubiera a su Entendimiento!
Sale.
ENTENDIMIENTO
¿Qué importa que me despeñes
tú para que yo no muera
y en cualquier conflito quiera
que por mí te desempeñes?
HOMBRE
¡Qué lealtad!
SOMBRA
Es vano intento,
porque, ¿qué importa a mi brío,
si no cobra su Albedrío,
que cobre a su Entendimiento
el día que merecer,
ni desmerecer podrá
sin él?
ENTENDIMIENTO
Llámale y vendrá.
HOMBRE
No me querrá obedecer,
que es vasallo muy infiel.
ENTENDIMIENTO
Aunque no quiera, pues…
HOMBRE
Di.
ENTENDIMIENTO
Como él te llevó tras sí,
tras ti puedes traerle a él,
o yo le traeré arrastrando,
como tú el afecto des.
HOMBRE
Sí doy.
Saca el Entendimiento al Albedrío como por fuerza.
ENTENDIMIENTO
Pues ya está a tus pies.
ALBEDRÍO
Fuerza es que obedezca, cuando
trocado tu afecto vi,
pues del modo que cruel
puedes despeñarle a él,
puede él arrastrame a mí.
¿Qué me quieres, pues?
ENTENDIMIENTO
Que apliques
una vez tu libre acción
al fuero de la razón…
HOMBRE
Que voluntario supliques
al Poder que me crió,
que perdone mi delito.
SOMBRA
Siendo, como es, infinito,
pues lo infinito ofendió,
¿qué satisfación podrás
dar tú que infinita sea,
por más que cobrarte vea
tu Entendimiento y por más
que vea que tu Albedrío
se sujeta a la razón?
ENTENDIMIENTO
Ya que dar satisfación
no pueda, podrá su pío
llanto al cielo enternecer,
para que la dé quien pueda,
pues poder al Poder queda,
saber le queda al Saber,
y amor al Amor, con que
entera satisfación
le saque de tu prisión.
SOMBRA
¿Quién ha dicho eso?
ENTENDIMIENTO
La Fe.
SOMBRA
¿Y cuándo eso será?
ENTENDIMIENTO
Cuando
en este valle que hoy ves,
que de las lágrimas es,
logre, gimiendo y llorando,
que, haciendo al abismo guerra,
digan edades futuras…
Dentro.
MÚSICA
¡Gloria a Dios en las alturas
y paz al Hombre en la tierra!
SOMBRA
¿Qué lejanas voces, cielos,
tan desde otro siglo suenan
misteriosas, que aún en este
me afligen y me atormentan?
HOMBRE
Cielos, ¿qué lejanas voces
tan misteriosas son estas,
que, aun a vista del peligro,
me alivian y me consuelan?
SOMBRA
Si de Sombra pasé a sueño,
si de sueño a culpa y de ella
a muerte, que introducida
me trujo a matar resuelta…
HOMBRE
Si de miserias pasé
a dichas, si luego de ellas
a las miserias volví…
SOMBRA
¿Qué me acobardan suspensas
unas dulces voces?…
HOMBRE
Bien
puede ser de las miserias
volver a cobrar las dichas,
pues dulces voces me alientan…
SOMBRA
Por más que digan sonoras…
HOMBRE
Puesto que repitan tiernas…
MÚSICA
¡Gloria a Dios en las alturas
y paz al Hombre en la tierra!
SOMBRA
Y pues él queda seguro,
en fee de que mis cadenas
no podrán su Entendimiento
ni su Albedrío romperlas,
iré a saber del Lucero
(pues siempre fueron sus ciencias
mi oráculo), dónde o cómo
se oyen y quién las alienta.
Vase.
HOMBRE
Pues la Sombra se retira
sin proseguir en mi ofensa,
¿quién duda que nueva aurora
con nuevo sol amanezca?
Llega, Entendimiento, tú;
tú, Albedrío, llega, llega;
desatadme estas prisiones.
ENTENDIMIENTO
No es posible deshacerlas,
por más que los dos pongamos
él la maña y yo la fuerza.
HOMBRE
¡Ay, infeliz, que venturas
que por mí pude perderlas
por mí no pueda ganarlas!
ALBEDRÍO
¿De quién, siendo así, te quejas?
HOMBRE
De ti, villano.
ALBEDRÍO
¿Hice yo
más que estar a tu obediencia?
ENTENDIMIENTO
Sí, pues entre bien y el mal,
al mal le inclinaste.
ALBEDRÍO
Hicieras
lo que ahora, que el Albedrío
inclina, pero no fuerza.
HOMBRE
Calla, calla, que me afliges.
Dime tú, que me consuelas,
¿cúya aquella voz sería?
ENTENDIMIENTO
No sé, pero alguna seña,
o viso, o rasgo, o bosquejo
en alegórica idea
hoy de místico sentido
pienso que nos representa
futuras venturas, pues
dijo, si bien se me acuerda…
Dentro.
MÚSICA
¡Gloria a Dios en las alturas
y paz al Hombre en la tierra!
Sale la Sabiduría de peregrino.
PEREGRINO
¡Gloria a Dios en las alturas
y paz al Hombre en la tierra!
ALBEDRÍO
Oid, que un galán peregrino,
las incultas asperezas
penetrando del desierto,
hacia esta parte atraviesa.
ENTENDIMIENTO
Fatigado del camino,
por estar todas sus sendas
llenas de abrojos y espinas,
bien en el cansancio muestra
que desnudez, hambre y sed
le afligen.
HOMBRE
Si es en las penas
consuelo, bien que penoso,
tener compañero en ellas,
llamadle ambos.
LOS DOS
¡Peregrino!
SABIDURÍA
Si las dos voces concuerdan,
a un tiempo, de Entendimiento
y Albedrío, bien espera
el Hombre que a ellas responda.
¿Quién me llama?
HOMBRE
Quien desea
valerse de vos en tantas
desdichas como le cercan.
El Hombre soy, despojado
de la más feliz herencia
por sugestión de un delito.
SABIDURÍA
Pues le llora y le confiesa,
¿qué aguarda mi piedad?
HOMBRE
Una
pálida, triste, funesta,
no sé si sombra, si culpa,
o muerte, que todo en ella
concurre, en esta prisión,
amarrado a sus cadenas,
me tiene, sin que Albedrío
ni Entendimiento romperlas
puedan; ved si podéis vos,
porque, una vez rota, pueda
ir en busca de mi patria,
que su perdida grandeza,
aunque pasó como sueño,
como verdad atormenta.
Quítale la cadena.
SABIDURÍA
Ya estás libre, que yo solo
quebrantarlas pude.
HOMBRE
Deja
que, humildemente rendido,
me eche a tus plantas y en ellas
confiese que tú rompiste
las ataduras, que eran
eslabones de mi culpa;
y, porque en su recompensa
sacrificios de alabanzas,
tu nombre invocado, vea
el mundo que en hacimientos
de gracias, gracias te vuelva,
voto hago… Pero no puedo
proseguir, porque la negra
Sombra que dije en mi busca
vuelve; sal a detenerla
al paso, mientras que destos
montes la fuga me ausenta,
donde, en fee de tu piedad,
su ira de vista me pierda.
¡Entendimiento, Albedrío,
venid, de aquí huyamos!
ALBEDRÍO
Esa
palabra gozando está
de Dios.
SABIDURÍA
En fin, Hombre, dejas
tus prisiones en mis manos,
bien que con la diferencia
de estar en ti como propias,
y estar en mí como ajenas.
Pónese la cadena; recuéstase en la gruta.
Mas yo las haré tan mías,
que a la Culpa lo parezcan,
hallándome en tu lugar:
sea cabal la fineza,
¡oh Poder! ¡oh Amor!, ya que
tosca piel y basta jerga
vistió la Sabiduría
de humana naturaleza.
Sale Lucero y Sombra.
SOMBRA
En fin, Lucero, ¿no sabes
quién fuese el dueño de aquellas
misteriosas voces?
PRÍNCIPE
No,
que sin duda aquí se encierra
algún misterio que Dios
para sí solo reserva.
SOMBRA
Ya que el dueño no me digas,
dime lo que infieres dellas.
PRÍNCIPE
Que si al Hombre no le damos
la muerte, antes que suceda
su cumplimiento, perdido
es nuestro rencor.
SOMBRA
Pues muera
en su prisión, antes que
ese socorro le venga.
PRÍNCIPE
Llega, que rendido, o bien
al sueño, o a la tristeza,
allí está.
SOMBRA
¿No había de estar,
si se forjó la cadena
de su yerro y de su llama?
¿Quién había de romperla?
PRÍNCIPE
Toma y, pues su culpa fue
de un árbol la fruta, sea
de otro la rama el castigo.
SOMBRA
No sé si podré…
PRÍNCIPE
¿Ahora tiemblas?
¿Siempre prompta al daño y tarda
siempre a la ejecución? Llega,
que contigo estoy.
SOMBRA
Si tú
me influyes, ¿qué aguardo? ¡Muera
en su culpa el Hombre!
SABIDURÍA
Antes
será para que sin ella
viva, siendo en ambos troncos,
dél la culpa y mía la pena.
SOMBRA
¿Qué es esto, cielos?
Terremoto.
PRÍNCIPE
Mejor
«¿Qué es esto, abismos?» dijeras,
pues cielos y abismos unos
se obscurecen y otros tiemblan.
¿A quién heriste?
Terremoto.
SOMBRA
No sé;
engañáronme las señas
de humano traje y prisiones;
pero bien caro me cuesta,
pues, muerta la vida, vino
a ser la muerte la muerta.
Caen a sus pies Sombra y Pecado.
PRÍNCIPE
Muerta la muerte, el Pecado
con ella morir es fuerza.
Salen como asombrados Hombre, Entendimiento y Albedrío.
HOMBRE
¿Qué mortal terror o eclipse
los Elementos alteran
segunda vez contra mí?
ENTENDIMIENTO
Toda la naturaleza
sentimiento hace.
ALBEDRÍO
¡Qué asombro!
HOMBRE
Si es porque rompí la fiera
prisión, a ella volveré…
mas ¿qué es lo que miro en ella?
ALBEDRÍO
Al peregrino abrazado
a un cruzado leño, y puesta
la Sombra a sus pies y el fiero
Príncipe de las Tinieblas.
HOMBRE
¿Quién me dirá si teatro
que a la vista representa
viva muerte y muerta vida
es victoria o es tragedia?
SABIDURÍA
Victoria y tragedia es, puesto
que, porque no te siguiera
y tú pudieras salvarte,
en tu prisión, con tus señas,
ellos me han dado la muerte
y yo a ellos; de manera
que es tragedia y es victoria,
pues que, supliendo tu ausencia,
he dado a infinita culpa
infinita recompensa.
SOMBRA
Ya que, sincopado el tiempo
en representable escena,
el término de tres días
a solo un instante abrevias,
volviendo de mí triunfante
a segunda vida, vuelva
también yo a segunda ira.
PRÍNCIPE
Y yo a segunda soberbia.
¿Cómo su culpa en tu muerte
pudo quedar satisfecha,
no pudiendo el Hombre en culpa
merecer satisfacerla?
SABIDURÍA
Pudiendo en Gracia; pues siendo
verdadero Hombre, a quien ella
ni llegó, ni llegar pudo
el que hizo propria la ajena,
bien el Hombre por el Hombre
la deuda pagada deja.
PRÍNCIPE
Si, corrompida la masa
de su formación primera,
comprehende su primer culpa
a toda su descendencia,
¿cómo, si es deuda pagada,
queda obligado a la deuda?
SABIDURÍA
Como contra la común
mancha desa triste herencia
habrá elemento que dé
a la gracia tal materia,
que en el umbral de la vida
esté a cobrarla a la puerta.
SOMBRA
Si todos los Elementos
se amotinan y rebelan
contra él, ¿qué Elemento habrá
que estar en su favor quiera?
SABIDURÍA
Vuelto él a la gracia, todos
volverán a la obediencia.
AGUA
Con que volviendo a vivir
la Luz que dejaste muerta,
pues ya es materia de gracia,
dé la gracia la repuesta.
El Agua es el Elemento
y, porque mejor lo veas,
ella misma lo dirá,
¡armonïosa sirena
de las ondas del Jordán!
Sale el Agua con una concha.
AGUA
Esta clara, pura, tersa,
natural agua, que yo
del Jordán en las riberas
en esta concha cogí,
lave del Hombre la ofensa,
Canta.
pues que, santificadas
sus ondas bellas,
a mejor Paraíso
le abren las puertas.
PRÍNCIPE
Cuando esa primera mancha
lavarse con agua pueda,
¿quién de la culpa actüal
librarle podrá, si es fuerza
volverle ella a la prisión
siempre que él a pecar vuelva?
PODER
Pues es obra del Poder
dar poder a quien absuelva,
como él su culpa confiese,
elemento habrá que tenga
materia también en quien
otro sacramento sea
preservación dese daño,
dando al espíritu fuerzas
con que en aumentos de Gracia
pueda durar en la enmienda.
SOMBRA
¿Qué materia, o qué elemento
puede ser?
TIERRA
El de la Tierra,
que en las espigas y vides
dará remota materia
al más alto sacramento,
diciendo cuando la ofrezca:
Canta.
Creced, vides y espigas,
pues os espera
la ventura de veros
viandas eternas.
PRÍNCIPE
¿Qué es ser eterna vianda?
¿Vides y espigas sustentan
más que al cuerpo?
SABIDURÍA
Sí, que al alma
sustentan también.
SOMBRA
¿Cuándo esa
maravilla será?
AIRE
Cuando
esa remota materia
sea próxima y al Aire
formar y pronunciar veas
tan misteriosas palabras,
que el pan en carne convierta,
y el vino en sangre, la voz
de la Sabiduria inmensa
el día que diga…
SABIDURÍA
…Esto es
mi carne y mi sangre mesma.
PRÍNCIPE
Que el vino que es vino, el pan
que es pan, carne y sangre sea,
es dura proposición.
AIRE
No es.
PRÍNCIPE
¿Por qué razón?
AIRE
Por esta:
Canta.
¿Qué mucho de una cosa
que otra hacer pueda
voz que de nada hizo
cielos y tierra?
SOMBRA
¿Y quién me dirá en qué forma
maravilla tan inmensa
se manifestará?
FUEGO
El Fuego,
si atiendes, si consideras
que el Fuego es Amor.
Sale el Amor.
AMOR
Ya Amor
el que hace la fineza,
puesto que, amando hasta el fin,
dejó ese tesoro en prendas;
y pues la forma preguntas,
la forma, Sombra, es aquella.
FUEGO
Debajo de cuya blanca
nube de cándida oblea,
el fuego de Amor contiene,
con real, divina asistencia,
en carne y sangre, alma y vida;
porque mires, porque adviertas,
Canta.
si en finezas varias
Amor se muestra,
¿qué será en la fineza
de las finezas?
SOMBRA
¿De suerte, ¡ay de mí!
PRÍNCIPE
¡Ay de mí!
SOMBRA
que en Aire, Agua, Fuego y Tierra…
PRÍNCIPE
…concha, espiga, voz y afecto…
SOMBRA
…tiene, goza, incluye y sella…
PRÍNCIPE
…perdón, venía, amparo, asilo…
SOMBRA
…piedad, refugio y clemencia…
LOS DOS
…el Hombre en su culpa?
TODOS
Sí.
SOMBRA
Pues, ¿qué aguarda…
PRÍNCIPE
Pues, ¿qué espera…
SOMBRA
…mi ira…
PRÍNCIPE
…mi rabia…
SOMBRA
…mi furia…
PRÍNCIPE
…que a no mirar no se ausenta?
LOS DOS
¿La luz de la gracia viva,
cuando va la culpa muerta?
HOMBRE
Absorto y confuso estoy,
gran Poder, Amor y Ciencia:
si esto también es dormir,
a nunca despertar duerma.
PODER
Hombre, que hice a imagen mía,
yo te saqué de la tierra,
en real alcázar te puse,
perdiole tu inobediencia,
a la tierra te volví
y vuelvo a buscarte en ella,
donde, cobrado en mi Gracia,
quiero que tu esposa sea;
mira, pues, lo que me debes.
SABIDURÍA
Mira lo que a mí me cuestas.
AMOR
Mira lo que yo te amo.
PODER
Y pues cuanto vives sueñas,
porque al fin la vida es sueño,
no otra vez tanto bien pierdas,
porque volverás a verte
aun en prisión más estrecha,
si con culpa en el letal
último sueño despiertas.
HOMBRE
La enmienda ofrezco a tus plantas.
ENTENDIMIENTO
Yo, aconsejarle a la enmienda.
ALBEDRÍO
Yo, inclinarle a lo mejor.
LUZ
Yo, a que siempre en mi luz tenga
auxilios que le iluminen.
FUEGO
Pues en feliz norabuena…
AGUA
…porque a todo el universo…
AIRE
…conste en todas cuatro esferas…
TIERRA
…se publique cómo el Hombre…
Cantan las cuatro.
…en Aire, Agua, Fuego y Tierra,
concha, espiga, voz y afecto,
tiene, goza, incluye y sella,
gracia, venia, amparo, asilo,
piedad, refugio y clemencia.
HOMBRE
Y pues es de perdón día,
nuestros defectos le tengan,
para que puedan mejor
repetir las voces nuestras…
MÚSICA
¡Gloria a Dios en las alturas,
y paz al Hombre en la tierra!

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